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El arte perdido de las amistades masculinas

En la actualidad, un tercio de los hombres afirma no tener amigos cercanos y el “pico de soledad” suele ocurrir a mediados de los treintas. ¿Acaso estamos abandonando nuestra vida social en favor del trabajo y las responsabilidades familiares? ¿O hay algo más profundo aquí? Nuestro redactor investiga.

3 abril, 2025
ilustración de hombres trabajando juntos

Unos años después de que salimos de la universidad, uno de mis amigos –lo llamaremos Danny–, nos envió un correo a mí y a una docena más de amigos. El mensaje era a la vez un lamento y una llamada a la acción. “En los viejos tiempos, cuando éramos estudiantes y vivíamos a 100 m de distancia unos de otros, nos veíamos todo el tiempo. Hubo una etapa en la que 10 de nosotros vivimos en la misma casa y usualmente despertaba y había dos o tres amigos en mi cuarto. Eso era normal. Había fiestas, aventuras y experiencias juntos, y resultaba difícil imaginar que eso se terminaría un día. Pero luego pasó lo inevitable: en vez de divertirnos, nuestro tiempo pasó a estar dedicado al trabajo y a nuestras parejas. La mayoría nos mudamos a Londres, pero todos vivimos en diferentes zonas de la ciudad. Aún hay reuniones de vez en cuando, pero ahora son cenas organizadas por nuestras novias”. Danny propuso que hiciéramos algo para remediar esa situación. Creó una sociedad exclusiva de hombres y propuso que fuéramos a jugar paintball. Para no hacer el cuento largo: todo el mundo se burló de él. Sólo se presentaron tres personas y yo no era una de ellas. De alguna manera, el correo terminó en manos de un comediante, que lo usó para obtener material durante años. Más tarde supimos que el mensaje había sido escrito por la novia de Danny, cansada de escucharlo quejarse de que nunca veía a sus amigos.

Este episodio se convirtió en una broma recurrente entre el grupo, pero apunta a una realidad que no es simpática. Ahora que estamos a la mitad de los treintas y vivimos en distintas partes del mundo (Londres, Nueva York, Berlín, Los Ángeles). Si quisiéramos reunirnos para jugar paintball –no queremos, pero si quisiéramos–, tomaría seis meses planearlo.

En cuanto a hacer amigos nuevos, resulta complicado sin las experiencias compartidas de la juventud. Como explica mi amigo, Sam: “¿Cómo puedes relacionarte de forma significativa con alguien que no te ha visto en tus peores momentos?”.

Una cuestión de tiempo

Una encuesta de YouGov del año pasado reveló que 18% de los hombres afirman no tener un mejor amigo, mientras que 32% dijeron no tener a ninguno que pudieran considerar cercano. En contraste, las cifras para las mujeres son 12% y 24%. Ellas también son mejores para hacer nuevas amistades: 22% dijeron haberlo hecho en los últimos seis meses, frente a 18% de ellos.

Una vida solitaria trae consecuencias. En 2017, una comisión gubernamental del Reino Unido encontró que los hombres suelen sentirse más aislados que las mujeres. De 1,200 encuestados, 11% dijeron estar solos todos los días y 35% afirmaron que esto los hace sentir deprimidos. La soledad para los hombres alcanza su pico a los 35 años, una edad en la que las exigencias del trabajo y la vida familiar suelen incrementarse.

“No tengo tiempo suficiente”. Esa es usualmente la respuesta que recibo cuando le pregunto a hombres de esa edad por qué no ven a sus amigos con mayor frecuencia. Incluso si tú puedes encontrar un espacio entre el trabajo, los niños, tu proyecto personal y el tiempo familiar, es difícil que el resto de tus amigos puedan hacer lo mismo. “Soy muy malo para mantener amistades”, admite uno de mis amigos, llamado Prasanna. Otro amigo, Tom, me dice que depende demasiado de “la magia que tienen las amistades muy viejas”. “Usualmente, puedo reconectarme con mis amigos fácilmente, pero he encontrado que cuanto más tiempo pasamos sin vernos, más difícil es esto. Al lo plantea desde una perspectiva nostálgica: “Si tienes un amigo con el que siempre ha habido una conexión profunda, el alma de esa relación siempre estará ahí. Quizá hay más cosas que estorban ahora y dificultan el proceso, pero está ahí”. Cada vez hay menos oportunidades de convivir y menos de ese sentido de misión conjunta que define a las amistades en la adolescencia o los veintes. “Lo que nos queda es una sensación de que podría haber más, pero al final no es posible ahora”. La excusa primordial: el matrimonio. Pero hay otros factores que intervienen.

