Tratamientos contra la calvicie: ¿funcionan o no?
Hay una gran cantidad de productos, tratamientos y gadgets que prometen detener la calvicie. ¿Qué pueden hacer por ti en realidad, además de vaciar tu cartera? Nuestro colaborador se decidió a probarlos para averiguar si existe una alternativa real a un trasplante.
Desde que era joven, he recibido muchos consejos de parte de hombres más grandes, usualmente en bares, sin haberlos pedido nunca.
“Olvídate de la Universidad, aprende un oficio” es uno de ellos. Otro: “Rentar es tirar tu dinero a la basura, compra una propiedad”. Lo que ninguno de estos sabiondos me dijo jamás es “Disfruta de tu pelo mientras puedas, no durará para siempre”. Eso habría sido más útil escucharlo. Por lo menos, de esa forma habría sido consciente desde el comienzo de que me encontraba en el camino rumbo a la calvicie y me habría preparado emocionalmente para la crisis de identidad que esta me traería. Los síntomas: baja autoestima, ansiedad y miedo a las ráfagas de viento. Efectos secundarios: evitar mirarse en el espejo y dependencia de los sombreros y gorras. Como muchos otros hombres de mi edad, en los últimos años he visto cómo mi pelo se aleja progresivamente de mi frente (las investigaciones sugieren que dos tercios de los hombres experimentan algún tipo de pérdida capilar a los 35 años).
Perder el pelo ha sido un golpe para mi confianza. No importa cuántas veces me diga mi novia que le gusta Jason Statham, quien, debo apuntar, es una estrella de cine que cuenta con un six-pack impresionante, y no es un periodista con un “dad bod”, me siento mucho menos atractivo que cuando tenía pelo. No estoy solo. He visto a algunos de mis amigos pasar por el mismo proceso. Uno de ellos abrió un canal de YouTube para documentarlo en 2017. Eso me pareció muy valiente de su parte. En ese momento, no podía imaginar el impacto que esto podría tener en la salud mental de alguien. Afortunadamente, las cosas han cambiado un poco en los últimos tiempos en cuanto a los chistes en nuestro grupo de WhatsApp, y en general en el mundo, y hay mayor comprensión sobre las implicaciones de esta situación.
Como explica la psicóloga Helena Lewis-Smith, la pérdida de cabello afecta profundamente a los hombres porque la cabellera está atada a la identidad, la masculinidad y la juventud. La imagen del ideal masculino según lo entiende la sociedad incluye una melena nutrida, de manera que no tenerla puede golpear a la autoestima. Obviamente, no tiene nada de malo ser calvo. La alopecia androgenética no es una condición que ponga en riesgo la vida ni es una enfermedad. Es una parte normal del envejecimiento, como las arrugas o las canas. Para algunos, la pérdida de cabello no es algo que les afecte, pero para otros puede ser devastadora.
Si te preguntas por qué ocurre, se debe en gran medida a la genética, aunque la dieta, el ambiente y algunas condiciones médicas pueden acelerarla. La ciencia aún no lo tiene del todo claro, pero se cree que ocurre cuando los folículos se vuelven muy sensibles debido a la dihidrotestosterona o DHT, una hormona derivada de la testosterona. Conforme envejecemos, niveles elevados de DHT provocan que los folículos se encojan, eso hace que produzcan pelo cada vez más delgado y débil, hasta que eventualmente deja de salir.
¿Qué puedes hacer entonces? Un trasplante se siente como un compromiso de tiempo y dinero muy grande. Por otro lado, los medicamentos de receta vienen con algunos efectos secundarios no deseables. Nunca imaginé que a los 35 estaría contemplando inyectarme ADN de pescado en el cuero cabelludo como último esfuerzo para salvar mi pelo, pero aquí estamos.
