¿Qué hacer cuando no te atrae tu pareja?
Cuando se trata de esa chispa tan importante, ¿se puede fingir hasta que se haga real?

No hay nada peor que conocer a alguien que cumple con todos los requisitos: amable, divertido, emocionalmente disponible, estable, que te trata bien… solo para darte cuenta de que tu libido no está interesada. La mente dice sí, pero el cuerpo dice absolutamente no. A veces, las personas que parecen perfectas en teoría no generan esa atracción profunda e innegable—y está bien. Sí, es frustrante, pero también es algo muy común.
La atracción es impredecible; puedes admirar a alguien, respetarlo e incluso amarlo, pero si tu cuerpo no recibe el mensaje, es como tratar de encender fuego con cerillos mojados. Y no importa cuánto lo intentes, no vas a lograr esa chispa. No es algo que se pueda forzar, por más que lo deseemos.
Para empezar, hay que entender que la atracción va mucho más allá de la apariencia física. Claro, el aspecto influye, pero es solo una parte del rompecabezas—y, créelo o no, a menudo es la menos importante. La atracción está profundamente ligada a la conexión emocional, intelectual y psicológica. Alguien que objetivamente es “atractivo” puede volverse poco atractivo dentro de una dinámica tóxica, mientras que alguien que no encaja en los estándares de belleza convencionales puede volverse magnético e increíblemente sexy a través de la intimidad emocional y las experiencias compartidas.
Por eso, la atracción no es algo sencillo. No es solo lo físico—es cómo una persona te hace sentir, cómo interactúa contigo y cómo se conectan (o no) sus experiencias. Son estas dinámicas relacionales y psicológicas las que crean, refuerzan o destruyen la atracción. Es una energía fluida, cambiante y profundamente personal.
¿De qué estamos hablando exactamente?
Aclaremos qué significa atracción en el contexto de una relación. Específicamente, hablamos de la atracción sexual, aquella que despierta deseo y te permite ver a tu pareja de manera erótica. Esto es diferente de simplemente reconocer que alguien es atractivo o apreciar sus cualidades sin sentir un impulso sexual hacia esa persona.
La atracción en una relación no solo tiene que ver con la apariencia, sino con cómo la otra persona se involucra contigo emocional, intelectual y psicológicamente—y cómo todos estos factores se combinan para despertar el deseo. Después de todo, puedes encontrar a alguien atractivo sin necesariamente verlo como una pareja sexual.
Cuando la chispa no está ahí
¿Qué pasa si simplemente no te atrae tu pareja? Primero, es importante recordar que no estás solo. Muchas personas se encuentran en relaciones donde la atracción es escasa o inexistente. Esto puede ocurrir por varias razones:
Desconexión emocional: La atracción suele desvanecerse cuando la intimidad emocional se debilita. Si te sientes poco apoyado, no valorado o distante, es difícil sentir deseo.
Dinámicas de relación: Los conflictos de poder, el resentimiento o los problemas no resueltos pueden erosionar la atracción con el tiempo. Alguien que antes era irresistible puede volverse un extraño.
Expectativas poco realistas: Nuestra cultura asocia la atracción con una pasión constante y ardiente, pero las relaciones reales tienen altibajos. La atracción no siempre es espontánea; a veces, hay que cultivarla.
Diferencias en valores o intereses: Cuando hay un desajuste en metas de vida, valores o conexión intelectual, la atracción puede debilitarse. La compatibilidad es clave.
Problemas personales: El estrés, la ansiedad, la depresión o una mala percepción de la propia imagen pueden afectar la forma en que percibimos tanto a nosotros mismos como a nuestra pareja.
Si estás en una relación donde la atracción o el deseo están ausentes, es importante analizar la situación:
¿Alguna vez hubo atracción? Si nunca existió, es poco probable que surja de la nada. Esto no significa que tú o tu pareja sean defectuosos, simplemente puede ser una incompatibilidad fundamental.
¿La atracción se desvaneció con el tiempo? Si antes sentías atracción por tu pareja y ahora no, puede haber factores emocionales o relacionales bloqueando ese deseo.

¿Se puede desarrollar la atracción?
Sí… con algunas advertencias importantes. Para algunas personas, la atracción puede profundizarse con el tiempo a medida que crece la intimidad emocional. Si sientes algo de atracción—aunque sea mínima—es posible fomentarla. Pero si desde el principio no hay ninguna atracción, esperar a que aparezca suele ser un callejón sin salida.
Las relaciones, en términos realistas, necesitan algún nivel de conexión física para prosperar. No es necesario estar obsesionado el uno con el otro todo el tiempo, pero si la idea de tener sexo con tu pareja se siente más como una obligación que como un deseo genuino, hay un problema.
¿Qué deberías hacer?
Si estás en esta situación, hazte estas preguntas:
¿Siento algún tipo de atracción física hacia esta persona?
¿Estoy ignorando mi instinto por lo que creo que “debería” funcionar?
¿Estoy tratando de convencerme de quedarme por miedo, comodidad o culpa?
Si la atracción no está y no crece, obligarte a quedarte no cambiará nada. Y mereces una relación donde la atracción fluya de manera natural, no una en la que constantemente esperes que surja.
La atracción es extraña, injusta y, a menudo, inoportuna. Pero también es necesaria. Que alguien te guste no es lo mismo que desearlo—y ambas cosas importan.
El experto: Todd Baratz es un terapeuta sexual certificado, autor de How to Love Someone Without Losing Your Mind, y creador de @YourDiagnonsense en Instagram, donde desmonta mitos y tabúes sobre las relaciones modernas y la intimidad.
Vía Men’s Health
¿Ya te suscribiste al Newsletter de Men’s Health México y Latinoamérica?
Haz click aquí y recibe las mejores rutinas, consejos para bajar de peso, recomendaciones de salud y todo el contenido que necesitas para ser la mejor versión de ti.
Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y Threads