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¿Estamos criando mal a los niños?

La masculinidad está en crisis actualmente. Pero eso no significa que deberíamos tratar a los hombres jóvenes como una causa perdida. Hablamos con siete expertos distintos sobre las medidas que deberíamos tomar para apoyar a la siguiente generación.

2 febrero, 2026
hombre hablando con su hijo

En un mundo cada vez más polarizado, hay pocas cosas en las que todos podamos estar de acuerdo. Incluso los comerciales de pantalones de mezclilla pueden causar enorme controversia. Pero la idea de que estamos pasando por una etapa compleja para las generaciones actuales de niños y hombres jóvenes es difícil de refutar. Las estadísticas muestran que los niños se están quedando atrás respecto a las niñas en todas las materias. También son ellos quienes reportan mayores niveles de soledad y tienen problemas para hallar empleo, a comparación de generaciones previas. Eso significa que el tránsito de niños o jóvenes con problemas a adultos con actitudes tóxicas es algo cada vez más común. Pero no es inevitable.

Se habla mucho de las potenciales causas: la pornografía está limitando nuestra capacidad para generar intimidad; las redes sociales están provocando dismorfia corporal; la “manósfera” moldea las opiniones en torno al género. Pero la pregunta importante aquí es ¿qué podemos hacer al respecto? Porque, como explican las siete personas con las que hablamos, los niños no son una causa perdida. Simplemente necesitan un poco más de ayuda para navegar las dificultades que definen a la vida moderna. Lo que necesitamos son menos debates interminables sobre masculinidad tóxica y más conversaciones prácticas sobre la forma en que nosotros, como adultos, padres y educadores, además del gobierno, podemos cambiar esta narrativa. Al hacerlo, no solo ayudaremos a los niños en el presente. Ellos crecerán como hombres más confiados, felices y productivos y eso es bueno para la sociedad en su conjunto a largo plazo. Es eso o dejar a personajes como Andrew Tate marcarles el camino.

Cómo hablar de salud mental con tu hijo adolescente (aunque él preferiría no hacerlo)

Por: Rhalou Allerhand

Conversar con un adolescente es retador, sin importar el tema, pero aún más si se trata de esto. Dado que la ansiedad y la depresión van al alza, además de los riesgos asociados con el crecimiento de ciertas subculturas en línea, nunca había sido tan importante como ahora hacer un esfuerzo por hablar con los hombres jóvenes. Le preguntamos a Rory Barr, psiquiatra especializado en niños y adolescentes, cómo apoyarlos en su desarrollo emocional sin que sea incómodo para ambas partes.

¿Por qué tienen tantos problemas para hablar sobre sus emociones?

Conforme se desarrollan, los adolescentes están explorando y formando su identidad. Los hombres jóvenes podrían sentir como que la sociedad espera que sean fuertes y exitosos. Por tanto, mostrarse vulnerables y recononocer que hay cosas que se les dificultan es algo complicado. También es posible que no sepan cómo van a reaccionar sus padres si deciden hablar, particularmente si nunca los han visto a ellos hablar sobre emociones. Los seres humanos aprendemos mucho observando a otros y los padres tienen la oportunidad de mostrar a sus hijos que es perfectamente normal experimentar una amplia gama de emociones. Todos nos sentimos tristes, enojados y felices a veces. Es importante demostrarles que las cosas tampoco son perfectas en nuestras vidas y eso está bien.

¿Cuál es la diferencia entre los cambios de humor normales de un adolescente y algo más serio?

Los factores más importantes que hay que tener en mente son el impacto y la duración de las dificultades. ¿Tu hijo ya no es capaz de disfrutar cosas que antes disfrutaba? ¿Te ha preocupado su humor por más de dos semanas o ansiedad por más de seis meses? Confía en tu instinto como padre. Si estás preocupado, busca apoyo. A mí me pondrían en alerta cambios considerables de comportamiento, y hay que recordar que la irritabilidad es un síntoma común de depresión, así que no ignores lo que está experimentando un adolescente, aunque no sea abierto al respecto.

Si eres abierto y honesto sobre tus propios retos, los adolescentes aprenderán que está bien expresar vulnerabilidad. Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

¿Cuál es una buena forma de iniciar una conversación sobre salud mental?

