GLP-1 y obesidad: guía médica para usarlos con seguridad
Más allá de las dietas y las modas, el especialista explica cómo los GLP-1 encajan en un tratamiento médico serio para la obesidad.
En los últimos años, los medicamentos tipo GLP-1 se han colado en conversaciones de gimnasio, sobremesas y consultorios, muchas veces entre mitos, estigmas y promesas simplistas. Pero si algo deja claro el Dr. Luis Dorado, médico cirujano con especialidad en nutrición clínica y obesidad, es que la conversación debe empezar por un punto básico: la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, no un “problema de voluntad”. En esta entrevista para Men’s Health, hablamos de por qué estos tratamientos funcionan, para quiénes están indicados, cuáles son los riesgos reales de la automedicación, cómo se combate la piratería en el mercado y, sobre todo, qué significa tratar la obesidad con un enfoque integral y sostenible.
Men’s Health: ¿qué son los medicamentos tipo GLP-1 y por qué de pronto se convirtieron en “tema de conversación” para bajar de peso?
Dr. Luis Dorado: Para poder hablar de un fármaco para obesidad, primero hay que entender algo: la obesidad es una enfermedad. Ya está señalada por la Organización Mundial de la Salud y por organizaciones internacionales como una enfermedad crónica. Eso significa que tiene una historia natural: inicia, progresa y, si no se atiende a tiempo, se asocia con un problema mayor de salud.
La obesidad está relacionada con diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, hígado graso e incluso algunos cánceres. Se asocia con más de 150 patologías. Por eso no basta con decirle a alguien “come mejor y muévete”. Claro que alimentación y actividad física importan, pero la obesidad no depende únicamente de eso.
Y ahí es donde entran los GLP-1: son herramientas. Muchos de estos medicamentos nacieron para tratar diabetes y, en la práctica clínica, se observó que los pacientes también perdían peso. ¿Por qué? Porque afectan saciedad, apetito y regulación de insulina. Pero el punto clave es este: no se trata de “un medicamento para verse bien”, sino de un tratamiento para una enfermedad crónica.

La obesidad no es flojera: es multifactorial
Men’s Health: Ese estigma sigue muy instalado: “si no bajas de peso, es falta de disciplina”. ¿Cómo lo explicas sin romantizar la enfermedad, pero sin culpar al paciente?
Dr. Luis Dorado: Me encanta tocar ese punto porque es real: hay un estigma muy fuerte. Decir “ten disciplina” suena bonito, pero la pregunta es: ¿dónde compras la disciplina? ¿La prescribo cada ocho horas?
La obesidad tiene un origen multifactorial: causas genéticas, hormonales, secundarias (incluyendo medicamentos), salud mental, biología, y también el entorno. Los ambientes obesogénicos pesan muchísimo: horarios complicados, traslados largos, estrés, acceso limitado a comida de calidad, opciones rápidas y baratas en cada esquina.
Y además hay perfiles de comportamiento y de respuesta fisiológica. Hace algunos años se propuso una forma de “fenotipar” la obesidad, es decir, entender cómo se manifiesta en distintos pacientes. Por ejemplo:
- Cerebro hambriento: gente que está pensando en comer todo el tiempo, a veces con atracción marcada por ultraprocesados y bebidas azucaradas.
- Hambre emocional: comer (o dejar de comer) como respuesta a ansiedad, depresión, pérdidas, estrés, atracones.
- Intestino hambriento: dificultad para sentir saciedad; comes y no llega la señal de “ya”.
- Quemador lento: predisposición genética a acumular energía; en México se han estudiado genes como FTO, asociados a obesidad y riesgo cardiovascular.
Cuando entiendes esto, dejas de ver al paciente como “flojo” y lo ves como lo que es: una persona con una enfermedad compleja que necesita un plan inteligente, no regaños.
Medicamentos GLP-1: qué son y por qué ayudan a bajar de peso
Men’s Health: ¿qué son exactamente los GLP-1 y por qué funcionan?
Dr. Luis Dorado: El GLP-1 es una hormona que nuestro cuerpo produce. Su función, dicho simple, es decirle al cerebro: “ya comiste, estás saciado”. Además, ayuda a estimular la liberación de insulina y a regular la glucosa.
Los análogos de GLP-1 son, en términos prácticos, una “copia” o un análogo de esa hormona. ¿Qué logras con eso? Saciedad temprana, comes menos, y al mismo tiempo mejoras regulación de glucosa/insulina. Por eso se usaron primero en diabetes y después se vio el beneficio en pérdida de peso.