Nuestra generación es más dispersa que las anteriores. Esto en parte porque nos mudamos a otros sitios en busca de mejores empleos. La encuesta de YouGov encontró también que los hombres son más propensos a buscar conexiones sociales en el trabajo que las mujeres. Pero factores como el home office, o los trabajos freelance, incrementan el aislamiento. Luego está la cuestión de los salarios. Muchos hombres trabajan más horas para lograr equilibrar sus gastos con sus ingresos. De nuevo, la cuestión del tiempo.

ilustración de hombre jugando gotcha
Tus responsabilidades pueden dificultar que tengas el tiempo, pero vale la pena hacer un esfuerzo. Ilustración: Klaus Kremmerz

Un hombre de familia

La familia es otro factor importante. En esta generación, los hombres se involucran más en el cuidado de los hijos, esto tanto por sus ganas de hacerlo como por necesidad ya que sus parejas tienen que trabajar más que antes. Hay que contemplar también a la salud y el alcohol. Lo normal es que el punto de encuentro sea un bar, pero el deseo y la capacidad de procesar el alcohol son mucho menores ahora que en la juventud.

Hay una dinámica adicional que resulta interesante. Las parejas tienden a especializarse. Una persona es mejor para cocinar y otra para las finanzas, por ejemplo. Antes de casarse, ambos eran aceptables para las dos tareas, pero con el tiempo, el financiero deja de ayudar en la cocina y viceversa. Muchos de los hombres con los que he hablado admiten que todo lo social en sus vidas lo manejan sus novias o esposas. “Soy como un niño en lo que se refiere a la vida social”, me dice Harry, un padre de cuatro hijos que admite que no opina mucho al respecto. Tras unos años de relación, ella hizo una “limpieza” de su círculo de amistades, eliminando a los menos deseables y ahora se encarga del calendario de la pareja, lo cual incluye cenas, fiestas o vacaciones. Él dice que ella tiene “buen gusto” en cuanto a los amigos y no le molestan los hombres con los que convive ahora, pero siempre coincide con ellos en un contexto de parejas. Harry tiene un “viejo mejor amigo”, pero es ella quien tiene que presionarlo para que haga el contacto. Sin embargo, él no parece incómodo con este arreglo. “Quizá sea algo de la psique masculina”, dice. “Me siento ligeramente incómodo buscando una amistad”. Un par de veces se ha reunido con otros padres de la escuela de sus hijos y aunque dice que la ha pasado bien y resulta conveniente “no puedo evitar pensar ‘¿qué estoy haciendo aquí? Podría estar en casa viendo una serie’”. Una vez que los niños se vayan de casa y las cosas se calmen un poco, ¿qué le quedará a Harry en términos sociales?

Fallas de comunicación

Usualmente, las mujeres aprovechan la maternidad como una forma de generar nuevas amistades, pero los hombres no suelen hacer lo mismo con la paternidad. La encuesta de YouGov encontró que 71% de las mujeres habían hecho amigas a través de sus hijos, a comparación de 49% de los hombres. Le tomó apenas unos meses a mi esposa hacerse de un grupo de amigas con los mismos intereses cuando mi hijo entró a una guardería. Se ven cada tres semanas y regularmente se comunican vía WhatsApp.

Los padres nos agradamos, pero no tenemos la iniciativa que tienen ellas. Algunos hombres con los que he hablado, activamente se resisten a la idea de hacer amigos a través de sus hijos. “Cuando cuidaba a mi hijo en el parque, no quería hablar con ningún otro papá”, me dice mi amigo Philip. “El hecho de que tengamos hijos los dos no me parece suficiente para entablar una conversación. No son necesariamente personas con las que quisiera tener una amistad. Son simplemente otros hombres”.

La tecnología también ha cambiado las cosas. Sí, ahora es más fácil y barato mantenerte en contacto con tu amigo que vive en California. Pero eso también significa que puedes mandarle un emoji en vez de llamarlo. Esto me hace preguntarme lo siguiente: ¿Las redes sociales están fungiendo como un reemplazo para ciertos aspectos de la amistad? Piensa en el humor. Antes dependíamos de nuestros amigos para que nos hicieran reír. Ahora, tenemos cierto tipo de relaciones con personas a las que conocemos a través de Twitter, Instagram o YouTube y suelen ser aún más graciosas que nuestros amigos reales.

