Un solo perfume no basta: así puedes crear un guardarropa de cinco fragancias sin gastar una fortuna
Tu guía para oler bien todo el año.
Probablemente tienes un solo frasco de perfume. Tal vez te lo regaló una expareja o quizá lo recibiste como regalo durante las fiestas de 2019 y desde entonces lo has estado administrando para que dure. De cualquier forma, ya es más atención de la que muchos hombres prestan al tema, así que no está mal. Pero el problema es que usas la misma fragancia el lunes por la mañana antes de una reunión, el viernes antes de salir por unos tragos y el domingo para la boda de un primo. Y, en algún momento del camino, empezaste a llamarla tu fragancia de firma.
En realidad, no lo es. No usarías la misma camisa para ir al gimnasio, asistir a un funeral y tener una primera cita, y con las fragancias ocurre algo muy parecido. Gran parte del efecto que produce un perfume depende de dónde estás y qué estás haciendo cuando lo llevas puesto. Ese perfume intenso y especiado que funciona perfectamente en un bar oscuro durante febrero probablemente hará que las personas frunzan el ceño si lo usas dentro de un elevador en pleno julio. Y no es culpa de la fragancia. Simplemente estás usando el perfume equivocado en el momento equivocado.
Para mí, la respuesta es contar con un guardarropa de fragancias (un concepto muy común entre los aficionados a la perfumería). La idea no es nueva, pero los editores de Men’s Health creemos firmemente que tener varias opciones es necesario y, en mi caso, el número perfecto es cinco. Es suficiente variedad para cubrir cualquier situación que aparezca durante la semana y, al mismo tiempo, son pocas las suficientes para que realmente las utilices antes de que comiencen a deteriorarse.
¿Qué es un guardarropa de fragancias?
Cuando la gente escucha la palabra “guardarropa”, suele imaginar a alguien con 40 frascos de perfume perfectamente alineados sobre un estante. Pero eso ya es una colección, y coleccionar perfumes es un pasatiempo completamente distinto, con un presupuesto muy diferente.
Lo que proponemos aquí se parece mucho más a la forma en que ya organizas tu ropa. Piensa en las cinco principales ocasiones de tu vida (de las que hablaremos más adelante) y asigna un perfume específico para cada una de ellas.
¿Por qué vale la pena hacerlo?
Lo primero que notarás es que la gente volverá a comentar cómo hueles. Cuando utilizas la misma fragancia todos los días, tu nariz deja de percibirla por completo. Esa es la razón por la que muchos hombres que llevan usando el mismo perfume desde la universidad terminan aplicándose cada vez más atomizaciones —hasta llegar a seis o siete— y aun así se preguntan por qué nadie hace comentarios sobre su aroma. Alternar las fragancias soluciona ese problema casi sin darte cuenta.
También está el hecho de que el perfume adecuado en el lugar adecuado realmente juega a tu favor. Una fragancia limpia y discreta en la oficina demuestra consideración hacia tus compañeros de trabajo y, además, proyecta la imagen de alguien organizado y seguro de sí mismo. Sin embargo, esa misma fragancia limpia y discreta durante una cita puede pasar completamente desapercibida precisamente porque resulta demasiado sutil para ese contexto. Ninguna de las dos fragancias es mejor que la otra; simplemente fueron creadas para situaciones diferentes. ¿Empieza a tener sentido?
Además, repartir el uso entre cinco frascos diferentes significa que no terminarás uno solo cada cuatro meses. A largo plazo, eso ayuda a amortizar el costo de comprar más de una fragancia.

Las cinco fragancias que deberías tener
1. La de diario
Esta es la fragancia que usarás sin pensarlo demasiado, por lo que debe ser fresca, versátil y agradable para prácticamente cualquier persona. Piensa en notas de cítricos, maderas ligeras y acordes aromáticos limpios; nada que genere opiniones divididas.
La prueba es sencilla: ¿podrías usarla para ir por un café, asistir a una reunión de trabajo y cenar en casa de tus padres sin que se sintiera fuera de lugar? Bleu de Chanel es el ejemplo más evidente, porque, seamos sinceros, ¿quién no querría oler como Timothée Chalamet?
2. La fragancia para la oficina
El trabajo es diferente para cada persona, pero aquí la regla prácticamente no cambia: invierte en una fragancia más discreta que la de uso diario, una que permanezca cerca de la piel.
Busca perfumes con almizcles limpios, cítricos suaves o un toque de vetiver. La idea es que el aroma permanezca en tu espacio personal y no anuncie tu llegada antes de que atravieses la puerta.
