Podrías estar “microengañando” a tu pareja sin siquiera saberlo
Aquí te explicamos cómo identificar si ya cruzaste una línea.
Quedaron atrás los días en los que la infidelidad era tan fácil de detectar como una mancha de lápiz labial en el cuello de una camisa. En 2026, la infidelidad suele adoptar una forma más pequeña, pero no por eso menos dañina, conocida como “microengaño” o “microcheating“. Puede tratarse de un mensaje ligeramente coqueto a un colega o de conversaciones frecuentes con un viejo “amigo” que comienzan de forma inocente, pero que poco a poco reemplazan las que ocurren en casa. En esencia, “el microcheating es cualquier tipo de comportamiento que ‘coquetea en los límites’”, explica Lauren LaRusso, L.P.C., L.M.H.C., psicoterapeuta especializada en infidelidad y autora de Beyond Infidelity. “Es el tipo de conducta que todavía te genera emoción y una sensación de vitalidad en la conexión con otra persona, sin sentir que realmente estás rompiendo reglas o límites de la relación”.
Vale la pena señalar que lo que una pareja puede considerar microcheating, otra puede verlo como algo permitido. Por ejemplo, muchas personas no consideran ver pornografía una forma de microengaño, pero otras sí. Lo que está específicamente prohibido depende de tus límites personales y de pareja, pero, en términos generales, algunos de los comportamientos de microcheating más comunes incluyen:
- No mencionar tu estatus de relación cuando conoces a alguien nuevo
- Intercambiar números de teléfono o redes sociales y enviar mensajes directos o textos demasiado interesados o coquetos
- Enviar sexting o fotos sugerentes, incluso sin verse en persona
- Coquetear en persona con alguien más
- Seguir modelos en redes sociales y dar like o comentar constantemente su contenido
- Mantener un perfil activo en aplicaciones de citas, incluso si no lo usas
ChatGPT: ¿el desarrollo más reciente en “ligues discretos”?
En una encuesta reciente realizada a 90,000 personas, el 26 por ciento admitió haber coqueteado con un chatbot o con una IA, ya sea por diversión o sin darse cuenta. Que esto cuente o no como microcheating depende, en última instancia, de los límites que tengan como pareja—incluso nuestros expertos están divididos. Hensley no lo considera infidelidad, pero LaRusso ofrece otra perspectiva: “No veo una diferencia psicológica significativa entre el impacto de un chatbot y el de una sala de chat”, afirma, señalando que “si el intercambio molestaría a tu pareja al verlo o leerlo, ahí está el punto clave del problema”.
Independientemente de tu postura, entender por qué estás conversando con un chatbot, además de o en lugar de tu pareja, es fundamental. “Estamos luchando con un vacío de conexión e intimidad, y el uso de la interacción con IA es tanto fácil como inmediata”, dice LaRusso. “Vivimos en un mundo más aislado que nunca, y dependemos de nuestras parejas para satisfacer más necesidades de conexión que en cualquier otro momento”.

En qué se diferencia el microengaño de una infidelidad emocional
El microengaño y las infidelidades emocionales suelen agruparse, pero no son lo mismo. Más bien, piensa en el microengaño como el aperitivo y en la infidelidad emocional como el plato fuerte. “Las infidelidades emocionales consisten en relaciones emocionalmente íntimas más profundas entre personas”, explica Sarah Hensley, Ph.D., psicóloga social, coach de relaciones y fundadora de The Love Doc. “Por lo general, se mantienen durante bastante tiempo—es esencialmente una relación romántica que no se ha vuelto sexual… todavía”. En cambio, el microengaño suele ser breve y negable, coqueteo y atención.
Aunque cada episodio de microengaño puede ser de corta duración, con el tiempo puede convertirse en un patrón de comportamiento poco saludable. “A veces, una persona ha estado microengañando durante diez o veinte años, y ese es el tiempo que tarda en cruzar completamente los límites de la relación [porque] se ha contado a sí misma la historia de que lo que hacía no era dañino”, dice LaRusso, quien ve este comportamiento con frecuencia en su consulta. “Pero el microcheating daña las relaciones porque señala una vulnerabilidad personal y relacional”.
Por qué las personas practican microengaño
Las razones por las que las personas incurren en microengaños no son tan distintas de aquellas que llevan a la infidelidad física o emocional, señala Hensley. “Puede deberse a que no tienen sus necesidades cubiertas en su relación actual, a tendencias narcisistas o a un autoconcepto basado en la vergüenza”, lo que significa que dependen de la validación externa para sentirse valiosas o deseables.