Es importante para los adolescentes sentirse escuchados y no percibir como que se les trata de forma condescendiente. Es posible que no estén de acuerdo cuando les dices cosas como “Sé lo que se siente…”. Esto porque su experiencia es única y probablemente no sabes cómo la están viviendo. Recomiendo elegir un lugar y momento adecuados para tener una conversación privada y abrir con algo gentil como: “He notado que ya no sales tanto con tus amigos como antes. Esto me hace preguntarme si pasó algo y cómo te sientes”. Usualmente no hablamos sobre sentimientos, pero nunca es tarde para empezar.

¿Qué momentos de la vida diaria pueden abrir la puerta a conversaciones profundas?

Aprovecha al máximo el tiempo que tienes. Incluso el tiempo que pasan sentados en el auto es una oportunidad no solo para preguntar, sino para abrirse. Le recomiendo a los padres que hablen sobre sus propias dificultades, retos y errores. Está bien decirle a tu hijo que no obtuviste el aumento que esperabas, que no te estás llevando bien con tu jefe o que rayaste el auto. Enséñale que es normal sentirse decepcionado por cosas que pasan en la vida diaria y hablar al respecto.

¿Cuáles son algunas señales de alerta a tener en cuenta?

Unirse a una comunidad en línea es menos intimidante que hacerlo en la vida real. Estas ofrecen un sentimiento de pertenencia, identidad y respuestas simplistas a problemas y emociones complejos como rechazo, inseguridad y soledad, especialmente cuando los jóvenes no tienen espacios para expresar su vulnerabilidad. Pon atención a cambios repentinos en el lenguaje (términos derogatorios sobre las mujeres) y a opiniones extremistas sobre roles de género. También pueden presentar irritabilidad, agresión y el deseo de establecer dominio sobre otros, así como rechazo a mostrarse vulnerables. Si no se atienden estas cosas, pueden incrementar el riesgo de violencia o problemas de salud mental.

¿Cómo puedo proteger a mis hijos en línea y en la vida real?

Comienza con conversaciones abiertas, honestas y libres de juicios. Haz preguntas mostrando curiosidad, pero no a manera de acusación. Fomenta el razonamiento crítico y ayúdales a encontrar comunidades o mentores sanos.

Si notas cambios persistentes de humor, aislamiento, agresión u opiniones extremas, es momento de buscar ayuda. Puedes explicar la terapia como una herramienta de autoconocimiento, como un entrenamiento para la mente. Tú eres un modelo para tus hijos. Debes mostrarte abierto, disponible y honesto sobre cómo te sientes. Ellos deben saber que expresar vulnerabilidad no es debilidad, sino que es algo normal como ser humano.

Uno de cada tres hombres de 18 a 24 años reporta algún problema de salud mental como depresión y ansiedad. Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

Lo que debemos comprender sobre la “manósfera”

Por: James Bloodworth

La presión que experimentan los jóvenes, hombres y mujeres, hoy es mucho mayor que la que viví yo en los años 90. Esto se debe en parte a que se espera que presenten una imagen perfecta en las redes sociales. Las plataformas como Instagram han incrementado los sentimientos de inseguridad. Los adolescentes de hoy son más conscientes de lo que no tienen. Esto ayuda a explicar algunas de las tendencias que vemos entre los hombres jóvenes. Uno de cada tres hombres de entre 18 y 24 años reportan problemas de salud mental, tales como depresión y ansiedad. Ha habido un incremento en el consumo de esteroides anabólicos de parte de adolescentes por su deseo de emular los físicos que ven en línea. También ha habido un creciente interés en lo que publican algunos influencers como Andrew Tate. La “manósfera”, una colección de subculturas digitales enfocadas en los hombres, suele describirse como “un grupo de hombres que odian a las mujeres”. Ciertamente aplica para algunos sitios y personajes, pero no es algo inevitable. La radicalización es un proceso gradual que toma ventaja de inseguridades preexistentes, pero los hombres jóvenes no son inherentemente monstruos en potencia.