Existe una regla que ha funcionado durante años: solo las personas que te abrazan deberían poder percibir tu perfume. Si alguien puede identificar lo que llevas puesto desde el otro extremo de una mesa de juntas, probablemente aplicaste uno o dos atomizadores de más.
3. La fragancia para salir de noche
Una salida nocturna puede significar muchas cosas. Para algunos será una cita romántica; para otros, una noche recorriendo bares con amigos o simplemente una reunión casual. Sea cual sea el plan, este es el momento para atreverte un poco más.
Aquí funcionan mejor las fragancias cálidas y seductoras. Piensa en notas de vainilla, ámbar, tabaco y especias.
También es la categoría donde suelen encontrarse esos perfumes famosos por recibir cumplidos. Eso está bien, pero también significa que suelen ser muy potentes. En estos casos, dos atomizaciones casi siempre funcionan mejor que cuatro.
4. La fragancia para clima cálido
El calor lo cambia todo.
Un perfume que se siente perfectamente equilibrado durante un día fresco de octubre puede resultar demasiado intenso y empalagoso cuando la temperatura supera los 32 °C y ya estás sudando incluso con una camisa de lino.
Durante el verano conviene elegir fragancias más brillantes, ligeras y frescas, con notas de cítricos, sal, acordes verdes, notas acuáticas, además de ingredientes como menta o jengibre.
Es normal que el perfume dure menos cuando hace calor. No significa que sea de mala calidad. Un atomizador de viaje puede ayudarte a reaplicarlo después de comer y continuar con tu día.
5. La fragancia para clima frío
El aire frío produce el efecto contrario: reduce la proyección del perfume y hace que sus notas tarden más en desarrollarse.
Por eso, durante el invierno conviene elegir fragancias con más cuerpo, donde predominan ingredientes como resinas, incienso, cuero, humo, oud, maderas oscuras, café o cacao.
Probablemente será el perfume más intenso y sofisticado de tu colección, así que vale la pena dedicar tiempo a elegirlo correctamente.
Cómo invertir de forma inteligente (sin quedarte sin dinero)
No compres las cinco fragancias al mismo tiempo, porque lo más probable es que te equivoques con más de una.
Empieza por las dos que utilizarás con mayor frecuencia. Para la mayoría de las personas eso significa una fragancia para uso diario y otra para salir por la noche o para la oficina. Entre ambas cubrirán la mayor parte de las situaciones cotidianas.
Conforme pase el tiempo y descubras mejor tus gustos, podrás incorporar las demás durante el siguiente año.
Antes de comprar un frasco completo, adquiere muestras. Existen numerosos sitios especializados en decants que venden pequeñas cantidades por un precio accesible, y vale la pena hacerlo porque una fragancia huele diferente en tu piel que en un papel secante o en la piel de la persona que te la recomendó.
Úsala durante un día completo, o incluso dos, antes de tomar una decisión.
Y, si puedes, evita comprar directamente en el mostrador de una tienda departamental. Después de probar tres perfumes, tu nariz se satura y todo comienza a oler igual. Si terminas ahí, prueba solo dos fragancias, sal de la tienda y toma la decisión unos minutos después.
El precio tampoco es un indicador confiable de calidad. Existen excelentes perfumes por menos de 60 dólares, mientras que otros de 300 dólares pueden recordar al aroma del lobby de una cadena hotelera.
Cómo aplicar correctamente un perfume
Aplica el perfume directamente sobre la piel, no sobre la ropa. La piel conserva el calor y permite que la fragancia evolucione como fue diseñada, mientras que las telas suelen retener únicamente las notas de salida y, en algunos casos, incluso pueden mancharse.
Las mejores zonas son el cuello, el pecho y la parte interna de las muñecas, es decir, los lugares donde el cuerpo genera más calor.
Después de aplicarlo, déjalo actuar. Frotar las muñecas entre sí aplasta las notas de salida y altera la evolución natural del perfume.
El mejor momento para hacerlo es justo después de bañarte, cuando la piel todavía está ligeramente húmeda e hidratada. La piel seca retiene mucho menos la fragancia y hace que desaparezca con mayor rapidez.
Entre dos y cuatro atomizaciones son suficientes. Si tus propios ojos comienzan a irritarse por el aroma, ya cruzaste el límite. Además, para ese momento probablemente ya desarrollaste fatiga olfativa, así que dejaste de ser un buen juez sobre cuánto perfume llevas realmente.
Construye tu guardarropa de cinco fragancias, utilízalo con intención y, tarde o temprano, alguien terminará preguntándote qué perfume llevas puesto. Y siempre será bueno tener una respuesta.
Vía Men’s Health
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