La guía definitiva de Men’s Health sobre el orgasmo femenino
Aquí te explicamos por qué tu pareja no llega al orgasmo y qué puedes hacer tú al respecto.
Tendemos a juzgar qué tan “buenos” somos en la cama por la frecuencia con la que hacemos que nuestra pareja llegue al orgasmo. Eso no es necesariamente correcto —el placer sexual implica mucho más que alcanzar el clímax—, pero aun así puede resultar decepcionante cuando tú tienes un orgasmo y tu pareja no. Y ocurre con más frecuencia de lo que mucha gente cree (¿alguna vez has oído hablar de la “brecha del orgasmo”?).
Cuando se trata de ayudar a tu pareja a alcanzar el orgasmo, la clave está en pensar más allá del coito. Esta es la razón: solo el 18% de las mujeres puede alcanzar el orgasmo únicamente mediante el coito vaginal, según un estudio de 2018 publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy. Más de un tercio (36%) de las personas con vulva necesita estimulación del clítoris para llegar al orgasmo durante el coito. Además, otro 36% de las mujeres encuestadas afirma que, aunque la estimulación del clítoris puede no ser indispensable, sus orgasmos se sienten mejor cuando este es estimulado durante el coito.
Así que, si quieres ayudar a tu pareja a llegar al clímax —o conseguir que sus orgasmos sean todavía mejores—, tienes que pensar más allá de la penetración. Prueba estos 15 consejos de expertos en salud sexual:
Cómo ayudar a tu pareja a llegar al orgasmo
1. Entiende cómo la excitación conduce al orgasmo.
Hay algo que probablemente (definitivamente) no aprendiste en educación sexual: cómo funciona la excitación en las personas con vulva. Así que aquí tienes una rápida lección de biología: cuando una mujer se excita, la sangre fluye hacia el clítoris y provoca que aumente de tamaño, explica De-Andrea Blaylock-Solar, LCSW, terapeuta sexual en Olivette, Missouri. Para que lo tengas en cuenta: el glande del clítoris (es decir, el pequeño botón que puedes ver) está compuesto por 10,000 terminaciones nerviosas, mientras que el resto del clítoris (la estructura interna con forma similar a una horquilla) está formado por tejido eréctil, al igual que el pene. Así que puedes pensar en este aumento de tamaño como algo similar a cuando tienes una erección.
Pero eso no es lo único que sucede durante la excitación. La vagina también se lubrica, la vulva se vuelve más sensible al tacto y el canal vaginal se alarga y expande para prepararse para la penetración. Todos estos son pasos fundamentales en el camino hacia una experiencia sexual placentera porque, si una persona no está completamente excitada antes de la penetración, es más probable que experimente dolor durante el coito, explica Blaylock-Solar.
2. No tengas prisa por llegar al clímax.
“Intenta recordar que el objetivo del sexo es el placer y el orgasmo es solo un tipo de placer, considerablemente más breve que todo lo demás”, explica Shadeen Francis, LMFT, terapeuta sexual en Filadelfia. Por eso recomienda tomarse las cosas con calma.
Los datos también respaldan esta idea: un estudio de 2020 publicado en el Journal of Sexual Medicine encontró que las personas con vulva tardaban aproximadamente el doble que las personas con pene en alcanzar el orgasmo durante el sexo con penetración (un promedio de 12.76 minutos y 14.06 minutos, respectivamente).
Pero no se trata únicamente de tomarte tu tiempo, sino también de aprovecharlo correctamente, lo que nos lleva a…

3. Concéntrate en la estimulación del clítoris.
Una vez más para quienes no estaban prestando atención: la gran mayoría de las personas con vulva necesita estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo. Así que, cuando tengas relaciones sexuales, conviene concentrarte principalmente en esa zona repleta de terminaciones nerviosas. Quizá pienses en esto como parte de los juegos previos —que también son importantes para la excitación—, pero para muchas mujeres y personas con vulva, la estimulación del clítoris es el evento principal.
De hecho, las mujeres tienen mayores probabilidades de alcanzar el orgasmo cuando un encuentro sexual incluye besos intensos, estimulación con los dedos y/o sexo oral además del coito vaginal, según un estudio de 2017 publicado en Archives of Sexual Behavior. Por eso, es buena idea seguir prestando atención al clítoris de tu pareja incluso si, o cuando, pasan a alguna forma de penetración. Aquí te explicamos cómo:
Estimulación con los dedos
Blaylock-Solar recomienda utilizar un dedo lubricado para estimular el clítoris durante los juegos previos o el coito y añadir placer. Pero si cuando piensas en utilizar los dedos imaginas simplemente introducirlos en la vagina, piénsalo de nuevo. Es probable que tu pareja responda mejor a uno o dos dedos acariciando el clítoris con un ritmo constante —los movimientos circulares suelen funcionar bien— que a introducir y sacar dos dedos de la vagina tan rápido y fuerte como sea posible.