Los influencers de la “manosphere” aprovechan las inseguridades de los adolescentes para ganar dinero. En vez de disminuir los sentimientos negativos que experimentan sus seguidores, los amplifican. Le dicen a los hombres que el feminismo es la razón por la que no tienen novia o que las mujeres solo están interesadas en un pequeño porcentaje de los hombres (la llamada “regla del 80/20”). A continuación, les hacen esencialmente una presentación de ventas en las que el influencer se presenta como un salvador y guía (“compra mi curso y yo te ayudaré”). Es el viejo truco de manipular individuos para que compren productos que no necesitan en realidad.

¿Qué podemos hacer al respecto? Mantener a las redes sociales fuera de las escuelas sería un buen comienzo. Se le da a aquello que comparten estos influencers el tratamiento de “contenido” cuando en realidad se trata de publicidad. No permitimos a las marcas de tabaco y alcohol que se enfoquen en los niños. Sin embargo, gracias a los teléfonos, el material que promueven estos sujetos llega directo a públicos vulnerables. Las escuelas deberían ser sitios donde los niños y las niñas puedan mantenerse alejados del capitalismo del internet. Si no tomamos en serio a aquellos que se sienten vulnerables, corremos el riesgo de crear una generación de hombres solitarios y perdidos.

James Bloodworth es el autor de Lost Boys: A Personal Journey Through the Manosphere (Atlantic Books).

Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

Un manifiesto de la paternidad moderna

Por: Jeremy Davies

Se ha hablado mucho recientemente sobre “jóvenes perdidos”: adolescentes que tienen problemas en la escuela, carecen de buenos referentes y se sienten atraídos por influencers tóxicos. Usualmente, la culpa de todo esto suele asignarse a padres ausentes. Pero la realidad es que en la actualidad, los padres suelen estar más involucrados que nunca.


Así es como mejores políticas publicas enfocadas en la paternidad podrían mejorar el desarrollo de los niños y adolescentes.


1. Permisos de paternidad

En el primer año de vida de un bebé, los padres establecen las bases de sus relaciones a futuro. Los papás necesitan tiempo para involucrarse e idealmente hacerlo solos en ocasiones. Los empleadores y las autoridades deberían tener esto en mente. También el trabajo a distancia es una opción que facilita este proceso.

2. Revisiones de salud para papás

Más del 90% de los hombres acompañan a sus parejas a las citas médicas previo al nacimiento de sus hijos. Pero nadie suele preguntarse cómo están ellos. Un poco más de atención a la salud de los papás podría ayudarles a lidiar de mejor manera con las demandas de la paternidad.

3. Inclusión de los padres

En las escuelas se suele asumir que la crianza es una tarea que realizan primordialmente las madres y que cuando hay una separación, los padres se distancian en todos los casos. La realidad es otra. Si se les incluye en las responsabilidades y tareas relacionadas con la crianza, el resultado será un mejor desarrollo de los hijos.

4. Más hombres en la educación

Los niños están rodeados de maestras, enfermeras y otras figuras que brindan cuidados, pero son pocos los hombres que desempeñan estas tareas de forma profesional. La fuerza de trabajo debería reflejar la composición de la población. Los niños deben ver que los hombres también pueden desempeñar este tipo de tareas. Esto también les permitirá tener referentes masculinos positivos.

Jeremy Davies es subdirector del Fatherhood Institute: fatherhoodinstitute.org

La forma de apoyar a los niños y jóvenes en la escuela es con temas y lecturas con los que se sientan relacionados. Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

¿Qué sucede en el salón de clases?

Por: Matt Pinkett

Está claro que los niños se están quedando atrás en lo que se refiere al rendimiento en el salón de clases. Las niñas tienen, en general, mejores resultados. Esto es un problema de largo plazo porque no se limita a malas calificaciones en los exámenes. Esto suele conducir a prospectos laborales limitados, una salud mental deteriorada y problemas de identidad. Seamos honestos: los niños que se convierten en hombres sin nada a lo cual aspirar suelen terminar lastimando a otros, especialmente a las mujeres. Si queremos relaciones más seguras, familias más saludables y una sociedad más equitativa, es importante que los niños prosperen. Por el bien de todos.