Pero muchas personas ni siquiera son conscientes de lo que las impulsa a microengañar porque no se dan cuenta de que lo están haciendo. “La gente suele decirse a sí misma que no está haciendo nada malo”, explica LaRusso. “A menudo, una persona en la etapa de microcheating ni siquiera se está diciendo nada, porque hacerlo requeriría reconocer que su comportamiento es problemático”.
Si llegan a replantearse sus acciones, suele ser con pensamientos como: ‘Solo le escribí porque tenía una duda de trabajo—no es mi culpa que la conversación siguiera’, o ‘No estaba ocultando nada, simplemente no pensé que valiera la pena mencionarlo’. Otros microengañadores pueden saber que están tomando decisiones que los dejan vulnerables de una forma inapropiada, pero lo disfrutan y se dicen a sí mismos que tienen la situación bajo control, añade Hensley.
Cómo saber si estás microengañando
La prueba más clara es la transparencia, dice LaRusso: “Si a tu pareja no le gustaría leer o ver lo que estás haciendo —o si eso provocaría una discusión o un problema en la relación—, es probable que te estés engañando a ti mismo al pensar que lo que haces no es dañino”. En otras palabras, el microengaño no siempre tiene que ver con la intención; también tiene que ver con el impacto.
Si aún no estás seguro de si estás cruzando una línea hacia el microcheating, pregúntate:
- ¿Me sentiría cómodo mostrándole este mensaje o interacción digital a mi pareja, sin editarlo ni explicarlo?
- ¿Lo estoy minimizando porque “no pasó nada físico”?
- ¿Estoy buscando validación externa o emoción porque no la estoy obteniendo en casa?
Reconocer estos patrones debería servir como una llamada de atención. “Sé honesto contigo mismo sobre los sentimientos que estás experimentando, los pensamientos a los que te están llevando y las conductas que eliges como resultado”, dice LaRusso. “Cuando puedes enfrentar de frente lo que el microcheating te está mostrando, es menos probable que te conduzcas por un camino del que no puedas regresar”.

Cómo saber si tu pareja te está microengañando
Tener acceso a la huella digital de tu pareja puede ofrecer algunas pistas, pero el microcheating no siempre ocurre detrás de una pantalla. Cuando se manifiesta en la vida real, las señales suelen ser más sutiles. Un indicador común es “mentir por omisión”, explica LaRusso. “Por ejemplo, no te dijeron que el nuevo colega con el que trabajan de cerca es del sexo opuesto (si son heterosexuales), o no te contaron hasta después que la fiesta del trabajo fue en un bar y que hubo una reunión posterior”.
En relaciones saludables, compartir este tipo de contexto cotidiano es normal. Por eso, si tu pareja oculta detalles de forma repetida, se pone a la defensiva o parece inusualmente reservada respecto a interacciones que normalmente no serían un problema, puede ser una señal de que es momento de tener una conversación seria.
Cómo manejar el microengaño en tu relación
Uno de los mayores problemas del microcheating es lo fácil que resulta minimizarlo después de que ocurre. Sin una comunicación clara sobre límites y expectativas, es muy sencillo que una persona sienta que su pareja cruzó una línea, solo para que esta lo descarte —y eventualmente repita ese comportamiento—. Pero “si algo no se siente bien para ti, es importante que lo expreses”, dice Hensley.
Aborda el tema cuando ambos estén en un estado mental tranquilo (es decir, no inmediatamente después de descubrir el microcheating) y puedan tener una conversación abierta y honesta. “Hablen sobre las expectativas de la relación y sean claros respecto a cómo y por qué se cruzó un límite”, señala LaRusso. A partir de ahí, “es importante mantener ese límite firme y dejar claro qué necesitas para sentirte seguro y volver a acercarte”, añade Hensley.
Si tú eres quien incurrió en microcheating, la actitud defensiva y las justificaciones pueden descarrilar rápidamente el proceso de reparación. “Practica la empatía en lugar de ponerte a la defensiva, y haz una pausa para considerar cómo te sentirías si la situación fuera al revés”, recomienda LaRusso.
En última instancia, que una relación pueda repararse o no es algo profundamente personal y varía de pareja en pareja. Pero la persona que practica microcheating tiene que querer cambiar su comportamiento —y hacer que ese cambio se mantenga—. “Si alguien es coquetamente repetitivo o incurre constantemente en microcheating, probablemente tiene problemas con los límites, lo cual te está mostrando un patrón”, dice Hensley.
Para reconstruir la confianza, no se trata solo de respetar los límites que establecen como pareja, sino también de estar a la altura del estándar que te impones a ti mismo. “En tus relaciones románticas, sé siempre irreprochable”, afirma Hensley. “Eso significa que no haces nada que haga que tu pareja cuestione tu lealtad”.
Via Men’s Health
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