Arranca el experimento
Lo primero que hago es realizarme una prueba de sangre casera de una empresa que se llama Medichecks. Tras un pequeño piquete, coloco una gota de sangre en un contenedor y lo envío a un laboratorio donde será revisado en busca de deficiencias nutricionales, desequilibrios hormonales y condiciones de salud que pudieran estar detrás de mi pérdida de cabello. Los resultados llegan unos días después. Todo está dentro de los rangos normales. Esta no es la primera prueba que me realizan. Una vez, mi novia me llevó a un hotel de lujo en Londres donde alguien que ella vio en Instagram (red flag número uno) me haría una “evaluación capilar”. Me examinaron la cabeza y me dijeron, para sorpresa de nadie, que me estaba quedando calvo. Luego, le pidieron a ella que saliera de la habitación, me tomaron muestras de saliva y me pusieron una terminal bancaria enfrente con un cargo por 600 libras.
“Las pruebas de ADN usadas para la pérdida de cabello no están reguladas”, explica la tricóloga Eva Proudman, fundadora de UK Hair Consultants. Ella me explica que pueden usarse como un apoyo para el diagnóstico, pero no de manera aislada. Algunos pacientes, explica, han recibido recomendaciones poco objetivas ya que se les sugiere adquirir tratamientos que comercializa la misma compañía que hace las pruebas aunque no necesariamente generen resultados positivos.
Es hora de mi primera cita. Probaré con algo que Kim Kardashian y Jennifer Aniston hicieron famoso, aunque no para la pérdida de pelo. Se llama “tratamiento de esperma de salmón”, pero técnicamente son polinucleótidos: fragmentos de ADN de pescado que se inyectan en las zonas donde hay adelgazamiento del cabello. La idea es mejorar el ambiente del cuero cabelludo, promover el flujo sanguíneo y estimular a los folículos. “Es uno de los tratamientos nuevos”, dice el neurocirujano y especialista en trasplantes capilares Ahmad Moussa. “Está en una fase en la que estamos probando. Es muy poco probable que produzca daños, pero cuán beneficioso será es algo que está por verse”.
“Es algo doloroso”, me dice el terapeuta. Intento no hacer gestos, pero no era mentira. Cuando la aguja toca mi cabeza siento como si me estuvieran inyectando agua hirviendo. Afortunadamente, en 10 o 15 minutos termina el proceso. Para obtener los mejores resultados posibles, se recomienda someterse a entre ocho y 10 sesiones a lo largo de un periodo de cuatro meses. No es barato definitivamente. Me piden que no me lave el pelo por 24 horas. Durante los siguientes días, espero que me entreguen otros productos que, en teoría, podrían salvar mi pelo. Me doy cuenta también de que debería comer mejor.
“La calvicie de patrón masculino tiene un gran componente genético, por tanto, no hay alimentos que eviten que ocurra”, explica la nutrióloga Reema Pillai. “Sin embargo, consumir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios (frutas y vegetales, grasas saludables, omega-3) puede reducir la inflamación y el estrés oxidativo. Esto mejora la salud del cuero cabelludo”.
Pillai explica también que dado que el cabello se compone de queratina, una dieta rica en proteínas es importante. Ella recomienda alimentos como pollo, salmón, yogur griego y huevos, en combinación con grasas saludables como aguacate y linaza. Hay cosas que pueden inhibir el crecimiento del pelo y acelerar la pérdida también. “Una dieta alta en azúcares incrementa la inflamación, lo cual puede impactar a la pérdida de cabello y provocar que este se adelgace”, afirma. “Si consumes muchos alimentos procesados, te pierdes de algunos nutrientes que son necesarios para el crecimiento del pelo, además de que estos productos suelen estar repletos de grasas y sal”. Decido llenar mi alacena con alimentos saludables y ahora mis días comienzan con un omelet de salmón acompañado de aguacate.