Es fácil (y objetivamente perezoso) decir que los niños necesitan “lecciones prácticas” para aprender. Eso simplemente refuerza viejos estereotipos. Hay muchos niños a los que les gusta leer y son capaces de reflexionar con profundidad y tienen inteligencia emocional. El problema no es cómo aprenden los niños, sino la forma en que les han enseñado a reaccionar en torno al aprendizaje. Para algunos, la idea de interesarse mucho por las cosas, de esforzarse o conectar emocionalmente con algo, es como una amenaza para su masculinidad. De manera que fingen desinterés. Y es ahí donde los perdemos.

También está la cuestión de los prejuicios, no de los niños, sino de los adultos que los instruyen. Un estudio de 2004 de Exeter University, titulado “Troublesome Boys and Compliant Girls”, encontró que los maestros suelen percibir a los niños como naturalmente menos capaces académicamente y más difíciles de controlar. En pocas palabras, se les etiqueta como un problema desde el arranque. Esto es importante. Si un niño percibe que la expectativa es que le vaya mal, ¿por qué intentaría demostrar lo contrario? Las bajas expectativas crean realidad.

Es por ello que importa lo que se les enseña y cómo. Si lo que ven en el salón de clases está completamente desconectado de su vida diaria; si lo que leen en cada libro son historias con las que no pueden relacionarse, algunos de ellos simplemente asumirán que la escuela no es lo suyo. Eso no significa bajar el estándar, sino ampliar la perspectiva. He enseñado textos en el salón de clases sobre masculinidad, vulnerabilidad e identidad que han conseguido que los niños se abran mucho más que de cualquier otra forma. No se trata de darles cosas sencillas, sino relevantes. Lo mismo aplica para sus referentes. Sí, sería bueno que hubiera más maestros. Pero la idea de que los niños solo pueden sentirse inspirados por hombres es reduccionista. Algunos de los mejores modelos a seguir que he visto en las escuelas son mujeres cultas, capaces y determinadas. Los niños necesitan profesores que sean referentes de madurez emocional.

También creo que necesitamos ampliar el espectro de carreras en las que suelen enfocarse los hombres jóvenes. Los empleos con alta remuneración y mucho estatus suelen verse como la única forma de alcanzar el éxito. ¿Pero por qué? ¿Por qué muchos adolescentes se mantienen alejados de profesiones en los campos de la educación, cuidados o industrias creativas? Porque piensan que no deberían estar ahí. Las escuelas deberían hacer más que preparar a los niños y hombres jóvenes para pasar exámenes. Deben prepararlos para la vida, ayudándolos a ser personas consideradas, decentes y con los pies en la Tierra.

Eso no viene de presentarles asignaturas sencillas, sino de darles cosas con las que se sientan identificados y mostrarles que ser un buen hombre empieza con ser un buen ser humano.

Matt Pinkett es profesor de inglés y autor de Boys Do Cry: Improving Boys’ Mental Health and Wellbeing in Schools

El deporte es una forma efectiva de comunicarse con los jóvenes y de ayudarles a forjar relaciones. Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

El poder del deporte

Por: Andy Garlick

Como se lo dijo a David RS Taylor

En Football Beyond Borders (FBB), una organización de caridad que utiliza el futbol para apoyar a personas jóvenes, he visto de primera mano el poder que tiene el deporte para transformar vidas. Le brinda oportunidades a los niños de que se sientan vistos, valorados e incluidos en la comunidad. El deporte crea espacios seguros y estructurados para el desarrollo de habilidades, tales como la regulación emocional y la capacidad de resolver conflictos. A través de la práctica deportiva, los jóvenes construyen relaciones, no solo con sus compañeros, sino con adultos también. Las investigaciones muestran que a los niños les parece más fácil hablar con sus entrenadores deportivos que con profesores. El enfoque de FBB, de tener terapeutas involucrados con la enseñanza del deporte, permite a los niños alcanzar todo su potencial.

Nuestro trabajo demuestra que los adultos enfocados en guiar a los niños en el futbol y otros deportes pueden jugar un rol en el desarrollo de estos últimos. Esto debe comenzar con una comprensión genuina de lo que le hace falta a los hombres jóvenes. En la actualidad, la sociedad les hace pensar que ellos son el problema. Es nuestra responsabilidad escucharlos y proveerles espacios seguros donde puedan expresarse sin miedo a ser juzgados.