La lógica del mercado también parece haberse apoderado de las amistades. Un activista estadounidense recientemente publicó en Twitter un documento que puedes enviar a tus amigos en caso de que tengan una necesidad y estés muy ocupado para ayudar. Empieza así: “Te agradezco que te hayas acercado, pero ahora mismo me encuentro saturado y no puedo atender esta solicitud”. El lenguaje corporativo ha invadido nuestras vidas privadas. Es como si hubiéramos olvidado cómo ser amigos y el punto de tener amistades. ¿Quizá porque es difícil monetizar la amistad? La amistad real, por lo menos.

“No entro a Facebook con tanta frecuencia como antes”, dice Philip, el amigo que no habla con otros padres. “Pero si lo hago, pienso ‘claro. Ese iba conmigo en la escuela’, pero no hago el esfuerzo de escribirle. Recientemente, un amigo se quitó la vida. Había pensado en verlo durante todo un año, pero me enteré de lo ocurrido en el periódico. Estaba acostumbrado a verlo en Facebook sin pensar demasiado en su vida. Esto me hizo darme cuenta de la importancia de levantar el teléfono”.

En busca de camaradería

Acudí con Nathan Roberts, cofundador de A Band of Brothers, una caridad que trabaja con exconvictos y que tiene a la amistad entre hombres como uno de sus fundamentos. Esperaba que él me brindara un relato del poder de la amistad, así que me sorprendió cuando me dijo “no sé tú, pero a mí me cuesta más trabajo hacer amigos cuanto más viejo me hago”.

Como muchos hombres que se aproximan a la mediana edad, ha notado que muchas de sus antiguas amistades no sobrevivieron la transición de estudiantes a profesionales y luego padres de familia. Recientemente, se mudó a los suburbios para tener más espacio para sus tres hijos. “De pronto, me encuentro en un sitio donde no conozco a nadie”, me dice. “¿Cómo hago amigos? Es un problema real”. Pero también cree que buscar el mismo tipo de amistad que tenía cuando era joven es un error. “Conforme he envejecido, me he dado cuenta de que lo que me importa es tener hombres cerca con los que siento afinidad y confianza, pero las viejas ‘actividades sociales’: emborracharse o salir a buscar mujeres, ya no me resultan atractivas. Si piensas en sociedades más tradicionales, había grupos de ancianos que servían a la comunidad. Tenían un propósito que iba más allá de simplemente bromear y pasar el tiempo. Hay algo de eso que se ha perdido en las sociedades modernas. Tener conexiones sociales sólo por el hecho de tenerlas no es un buen reemplazo”.

De acuerdo con Roberts, la conexión basada en un propósito común es lo que los hombres realmente buscan: trabajar juntos para lograr algo. Las amistades que se forjan en el ejército son un ejemplo de esto, pero no tienes que enlistarte para encontrar eso. Piensa en aquellos que disfrutan ir a pescar o en cualquier película donde un grupo de hombres hace un viaje.

Para los hombres en sus treintas, limitados en sus amistades por falta de tiempo, existe el riesgo de que si esperan al retiro, para cuando esto ocurra, quizá esos lazos no habrán sobrevivido. “Lo que necesitamos hacer es pensar en cómo podemos mantener vivas esas relaciones y celebrar a esas personas en nuestras vidas que las enriquecen”, dice Martin Tod, CEO del Men’s Health Forum. “Nos sentimos tan presionados por nuestras vidas que a veces olvidamos que no se necesita tanto para hacer una diferencia”.

ilustración de hombres trabajando juntos
Enfocarte en la paternidad no significa abandonar por completo tu círculo social. Ilustración: Klaus Kremmerz

Un lazo más profundo

No todos los hombres se sienten solos. “La fuerza y profundidad de mis relaciones se mantiene”, dice Sam. “Cuanto más viejo y frágil me vuelvo, más aprecio las relaciones viejas que tengo”. Estoy de acuerdo con eso. Ahora, el tiempo que puedo pasar con mis amigos se siente más valioso que nunca. Una de las ventajas de mudarte a otro sitio es que tus amigos pueden viajar y quedarse contigo, con lo cual tienes todo un fin de semana para fortalecer ese lazo.