Pero ¿por qué dejarlo al azar cuando puedes recibir indicaciones? “Comunícate con tu pareja sobre la velocidad y la presión que prefiere”, explica Blaylock-Solar. Preguntar qué se siente bien puede hacer que la experiencia sea más placentera para ambos, y tampoco tiene que convertirse en una conversación incómoda o demasiado formal. Un simple “¿así?” o “¿más o menos?” es una manera sexy y eficaz de asegurarte de que tu pareja está disfrutando (que, después de todo, es la razón por la que estás aquí, ¿no?).
Sexo oral
El sexo oral es una de las formas más efectivas de proporcionar estimulación directa al clítoris. Pero “el cunnilingus también es una buena forma de estimular otras zonas sensibles de la vulva, incluidos los labios internos y la entrada externa de la vagina, lo que puede crear una experiencia sensorial en diferentes niveles que muchas personas encuentran altamente excitante”, explicó anteriormente a Men’s Health la sexóloga Carolina Pataky, PhD, LMFT.
Antes de usar la boca para dar placer a tu pareja, úsala para preguntarle qué le gusta y anímala a indicarte qué presión, velocidad o movimientos le resultan más placenteros. Como las preferencias de cada persona son diferentes, preguntar durante la experiencia puede ayudar a hacerla más placentera.
También puedes dejar que tu pareja tome el control y te muestre qué le gusta con una sesión de face-sitting. Así puede ajustar la presión y el ángulo de su cuerpo contra tu boca, mientras tú disfrutas de una gran vista. Solo asegúrate de prestar atención a las señales verbales y no verbales de tu pareja, y utiliza lo que aprendas para comprender mejor sus preferencias durante el sexo oral y otros tipos de estimulación.
3. Usa lubricante.
Quizá pienses que no necesitas lubricante si tu pareja está suficientemente excitada y, sí, podrías tener razón. Pero también podrías estar equivocado, porque necesitar lubricante no significa que tu pareja no esté excitada; algunos cuerpos simplemente producen más lubricación que otros. “La realidad es que las mujeres no siempre se lubrican abundantemente cuando están excitadas”, explicó anteriormente a MH la sexóloga Jessica O’Reilly, PhD. “Diversos factores pueden afectar la lubricación vaginal, entre ellos la alimentación, la hidratación, los medicamentos, el ciclo menstrual, la menopausia, la salud general y el estrés”.
Así que no hay nada de malo en sacar una botella de lubricante. Usar lubricante hace que el sexo sea más cómodo para todas las personas involucradas, pero especialmente para tu pareja con vulva. Las mujeres reportaron menos dolor y mayor bienestar sexual cuando utilizaron lubricante, según una revisión de 2022 publicada en Sexual and Reproductive Health Matters. Solo recuerda que, si utilizas condones, debes optar por un lubricante a base de agua o silicona, ya que los lubricantes a base de aceite pueden dañar el látex.
4. Elige posiciones que estimulen el clítoris.
Si quieres que tu pareja llegue al clímax, deja que se coloque arriba. La posición de vaquera es “la posición con mayores probabilidades de conducir al orgasmo porque la mujer tiene realmente el control de la estimulación del clítoris, la presión y la fricción”, explicó anteriormente a Men’s Health el terapeuta sexual Ian Kerner, PhD. “Es una gran posición para que una mujer encuentre exactamente el ángulo adecuado en cuanto a la forma en que su clítoris presiona contra la base de la pelvis del hombre”. Otras posiciones con la mujer arriba, como la vaquera invertida, también funcionan bien porque pueden exponer el clítoris a una estimulación más directa, al tiempo que dan a la pareja con vulva mayor control sobre el ritmo y el ángulo de la penetración, añade Blaylock-Solar.
Otra alternativa es la posición del loto, que Gigi Engle, psicoterapeuta especializada en sexo y relaciones y autora de Kink Curious, recomienda porque favorece el movimiento de fricción en lugar de las embestidas, aumentando la estimulación del clítoris. Aunque requiere mayor flexibilidad que la posición de vaquera, puede ser una buena opción para las parejas que disfrutan de movimientos más lentos e íntimos.