Andy Garlick está a la cabeza de Football Beyond Borders en el Reino Unido.

Aprender sobre la vida sexual a partir de la pornografía puede generar consecuencias negativas. Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

Lo que los hombres jóvenes deben saber sobre las mujeres (y el sexo)

Por: Catriona Innes

He pasado toda mi vida haciendo preguntas. Soy la persona a la que puedes encontrar en una fiesta preguntando sobre las historias de amor de los demás. Quizá he normalizado hablar sobre cosas que para algunos son incómodas, demasiado personales. Pero esto es porque así es mi trabajo. Llevo 15 años trabajando en revistas femeninas. He hablado con cientos de personas para intentar que me confiesen aquellas cosas sobre las que quizá no hablarían por su cuenta. Llevo nueve años colaborando para Cosmopolitan UK, la revista que le ha dado voz a las mujeres jóvenes desde los años 70. En este tiempo, he aprendido mucho sobre ellas y sobre lo que esperan de los hombres, como amigos, parejas o simplemente como personas que se cruzan por la calle. Y es muy similar a lo que, en mi experiencia, quieren los hombres. Se habla mucho sobre la distancia entre los sexos, particularmente entre personas jóvenes, y he encontrado que gran parte de nuestro comportamiento está influenciado por lo que nos dicen que deberíamos ser o hacer, no necesariamente por lo que queremos nosotros mismos. Aquí está lo que he aprendido y lo que quisiera que supieran los hombres jovenes.

Sobre la amistad

Cuando me pidieron que escribiera esto, decidí acudir a un festival para hablar con las personas directamente. Quería saber qué les parecía complicado en lo que se refiere a las interacciones con el sexo opuesto. La amistad fue un tema que se mencionó mucho. Las mujeres sentían que los hombres las veían solo como alguien con quien acostarse y si no era el caso, ellas pensaban que eran invisibles para ellos. ¿Y ellos? Como adultos, dicen sentirse agradecidos por tener amistades con mujeres, pero cuentan que cuando eran jóvenes, no sabían de qué hablar con ellas. Creo que uno de los errores que cometemos al pensar en compatibilidad es asumir que debe haber intereses compartidos. Algunos de mis amigos hombres hacen cosas en su tiempo libre que yo jamás haría y viceversa. También han vivido cosas que yo nunca experimentaré. Nunca sabré, por ejemplo, lo que se siente la presión de comportarse como alguien rudo o macho. Al igual que ellos nunca sentirán el miedo que percibo yo ante hombres agresivos. Pero el hecho de que no podamos sentirlo, no significa que no seamos capaces de entenderlo. Conocer a alguien que es distinto a ti puede ser muy interesante. Ayuda a desarrollar empatía y además es divertido. Si todos fuéramos iguales, la vida sería muy aburrida.

La lección: promover las amistades entre géneros es algo bueno, independientemente de los intereses compartidos. Puede ayudar a los hombres jóvenes a entender a las mujeres y prepararlos para las complejidades de las relaciones adultas.

Sobre el sexo y la pornografía

Nos guste o no, los hombres jóvenes ven porno. Esto en sí mismo no es necesariamente un problema. Este viene cuando asumen que así es como debe ser la vida real. He conocido por mi trabajo a estrellas de esa industria y la mayoría de ellos ven lo que hacen como actuación, no como algo educacional. Nadie aprende a manejar viendo The Fast and the Furious. De la misma forma, los hombres no deberían aprender sobre sexo viendo pornografía. Sí, puede ser una buena forma de explorar lo que te gusta, pero no debes perder de vista que lo que aparece ahí está creado específicamente para atrapar espectadores. Cuando entrevisté a un grupo de personas sobre esto, encontré que lo que ven no necesariamente está relacionado con lo que quieren vivir. Las personas hacen click en las cosas simplemente porque están ahí, pero eso no significa que eso sea un reflejo de la vida real.

La lección: la pornografía y el sexo son dos cosas distintas. Necesitamos que los jóvenes entiendan que la única forma de aprender más sobre ellas y lo que quieren es preguntar y luego escuchar y respetar las respuestas.