Con el tiempo fueron apareciendo moléculas y versiones con indicaciones específicas. Empezó con fármacos enfocados en diabetes, luego se desarrollaron presentaciones y dosis orientadas a obesidad, y después llegaron moléculas dobles como la tirzepatida, que actúa en dos receptores (GLP-1 y GIP), con una eficacia aún mayor en pérdida de peso en muchos pacientes.
Pero repito: el medicamento es una herramienta dentro de un manejo integral.
¿México puede tratar la obesidad como enfermedad y cubrir medicamentos?
Men’s Health: En otros países, al reconocerse la obesidad como enfermedad, hay esquemas donde parte del tratamiento se cubre. ¿Qué tan cerca está México de eso?
Dr. Luis Dorado: En México se han dado pasos, pero todavía hay barreras claras. Por un lado, el estigma frena mucho: esa idea de que “si tienes obesidad, es tu culpa”. Por otro, la limitación económica es real. Son tratamientos de largo plazo y eso impacta.
Después de la pandemia, el incremento de obesidad fue importante, y con ello también subieron los costos asociados: diabetes, insuficiencia renal, complicaciones cardiovasculares. Atacar la obesidad temprano reduce gastos en salud a futuro, pero implementar ese enfoque en sistema público requiere estructura.
Un paso relevante fue que, hace poco, se elaboró una guía mexicana para tratamiento y manejo de obesidad en adultos, donde ya se identifican medicamentos. Eso no significa que automáticamente estén cubiertos en el sector público para cualquier paciente con obesidad, pero sí es un primer paso.
Hoy, en el sector salud, se usan algunas opciones para diabetes que también tienen impacto en peso, pero un paciente que vive solo con obesidad aún suele tener menos acceso. Va a avanzar, sí, pero no es inmediato.
Resultados reales: cuánto se baja, en cuánto tiempo y por qué se recupera
Men’s Health: ¿cuándo se ven resultados? Y la otra que casi nadie quiere escuchar: ¿qué pasa cuando se suspende el medicamento?
Dr. Luis Dorado: No hay fórmula mágica. Un paciente puede estar en un análogo y no bajar un gramo en meses si no se identifican causas y no hay manejo integral. La ciencia nos dice que, en un esquema multidisciplinario (nutrición, salud mental, estilo de vida y medicamento), con semaglutida se ha visto pérdida aproximada de 16–17% del peso corporal en seguimientos de alrededor de 72 semanas.
Ejemplo: alguien de 100 kg podría perder 15–17 kg (o más) en ese periodo. Pero lo más importante no es cuánto bajas rápido: es cuánto mantienes y por cuánto tiempo.
Y aquí viene lo incómodo: la obesidad es crónica. Muchos pacientes, al dejar tratamiento, reganan peso. No porque “el medicamento rebotó”, sino porque si dejas el tratamiento de una enfermedad crónica sin haber sostenido cambios reales, el cuerpo tiende a regresar a su set point. Pasa con hipertensión: si dejas tu antihipertensivo, sube la presión. Con obesidad, si suspendes intervención sin estrategia de mantenimiento, regana.
Se puede dejar el medicamento, sí, pero requiere diagnóstico, intervención profunda y plan sostenido. No es “me lo pongo, bajo y ya”.

Efectos secundarios: lo común, lo exagerado y lo peligroso
Men’s Health: Hay mitos por todos lados: desde “te quedas ciego” hasta “cáncer”. ¿Qué se ve realmente y qué errores están metiendo a la gente en problemas?
Dr. Luis Dorado: Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, desde una aspirina hasta un fármaco oncológico. En GLP-1, lo más frecuente es lo gastrointestinal: náusea, malestar, cambios en digestión. Tiene sentido porque estos medicamentos influyen en saciedad y pueden retrasar el vaciamiento gástrico.
Lo grave es la automedicación. En México es un problema enorme. La gente toma antibióticos para gripa y genera resistencia bacteriana; lo mismo pasa aquí: “lo usa mi tía, lo usa mi socio”, y se lo aplican sin evaluación, sin historia clínica, sin vigilancia.
Sobre “quedar ciego”: muchas veces se mezcla todo. Un paciente con diabetes mal controlada puede desarrollar retinopatía. Si alguien usa un medicamento sin control y sin vigilancia, y coincide con descompensaciones, lo atribuyen al fármaco. Pancreatitis: si alguien ya tenía riesgo y se automedica, puede complicarse. Por eso el mensaje es claro: no es para uso recreativo, es tratamiento médico.
Regulación, piratería y receta: lo que sí existe y lo que es fraude
Men’s Health: Aquí hay un tema delicado: productos “milagro”, clínicas dudosas, gimnasios vendiendo “GLP-1 vegano”. ¿Qué es real?