O, si tú y tu pareja disfrutan de la posición del misionero, pueden probar la Técnica de Alineación Coital (CAT, por sus siglas en inglés), una variación de la posición clásica que “se concentra más en la estimulación del clítoris que en las embestidas”, explica Blaylock-Solar, “lo que podría dar lugar a más orgasmos en las personas con vulva”.
En lugar de que la pareja que penetra se limite a realizar movimientos de entrada y salida, ambos utilizan un movimiento lento, sincronizado y de balanceo para mantener un contacto genital constante. La CAT puede ser efectiva porque se concentra en la sincronización con la pareja, fomenta un ritmo más lento y, en última instancia, aumenta la estimulación del clítoris, explica Blaylock-Solar, lo que puede ayudar a quienes no alcanzan el orgasmo únicamente mediante la penetración.

5. No dejes de besar a tu pareja.
Una vez que las cosas empiezan a subir de intensidad, quizá sientas la tentación de prestar menos atención a los besos para concentrarte en el sexo con penetración. Pero ¿recuerdas que dijimos que las personas con vulva tienen más probabilidades de alcanzar el orgasmo cuando sus encuentros sexuales incluyen besos intensos? Sí, sigue haciéndolo.
Algunas posiciones sexuales también facilitan mantener la intimidad. “Las posiciones de lado y frente a frente pueden crear oportunidades para mantener contacto visual, besarse y acariciarse”, explica Blaylock-Solar. Recomienda la posición de cuchara frente a frente o la posición del pretzel, en la que la pareja receptora permanece acostada de lado con una pierna sobre el muslo de la pareja que da, lo que permite mantener más fácilmente el contacto visual, besarse y tocarse durante el sexo.
6. Concéntrate también en su cuello.
Mientras besas a tu pareja, deja que tu boca vaya bajando. El cuello puede ser una zona erógena especialmente sensible porque la piel es delgada y contiene numerosas terminaciones nerviosas. Las investigaciones han encontrado que el contacto ligero en esta zona puede aumentar la excitación en muchas personas.
Antes de explorar zonas sensibles como el cuello, habla con tu pareja sobre lo que le gusta —y lo que no—, explica Blaylock-Solar. “Pregunta antes de tocar una zona nueva y presta atención a las señales de su cuerpo”. Por ejemplo, un beso suave o una caricia en el cuello pueden ser bien recibidos, mientras que sujetarlo con mayor fuerza podría no serlo. También recomienda hablar sobre gustos, cosas que no agradan y sensibilidades en situaciones sin presión antes de tener intimidad, para que ambos se sientan cómodos comunicando sus límites.
7. Cumple sus fantasías.
Una conversación antes del sexo también es un buen momento para hablar sobre explorar las fantasías sexuales de ambos. Tener esta conversación con anticipación les da espacio para ser honestos sobre aquello que despierta su curiosidad, con qué se sienten cómodos y cuáles son sus límites.
Una vez que hayan hablado del tema y ambos estén de acuerdo, llevar una fantasía compartida a la habitación puede aumentar la excitación durante una experiencia sexual, explica Francis. “Encontrar una fantasía que realmente excite a tu pareja puede añadir otra dimensión de placer durante el sexo”.
También es una forma de conseguir que tu pareja se excite más psicológicamente, algo tan importante —si no es que más— como la excitación física cuando se trata de ayudarla a alcanzar el orgasmo. Esto es especialmente cierto en mujeres con menor deseo sexual, ya que tienden a necesitar excitación mental para reconocer su excitación física, según un estudio de 2019 publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy. Para explorar las fantasías de tu pareja, pueden probar juegos de rol, leer una novela erótica o escuchar juntos contenido erótico en audio.
8. Háblale sucio.
El dirty talk también puede aumentar la excitación mental, generar anticipación y ayudar a que ambos se sientan más conectados, explica Blaylock-Solar. “Aunque definitivamente puede resultar intimidante, hablar sucio puede ser una adición divertida a tus prácticas sexuales”. Si no sabes por dónde empezar, mantenlo sencillo. Blaylock-Solar recomienda frases simples y sin presión como “Me gusta cómo me estás tocando” o “Me encanta cómo se siente esto”, hasta que desarrolles tu propio repertorio más atrevido.