A la cápsula
De vuelta a los experimentos, ahora me baño usando una regadera que filtra el cloro, los metales pesados y otras impurezas que podrían secar mi cuero cabelludo. Me lavo el pelo con un shampoo exfoliante que tiene propiedades anticaspa. Es parte de un plan de regeneración capilar, supuestamente diseñado para la salud de la zona. Esto también incluye una loción anticaída y cápsulas que contienen zinc, cobre, l-cisteína y selenio (todas estas cosas buenas para el cabello). A continuación, me tomo un shot de un suplemento de hierro llamado BlueIron. Esto porque tener niveles bajos de este mineral puede contribuir a la caída. Después de eso, es hora de mi terapia con luz LED. Eso implica sentarme en la sala y ponerme un casco blanco que brilla de color rojo en el interior. Me hace lucir como un villano de Star Wars y espero que el cartero no se asome entre las persianas. El casco funciona al emitir luz roja con una longitud de onda de 620 a 660 nm directamente sobre el cuero cabelludo. En teoría, esto reduce los niveles de DHT, así como la inflamación, mejora el flujo sanguíneo y revitaliza los folículos. Aún no existen estudios clínicos que respalden la efectividad de este tratamiento, pero hay evidencias anecdóticas positivas. Se recomiendan tratamientos de 10 minutos por día a lo largo de 16 semanas y me dicen que no espere cambios visibles en las primeras seis a ocho.
Finalmente, mi novia me ayuda a colocarme una loción capilar de TricoActiv+. Contiene romero, sándalo y trébol rojo. Supuestamente, actúa como un bloqueador de DHT no invasivo y reduce la caída del cabello. Como con muchos de estos productos, las investigaciones son limitadas, pero fue desarrollado por dos tricólogos reconocidos, así que decido hacer la prueba. La rutina entera toma alrededor de una hora. Tiene una vibra del estilo de Bryan Johnson (el multimillonario que quiere vivir por siempre) y no es barato. Afortunadamente, recibo los productos gratis como parte del proceso de prueba, pero comienzo a preguntarme si no será mejor simplemente hacerme un trasplante.
Los resultados
Tenía muchas preguntas, así que me dirigí a la Wimpole Clinic en busca de respuestas. Me reuní con el Dr. Moussa y con James Walton, el director de la clínica. ¿Qué clase de personas reciben trasplantes aquí? Atienden tanto a celebridades como a personas comunes y corrientes; hombres y mujeres también. La mayoría son hombres en sus treintas, pero incluso septuagenarios los visitan. “Una vez tuve una consulta con un señor de más de 90”, me dice el Dr. Moussa. Durante media hora, me explican todo, desde las razones por las que las personas acuden por un trasplante hasta los distintos tratamientos no invasivos que buscan ralentizar la calvicie. El minoxidil y la finasterida son los dos medicamentos principales que se usan para esto.
Cuando se aplica de forma tópica, el minoxidil incrementa el flujo sanguíneo a los folículos y, en teoría, prolonga la fase de crecimiento. La finasterida, tomada como tableta, trabaja bloqueando la conversión de testosterona a DHT. Ninguna de estas sustancias es 100% efectiva y ambas conllevan riesgos. Los efectos secundarios de la finasterida van desde baja libido a disfunción eréctil, problemas para eyacular (afectan a una de cada 100 personas) e incluso pensamientos suicidas (menos de una de cada mil personas). No gracias.
En un inicio, el Dr. Moussa y Walton están de acuerdo en que no califico para un trasplante todavía. Pero después de revisarme con detenimiento, parecen cambiar de opinión. “Lo escondes bien”, me dice Walton. “Probablemente podrías tener unos 2,500 injertos”, me dice el Dr. Moussa. Ahora solo necesito hallar 6 mil libras (unos 145 mil pesos). Antes de irme, Walton me invita a probar uno de sus tratamientos no invasivos. Acepto.