Dr. Luis Dorado: Es importantísimo decirlo: solo dos laboratorios producen GLP-1 de este tipo para pérdida de peso. Uno es Lilly y el otro es Novo Nordisk. No existe “GLP-1 en parche”, “GLP-1 vegano” ni “formulitas” con nombres raros que dicen ser lo mismo.
El problema de la piratería es real. Se aprovechan de la necesidad de la gente y venden productos falsos en pseudoclínicas, salones de belleza y gimnasios. Eso es peligrosísimo.
Y algo clave: ya se está implementando la receta. Debió ocurrir antes, pero ahora se pide receta médica para adquisición, lo cual ayuda a frenar automedicación y mercado irregular.
Comparación de tratamientos: inyectables vs orales, costos y sostenibilidad
Men’s Health: Mucha gente pregunta: “¿Cuál es mejor?” y también: “¿cuál puedo pagar sin abandonarlo?” ¿Cómo decides entre opciones?
Dr. Luis Dorado: Se decide con el paciente, no desde el ego del médico. Hay evidencia comparativa que muestra que, en promedios de pacientes, la tirzepatida puede superar a la semaglutida en porcentaje de pérdida de peso y en algunos parámetros de tolerancia, pero eso no significa que una sea “para todos” y la otra “para nadie”.
Hay factores clave:
- Perfil del paciente y comorbilidades.
- Costo y sostenibilidad: si es a largo plazo, lo peor es iniciar algo que el paciente no podrá mantener.
- Objetivo real: no es bajar rápido, es mantener.
Sobre la versión oral: existe semaglutida oral (como Rybelsus), pero no alcanza las dosis que en estudios se asocian a las mejores pérdidas de peso. Aun así, puede ser útil en ciertos pacientes y tiene ventajas prácticas: no requiere dispositivo inyectable y puede ser más accesible. Lo importante es hablarlo con claridad: qué podemos esperar y qué plan de mantenimiento construiremos.
Y ojo con “nuevos medicamentos” que ya se venden sin estar autorizados: hay desinformación y fraude. Si algo apenas está en fases de investigación y ya lo están vendiendo, es una bandera roja gigante.
La meta es que sea sostenible, no heroico
Así debería ser una consulta seria para obesidad
Men’s Health: Para cerrar: si un lector llega contigo diciendo “creo que tengo obesidad”, ¿cómo es el camino correcto?
Dr. Luis Dorado: El deber ser es muy claro:
- Historia clínica y exploración completa. No es “toma esto y ya”. Hay que entender qué está pasando.
- Estudios de laboratorio para ver metabolismo, hormonas, glucosa, lípidos y otros marcadores relevantes.
- Equipo multidisciplinario: mínimo nutrición y psicología. La nutrióloga no es “dieta y castigo”; es estructura nutricional sostenible. La psicología no es “psicoanálisis eterno”; es apoyo para hábitos, conducta, ansiedad, recompensas, entorno.
- Definir si el paciente se beneficia más de medicamento, cirugía metabólica o un plan combinado. Hay grados: sobrepeso, obesidad clase 1, 2 y 3, y también importa si ya hay daño a órgano blanco.
Y un mensaje clave: las dietas hipocalóricas no son solución a largo plazo. Pueden ser una estrategia puntual, pero no el tratamiento base. Lo que buscamos es “comer mejor” y construir hábitos. Y la actividad física no es “ser atleta”: es romper sedentarismo. Me encanta decirlo así: el ejercicio es una necesidad biológica.
Puedes hacerlo con caminatas, pausas activas, incluso “snacks” de actividad física: pequeñas dosis de movimiento durante el día. La meta es que sea sostenible, no heroico.

Olvídate del “echaleganismo”
La idea de que “bajar de peso” se resuelve con fuerza de voluntad o con una herramienta única —sea dieta, gimnasio o medicamento— es parte del problema. Como explica el Dr. Luis Dorado, el verdadero objetivo no es perder kilos rápido, sino mantener el peso perdido mientras se protege la salud metabólica, cardiovascular y mental a largo plazo. Los GLP-1 pueden ser una pieza clave cuando se usan con supervisión médica, diagnóstico y equipo multidisciplinario, pero la diferencia entre un tratamiento serio y un riesgo innecesario suele estar en lo mismo: entender la obesidad como enfermedad y dejar atrás la automedicación, las “soluciones milagro” y el estigma.
El experto: El doctor Luis Jesús Dorado es médico cirujano con especialidad en nutrición clínica y obesidad.
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