9. Saca los juguetes sexuales.
No puedes construir una casa sin un martillo y, para muchas personas con vulva, un vibrador es una de las herramientas más confiables para alcanzar el orgasmo. De hecho, las mujeres que utilizaron dispositivos sexuales durante el sexo en pareja reportaron mayor excitación, más satisfacción y orgasmos más intensos que aquellas que solo los utilizaron durante el sexo en solitario, según un estudio de 2025 publicado en The Journal of Sexual Medicine.
“Los vibradores no sustituyen el sexo en pareja; simplemente son otra herramienta que puede aumentar el placer”, explica Blaylock-Solar. Durante el sexo con penetración, por ejemplo, tu pareja puede colocar un vibrador contra el clítoris para aumentar la estimulación.
“Algunos vibradores incluso están diseñados para utilizarse durante el sexo con penetración proporcionando estimulación del clítoris y están hechos para colocarse cómodamente entre ambos”, explica Blaylock-Solar. “Otros son excelentes para la estimulación externa y los juegos previos antes de la penetración”. Por ejemplo, si tu mano o tu boca se cansan, un juguete puede ser de gran ayuda. Pero, como siempre, pregunta sobre la presión, la velocidad y la posición para poder ajustar la estimulación de acuerdo con lo que resulte más placentero para tu pareja.

10. Deja que tu pareja tome el asunto en sus manos.
¿Recuerdas esa escena sexy de Off Campus? Bueno, probablemente no, pero es posible que tu pareja sí. El punto es que la masturbación mutua puede ser excitante y ayudar a tu pareja a alcanzar el orgasmo. “A menudo, el sexo en pareja viene acompañado de la presión por tener un buen desempeño. Sin embargo, la masturbación mutua puede ofrecer una oportunidad para aprender qué tipo de contacto disfruta tu pareja al mismo tiempo que elimina esa presión”, explica Blaylock-Solar.
Recomienda plantear esta idea fuera de la habitación para poder hablar sobre cualquier inquietud o ansiedad y discutir qué esperan obtener ambos de la experiencia. Si a tu pareja le gusta el exhibicionismo, incluso puedes ofrecerte a observar mientras se masturba con las manos o con su juguete favorito. Presta atención a la manera en que le gusta tocarse.
11. Incluye los pezones.
No subestimes el poder de la estimulación de los pezones cuando buscas ayudar a tu pareja a alcanzar un orgasmo intenso. Aunque resulte sorprendente, la estimulación de los pezones puede activar la misma región del cerebro que la estimulación genital, según un estudio de 2019 publicado en SexuS Journal.
“Los pezones, el cerebro y los genitales terminan ‘comunicándose entre sí’ durante la estimulación de los pezones, utilizando la médula espinal como sistema de mensajería”, explica Engle. “Se envía un mensaje al cerebro indicando que la estimulación del pezón resulta placentera y el cerebro envía entonces un mensaje correspondiente sobre ese placer a los genitales. De este modo, el clítoris aumenta de tamaño, los labios se hinchan y la vagina se lubrica”. Algunas personas con vulva —aunque no todas— pueden incluso alcanzar el orgasmo únicamente mediante la estimulación de los pezones, añade.
Antes de tocar repentinamente los senos de tu pareja, ten en cuenta que no todo el mundo disfruta de la estimulación de los pezones y, aunque algunas personas prefieren una estimulación más intensa, esto tampoco es universal. “Pregunta qué tipo de contacto en los pezones le ha gustado o no en el pasado”, recomienda Engle. “O pregúntale si tiene alguna fantasía relacionada con sus senos y pezones”.
Engle también aconseja comenzar con mucha suavidad; por ejemplo, acariciando o besando delicadamente la parte superior o los costados de los senos. A partir de ahí, puedes comenzar a acariciar o besar suavemente alrededor de los pezones antes de pasar al contacto directo con ellos.
12. Estimula el punto G.
Ah, el escurridizo punto G. Aunque su ubicación exacta puede variar de una persona a otra, “el punto G se entiende mejor como una zona de mayor sensibilidad en la pared frontal de la vagina, normalmente situada a unos cuantos centímetros de la entrada vaginal”, explica Katie Schubert, PhD, terapeuta sexual en St. Petersburg, Florida. “En lugar de ser un ‘botón’ anatómico independiente, muchos investigadores creen que forma parte de una red más amplia de tejido eréctil, nervios, la parte interna del clítoris y las estructuras circundantes”.
Cuando una persona con vulva está excitada, esta zona puede hincharse y, para algunas personas, la estimulación del punto G puede provocar un orgasmo vaginal e incluso squirting (sí, es algo real). Otras pueden no encontrar placentera la estimulación del punto G o quizá prefieran la estimulación externa del clítoris. Pero nunca lo sabrás hasta que preguntes.