Sobre el rechazo

Sentadas en una habitación de un hotel cinco estrellas en París, una supermodelo, cuyo rostro aparece en anuncios por todo el mundo, me contó sobre las ocasiones en las que los hombres la habían rechazado. La realidad es que todos tenemos que enfrentar el rechazo alguna vez y cuanto más pronto nos hagamos a la idea y aprendamos a no tomarlo personal, más confiados nos sentiremos. No deberíamos evitar interactuar con otros por miedo a ser rechazados.

A lo largo de mi carrera, he entrevistado a expertos en citas sobre la mejor forma de conocer personas en la vida real, en vez de en las apps. La respuesta siempre es “aprende a sentirte cómoda o cómodo hablando con todas las personas a las que conozcas, ya sea que sientas atracción o no. Eso hará que sea más fácil acercarte cuando sí te sientas atraído por alguien”. Esto también te enseñará que gran parte de la reacción de las personas depende de su humor. Si alguien no quiere hablar, está bien, no presiones. Simplemente piensa en todo el mundo como un potencial amigo nuevo. Y eso es algo que quisiera que todos hicieran en todas sus relaciones, ya sea alguien con quien pasaste la noche o la persona con la que quieres estar el resto de tu vida: ofrécele el mismo respeto que tendrías por tu mejor amigo. Si esa persona no puede hacer lo mismo por ti, no pasa nada, busca a alguien más que sí.

La lección: el rechazo no es una parte lamentable de las interacciones humanas, es un componente necesario. No lo evites, abrázalo. Si eres padre, compartir tus propias historias sobre rechazo puede ayudar a que tus hijos lo normalicen.

Catriona Innes es directora de Cosmopolitan UK y autora de The Matchmaker (Trapeze Books).

Ilustraciones por Klaus Kremmerz.

Una perspectiva joven

Por: Finn Cliff Hodges

La distancia entre generaciones nunca había sido tan amplia. El mundo que los padres creen que le están dejando a sus hijos ha cambiado mucho y las infancias que experimentan estos últimos son radicalmente distintas a las experiencias de los mayores. En muchos sentidos, los adultos simplemente no están en sintonía con la forma en que las circunstancias han moldeado la manera en que los niños ven el mundo. Esto puede traer frustración por la falta de valores compartidos y conduce a diferentes expectativas en torno al trabajo, el dinero y la estabilidad a futuro.

Los hombres jóvenes están teniendo dificultades para hallar su lugar en el mundo. Si a esto añades los estereotipos negativos reforzados por los medios, los adolescentes pueden sentirse más inseguros que nunca. Idealmente, se les debe dar espacio para que se abran, formen sus ideas y prueben con distintas identidades. Cuando esto ocurre, demuestran que tienen la capacidad de ser sensibles, generosos y enfocados.

En contraste, ante la ausencia de un espacio que brinde apoyo, algunos adolescentes encuentran refugio en las comunidades digitales, donde se sienten comprendidos. Estas pueden ser dañinas y conducir a la radicalización. Los influencers de la “manósfera” apelan al pensamiento extremista de los jóvenes y sus deseos de dinero y estatus, al tiempo que promueven ideas nocivas.

Cuando eres un adolescente, sientes como que el mundo está en tu contra, especialmente tus padres. El error más grande que cometen las figuras de autoridad es querer tomar el control de las discusiones. Es cierto que hay ocasiones en las que “no” tiene que significar “no”. Pero el éxito al lidiar con los adolescentes viene de hacerlos sentir escuchados y no controlados. No basta con simplemente regañarlos. Debemos fomentar que exploren y articulen sus propios pensamientos, y también que sientan la confianza de admitir cuando no están seguros de las cosas.

Por definición, los adolescentes están en desarrollo, no son productos terminados. Su deseo de ser exitosos no es algo malo, simplemente necesitan espacios y formas de expresarse que no conduzcan a perspectivas misóginas o xenofóbicas. El reto, por supuesto, está en conseguir que abracen la vulnerabilidad propia de la etapa por la que están pasando, justamente cuando lo último que quieren es intervención de parte de los adultos.

Finn Cliff Hodges es un periodista de 23 años basado en Londres

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