“A lo largo de los años, mi grupo de amigos se ha reducido, pero las relaciones también han adquirido mayor profundidad”, dice Wes. “Las pocas amistades que tengo me ofrecen lo mismo, o más, que la gran red de conocidos que tenía. Hay una frase al respecto: ‘Las relaciones se fortalecen o se mueren’. Esa ha sido mi experiencia. Quizá la diferencia entre los hombres en sus treintas y los más jovenes es que los primeros son más selectivos que estos últimos”.

Lo cierto es que sólo florece aquello a lo que le dedicas atención y quizá deberíamos pensar más en este tema. Todos, o la mayoría, nos enfocamos en lo que comemos, el entrenamiento que realizamos o nuestro desempeño en el trabajo. Aquellos que son padres piensan mucho en cómo desempeñar ese rol con éxito. Deberíamos hacer lo mismo con las amistades.

Sí, las prioridades cambian conforme pasa el tiempo, pero también lo pueden hacer las relaciones con otros hombres. En vez de ir al bar, inscríbanse a un triatlón, hagan un viaje en carretera, aprendan a tocar un instrumento juntos, construyan algo… siempre y cuando no sea jugar paintball, todo menos eso.

Datos que debes conocer

Beneficios de la amistad

Un círculo social sólido está relacionado con menos inflamación y un menor riesgo de enfermedad cardiaca, según la Ohio State University, esto independientemente de si te gusta pasar tiempo a solas.

El club social

Las relaciones familiares no impactan tanto la longevidad, según el Australian Longitudinal Study of Ageing, pero las personas con más amigos tienden a vivir 22% más que las que tienen menos.

Fuerza en los números

De acuerdo con un metaanálisis de Brigham Young University, el riesgo de salud que genera no tener conexiones sociales es igual a fumar 15 cigarros por día o tener problemas con el alcohol.

La historia abreviada de tu nueva amista

¿Cuánto tiempo se necesita para que un conocido se convierta en amigo? Lo explicamos.

Un estudio del Journal of Social and Personal Relationships encontró que las personas pueden convertirse en buenos amigos tras 200 horas de interacción. “Hay formas de ayudar a que este proceso tenga éxito”, dice Geoffrey Greif, profesor de la University of Maryland. “También hay alertas que hay que tomar en cuenta. El instinto es muy relevante”.

Horas 1 y 2: La presentación

A menos que se conozcan en circunstancias inusuales, probablemente comenzarán teniendo una conversación casual. La química es importante y los estudios muestran que las primeras impresiones son cruciales para el futuro de la amistad.

Horas 3-10: Conversación real

“Esta fase es fundamental”, dice Greif. “¿Estamos en la misma página?”. Aquí es cuando descubrirán intereses en común, ya sean las artes marciales o el teatro. Un estudio halló que tener intereses en común es más relevante que las personalidades.

Hora 24: Los primeros DM

Conforme la relación se fortalece, se sentirán cómodos hablando sin necesidad de comunicar un punto específico. Aquí también es cuando notas “dealbreakers” como diferencias políticas. Pregúntate: ¿Me gusta cómo soy alrededor de esta persona?

Horas 30-33: La bro date

A las mujeres les va bien en escenarios cara a cara y a los hombres hombro con hombro. Eso significa que lo ideal es que haya un propósito para verse: arreglar algo, hacer un entrenamiento o ver una película.

Hora 48
La confesión
¿En qué momento puedes compartir información personal? “Debes analizarlo y quizá tengas que dar el primer paso”, dice Grief. Vale la pena: compartir secretos es algo que fortalece las relaciones y las hace sentir más auténticas, según Columbia University.

Hora 60: El primer favor

No todas las muestras de apoyo ponen a prueba una relación, depende de qué tan complicado sea. Ayudar a alguien a pintar la sala no es lo mismo que prestarle dinero. Si eres quien pide el favor, hazlo cara a cara. Esto genera mejores resultados.

Hora 94: El punto clave

Si llegaron a este punto, las investigaciones sugieren que ya tienen una amistad real. Pero, como ocurre con cualquier tipo de relación, si una persona está dando más que la otra hay que atender la situación o dejar que las cosas mueran por la paz.

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