Si tu pareja disfruta de la estimulación del punto G, utiliza con el dedo dentro de la vagina un movimiento de “ven aquí” para localizar la zona. Sabrás que la has encontrado cuando notes una textura diferente y más esponjosa que la del tejido circundante. Después, continúa realizando ese movimiento para estimular el punto G. Pero un consejo: los juegos previos son fundamentales antes de probar este método. Muchas personas encuentran más placentera la estimulación interna profunda después de haber tenido suficiente tiempo para excitarse por completo.
Y si quieres estimular el punto G durante el sexo con penetración, la posición de perrito y otras posiciones con penetración desde atrás también son buenas opciones, explica Schubert, debido al ángulo de penetración.
13. Pregúntale a tu pareja qué quiere.
¿Empiezas a notar un patrón? A estas alturas puede parecer demasiado obvio, pero preguntarle directamente a tu pareja qué disfruta es una de las mejores maneras de ayudarla a alcanzar el orgasmo. Los estudios han demostrado que las personas que se sienten más cómodas hablando sobre sexo tienden a tener experiencias sexuales más satisfactorias porque sienten menos ansiedad en la intimidad.
Fuera de la habitación y en un ambiente sin presión, “haz preguntas abiertas y considera compartir primero tus propias respuestas para animar a tu pareja a hacer lo mismo”, explica Blaylock-Solar. Por ejemplo, podrías preguntar: “¿Qué es lo que más disfrutas de nuestra vida sexual actualmente? ¿Te gustaría que hiciera más de eso?” o “¿Hay algo que todavía no hayamos hecho y que te gustaría probar?”. Escuchar sin juzgar puede ayudar a que tu pareja se sienta más cómoda compartiendo sus preferencias, fantasías y límites, lo que, en última instancia, puede conducir a una vida sexual más satisfactoria para ambos.
14. Anímala a decirte qué le gusta.
Ahora tienes una variedad de técnicas y posiciones que puedes probar, pero recuerda: no existe una fórmula universal para ayudar a alguien a alcanzar el orgasmo. Lo que resulta increíble para una persona puede no provocar nada en otra, y precisamente por eso la comunicación es importante. Blaylock-Solar recomienda hacer preguntas rápidas durante el sexo, como “¿Cómo se siente?” o “¿Quieres que siga así?”.
También debes prestar atención a las señales no verbales de tu pareja, incluidos los cambios en la respiración o en la tensión muscular. “Cuando notes un cambio, está bien preguntar al respecto”, explica Blaylock-Solar.
Después del sexo, en lugar de preguntar “¿Estuvo bien?”, intenta hacer preguntas más específicas como “¿Qué te gustó?” o “¿Qué parte fue tu favorita?”. Esto te dará información valiosa que puedes utilizar la próxima vez.
15. Quita la presión de tener que alcanzar el orgasmo.
Lo sabemos: esta es una guía dedicada precisamente a cómo alcanzar el orgasmo. Es fácil pensar que el clímax es la medida definitiva de una experiencia sexual exitosa, pero esa no es la manera correcta de verlo, según Blaylock-Solar. “Los orgasmos no son un indicador del placer”, explica. “Son maravillosos, sin duda, pero no son necesarios para tener buen sexo”.
Poner demasiado énfasis en el orgasmo puede hacer que ambos sientan una presión adicional por cumplir con ciertas expectativas, añade Blaylock-Solar. Una persona puede sentir que tiene que alcanzar el orgasmo —y, si no puede, fingirlo—, mientras que la otra puede sentirse como si hubiera fracasado si no consigue hacer lo suficiente para que su pareja llegue al orgasmo.
En última instancia, “es importante comprender que los orgasmos son liberaciones repentinas de tensión que no siempre pueden controlarse”, explica Blaylock-Solar. Eso no significa que simplemente debas seguir los movimientos de manera automática. En cambio, Blaylock-Solar anima a las parejas a priorizar el placer por encima del desempeño y a seguir comunicándose sobre lo que desean de sus experiencias sexuales.
Conoce a los expertos
De-Andrea Blaylock-Solar, LCSW, es terapeuta sexual y de relaciones en Olivette, Missouri.
Shadeen Francis, LMFT, es terapeuta sexual en Filadelfia.
Gigi Engle es psicoterapeuta especializada en sexo y relaciones y autora de Kink Curious.
Katie Schubert, PhD, es terapeuta sexual en St. Petersburg, Florida.
Vía Men’s Health
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