Qué ocurre realmente con los niveles de testosterona cuando tomas un GLP-1
Después de años de investigación, por fin entendemos cómo los GLP-1 afectan los niveles de testosterona desde el primer día y tras varios años de uso.
En medio de la conversación sobre los beneficios de los GLP-1, también ha habido mucho interés por sus efectos secundarios. Glúteos de Ozempic, rostro de Ozempic… ya sabes de qué hablamos. Si los GLP-1 están afectando distintas partes del cuerpo, es normal preguntarse qué otras cosas podrían estar modificando. Y no eres el único. Durante los últimos años, científicos y médicos han seguido de cerca la interacción de los GLP-1 con otras hormonas, especialmente con la testosterona.
Esta no es una preocupación infundada. La testosterona y el peso corporal están estrechamente relacionados. Sí, una testosterona baja puede favorecer el aumento de peso. Pero, la mayoría de las veces, la disminución en la producción de testosterona es consecuencia de la obesidad.
“La mayoría de los hombres entiende esta relación al revés”, explica Justin Houman, MD, profesor adjunto de Urología en Cedars-Sinai Medical Center. “Piensan que la testosterona baja fue la causa de que aumentaran de peso, cuando normalmente ocurre lo contrario, y eso termina convirtiéndose en un círculo vicioso”.
Con un aumento del uso de GLP-1, ¿cómo afectan estos medicamentos? Después de años de investigación y de observar de cerca a sus pacientes, los especialistas ya tienen respuestas sobre lo que realmente está ocurriendo.
La ciencia sobre la obesidad y la testosterona es… bastante fascinante
Según el Dr. Houman, la grasa corporal participa activamente en la reducción de la producción de testosterona. En el tejido adiposo existe una enzima llamada aromatasa, que convierte la testosterona en estrógeno. El aumento de estrógeno envía una señal al cerebro para disminuir los estímulos que mantienen a los testículos produciendo testosterona.
Para empeorar las cosas, el exceso de peso aumenta la inflamación. Herbert Ruckle, MD, jefe del Departamento de Urología de Loma Linda University Health, explica que la obesidad y la respuesta inflamatoria constante suprimen la comunicación entre el hipotálamo, la hipófisis y las gónadas.
“Es la vía de comunicación entre el cerebro y los testículos”, explica el Dr. Ruckle.
En términos sencillos, cuando esta vía cerebral se altera, la producción de testosterona puede disminuir o incluso detenerse.
El aumento de grasa también reduce una proteína llamada globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG, por sus siglas en inglés), añade el Dr. Houman. Esta proteína regula la cantidad de testosterona y estrógeno disponibles de forma activa en el organismo.
“Los testículos generalmente funcionan bien. El problema es la grasa”, explica el Dr. Houman. “Por eso me preocupa cuando alguien quiere iniciar inmediatamente terapia con testosterona en un hombre con sobrepeso y niveles apenas por debajo del límite. Puedes pasarte todo el tiempo tratando el síntoma sin abordar la verdadera causa del problema”.
Cómo los GLP-1 están cambiando la conversación sobre la testosterona
Para recordarlo, los agonistas del receptor GLP-1 imitan la acción de la hormona GLP-1, que regula la forma en que los alimentos pasan por el estómago. Estos medicamentos aumentan la capacidad del cerebro para favorecer el gasto energético y reducen el almacenamiento de energía, ayudando así a perder peso.
Y sí, esa pérdida de peso inducida por medicamentos está influyendo positivamente en los niveles de testosterona. El Dr. Houman explica que, en realidad, lo que ocurre es una reversión del problema en aquellos hombres cuya testosterona baja se debía principalmente al exceso de grasa corporal. En otras palabras, hay menos aromatasa, menos estrógeno y el cerebro vuelve a enviar las señales necesarias para que los testículos produzcan testosterona de forma natural.
“No estás introduciendo una hormona desde fuera. Estás eliminando aquello que estaba frenando su producción. Es un efecto real, pero conviene ser honestos”, explica. “Un estudio observó un incremento relativamente modesto, pasando de niveles cercanos a los 300 ng/dL hasta alrededor de los 360 ng/dL, mientras que los ensayos realizados en hombres con obesidad y testosterona baja asociada a problemas metabólicos mostraron mejoras mayores. Lo importante es que la evidencia disponible no indica que estos medicamentos apaguen el sistema hormonal. El aumento parece deberse directamente a la pérdida de peso.”
La investigación actual sobre los GLP-1 y la testosterona
Un pequeño estudio publicado en Endocrine Abstracts mostró que la semaglutida fue más eficaz que la terapia de reemplazo de testosterona para mejorar la composición corporal y aumentar los niveles de testosterona en hombres con diabetes tipo 2.