El tratamiento PRP es una opción a la que suelen recurrir quienes están en las primeras fases de la pérdida del cabello, especialmente personas como yo, quienes no estamos listos para una cirugía de trasplante o no queremos consumir un medicamento. Incluso después de un trasplante, no hay garantía de que vayas a conservar el resto de tu pelo a menos que estés dispuesto a tomar los medicamentos o seguir gastando en procedimientos futuros. Los riesgos asociados con el PRP son relativamente bajos (los efectos secundarios incluyen comezón, inflamación o dolor de cabeza), aunque no se recomienda para personas con enfermedades de la sangre o autoinmunes.
De vuelta en la Wimpole Clinic, el especialista en PRP, Husnain Mushtaq toma una muestra de mi sangre y la coloca en una máquina centrifugadora durante 10 minutos. Luego, extrae el plasma rico en plaquetas y lo inyecta en mi cabeza mientras masajea mi cuero cabelludo. Lo hace unas 70 veces en las sienes y la coronilla. El proceso es tan doloroso como suena. Aunque probablemente no veré un crecimiento milagroso del pelo, la esperanza es que esto estimule a los folículos que me quedan. Mushtaq compara al tratamiento con fertilizar plantas.
Conforme pasan las semanas, mi entusiasmo por el experimento se reduce considerablemente. Me salto algunas sesiones de terapia de luz roja, se me olvida tomarme mis suplementos y como más galletas de lo que debería. Pero, incluso con estas desviaciones del plan, la calidad de mi pelo parece haber mejorado drásticamente.
En el último día de la prueba, me siento aliviado de que esto vaya a terminar. De alguna forma, el régimen para prevenir la caída me ha hecho más consciente que nunca de que me estoy quedando calvo. ¿Valió la pena? Quizá. El tiempo lo dirá. ¿Tengo una cabellera del calibre de la de Carlos Alcaraz? No. Me dicen que no veré los resultados finales sino hasta que hayan pasado algunas semanas más, tiempo suficiente para que me olvide de que me hice el tratamiento en primer lugar. Lo que me alegra es que la descamación que solía caer sobre mis hombros ha desaparecido. Por lo menos es agradable poder vestirme de negro otra vez. Si los resultados se deben al casco infrarrojo, las inyecciones de ADN de pescado, el PRP, la dieta, los sueros y lociones o una combinación de todo es imposible saberlo. Pero se siente como que tengo dos opciones: aceptar que me estoy quedando calvo y dejar que la naturaleza tome su curso o comenzar a ahorrar para un trasplante.
Durante algunos días, pienso en rasurarme la cabeza como hacen los monjes budistas. Pero luego noto ciertas zonas donde hay más pelo que antes. Mientras veo mi cabeza mojada en el espejo del baño, recuerdo las palabras del Dr. Moussa: “No se trata de pedir algo extra, sino simplemente de recuperar un poco de lo que ya tenías”.
El proceso me ha enseñado a aceptar que eventualmente perderé la batalla contra la calvicie y que no tiene nada de malo quedarte sin pelo. Pero también noto a mi ego aferrarse a lo que me muestra el espejo. Auque sea solo por hoy.
Las opciones
Los trasplantes y medicamentos son una alternativa para revivir a los folículos, pero también podrías considerar esto:
Terapia de luz roja
Se cree que mejora el flujo sanguíneo y estimula a los folículos.
Plasma rico en plaquetas
Las inyecciones de PRP usan tu propia sangre para nutrir al cuero cabelludo.
Polinucleótidos
Son inyecciones de ADN de pescado, una opción experimental que, dicen, podría estimular al cuero cabelludo.
Sueros y suplementos
Contienen ingredientes como biotina, zinc o bloqueadores de la DHT. Podrían ayudar, aunque las evidencias son más anecdóticas que clínicas.
Productos
Prueba de sangre para pérdida de cabello de Medichecks

Shampoo exfoliante de Allskin|Med

Cápsulas orales antipérdida de cabello de Allskin|Med

Casco de LED para crecimiento del pelo de CurrentBody

Loción de tratamiento capilar de TricoActiv+

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