Otro estudio sugirió que la liraglutida, un agonista del receptor GLP-1, mejoró los niveles de hormonas sexuales y la calidad del semen en ratones machos con obesidad. El medicamento también les ayudó a perder peso y a mejorar su función reproductiva.
Por otro lado, una investigación publicada en el Journal of Sexual Medicine mostró que los hombres sin diabetes a quienes se les prescribió semaglutida presentaron una mayor incidencia de disfunción eréctil y testosterona baja. Sin embargo, las tasas generales siguieron siendo bajas. Menos del 4% recibió un diagnóstico de deficiencia de testosterona y 1.4% desarrolló disfunción eréctil.
Aun así, se necesita más investigación sobre la relación entre los GLP-1 y la testosterona para comprender completamente sus efectos, afirma Michael Wierschem, MD, urólogo y fundador de Dallas Men’s Health. No obstante, señala que, hasta ahora, el riesgo de desarrollar testosterona baja o disfunción eréctil parece ser reducido. En otras palabras, esto no debería impedir que los hombres consulten con su médico sobre estos medicamentos o los utilicen, ya que la pérdida de peso ofrece muchos otros beneficios para la salud.

Qué sucede en el cuerpo el primer día frente a lo que ocurre después de un año
Si estás esperando una transformación completa de tus niveles de testosterona, lamentamos decepcionarte: no notarás cambios el primer día, ni siquiera durante las primeras semanas. Un plazo más realista es después de un par de meses, una vez que los niveles de grasa visceral comiencen a disminuir.
Eso sí, asegúrate de que lo que estás perdiendo sea grasa y no masa muscular. A pesar del aumento gradual de testosterona, un hombre puede sentirse más cansado al inicio del tratamiento, incluso cuando los análisis de sangre muestran que todo va en la dirección correcta. El Dr. Houman advierte que muchos pacientes no esperan esa disminución temporal de energía.
“La pérdida de masa muscular puede corregirse con una ingesta adecuada de proteínas y entrenamiento de fuerza, y es algo que siempre comento con mis pacientes antes de iniciar el tratamiento”, explica. “Todavía no contamos con datos sólidos de varios años de seguimiento, pero la lógica es bastante clara: si mantienes el peso perdido, conservarás el beneficio. Si recuperas el peso, la testosterona probablemente volverá a disminuir.”
¿Qué GLP-1 es el mejor para aumentar la testosterona?
Aunque recuperar los niveles de testosterona requiere tiempo, otro factor importante es el tipo de GLP-1 que estés utilizando. Actualmente existen múltiples opciones disponibles. En términos de recuperación de la testosterona, el Dr. Ruckle considera que la mejor alternativa es la tirzepatida (Mounjaro).
“La velocidad con la que se recupera la testosterona generalmente depende de la rapidez con la que actúa el medicamento GLP-1”, explica el Dr. Ruckle. “La tirzepatida actúa más rápido y produce una recuperación más acelerada de los niveles de testosterona.”
Por otro lado, la semaglutida (Ozempic) no sería la mejor opción en este aspecto, ya que su efecto es más lento y progresivo, lo que se traduce en un incremento más gradual de la testosterona.
El Dr. Houman reconoce que todavía no existe un estudio que demuestre de forma concluyente que un GLP-1 sea superior a otro para aumentar la testosterona. Sin embargo, con base en los resultados observados tanto en la pérdida de peso como en los análisis clínicos, coincide en que la tirzepatida suele producir una mayor reducción de peso que la semaglutida, por lo que es razonable esperar un efecto más importante sobre los niveles de testosterona.
Los GLP-1 no son una panacea para la testosterona
La obesidad es uno de los factores que pueden reducir los niveles de testosterona y, por lo general, perder peso puede ayudar a mejorar esos niveles, explica el Dr. Wierschem.
Tomar GLP-1 es una de las herramientas que pueden facilitar la pérdida de peso, pero el especialista advierte que también tiene sus límites. La cantidad de peso que una persona pierde con estos medicamentos puede variar considerablemente: algunas personas bajan apenas unos cuantos kilos, mientras que otras logran pérdidas mucho mayores. Además, los cambios en el estilo de vida, como hacer ejercicio y modificar la alimentación, también influyen de forma importante en los resultados.
“En mi consulta, cuando indicamos semaglutida a un paciente, también lo incorporamos a un plan de alimentación y ejercicio”, añade el Dr. Wierschem. “Es importante combinar todos esos elementos. No puedes simplemente tomar semaglutida y esperar perder 45 kilos.”
Dicho esto, la pérdida inicial de peso (y la menor carga sobre las articulaciones) que proporcionan los GLP-1 podría ser justo el impulso que necesitas para volver a entrenar, otra de las mejores estrategias para aumentar de forma natural los niveles de testosterona.
Via Men’s Health
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