Nic Von Rupp: Vivir donde otros solo sobreviven
Una ola gigante no se mide en metros. Se mide en perspectiva. Es la diferencia entre mirar el mar… y mirar algo que se siente del tamaño de un edificio corriendo hacia ti, rugiendo y con ganas de comerte.
Para el surfista que la monta, no hay pausa ni margen de error. Solo velocidad, precisión y una determinación irreversible: comprometerse con la ejecución o enfrentarse a las consecuencias. Porque cuando algo sale mal, la caída no termina al tocar el agua. Empieza ahí. En cuestión de segundos puedes quedar atrapado bajo toneladas de océano, girando en la oscuridad, sin arriba ni abajo, mientras la siguiente ola ya viene en camino.
De promesa competitiva a cazador de gigantes
Nic Von Rupp no empezó su historia en olas gigantes. Como muchos surfistas, primero aprendió a leer mareas más amables, donde la técnica y el estilo bastaban para destacar. Nacido en 1990 y criado en Sintra, Portugal, su relación con el mar comenzó temprano, casi como una extensión natural de su entorno. A los 9 años ya estaba sobre una tabla. A los pocos años, compitiendo.
Su carrera junior fue sólida, marcada por títulos nacionales e internacionales que lo posicionaron como una promesa europea. La World Qualifying Series lo llevó a recorrer el mundo, acumulando experiencia y olas. En 2013 fue nombrado European Surfer of the Year, un reconocimiento que confirmaba algo evidente: talento había de sobra.
Pero incluso en medio del circuito competitivo, Von Rupp parecía buscar algo distinto. No parecía perseguir únicamente victorias. Había algo más. Experiencias. Intensidad. Con el tiempo, esa inquietud se transformó en una decisión radical: dejar de perseguir únicamente rankings y empezar a perseguir sensaciones más crudas, más impredecibles. Más grandes.

El miedo no desaparece, se administra
El surf de olas gigantes no es simplemente una versión “más extrema” del surf tradicional. Es otra disciplina mental. Otra forma de gestionar el miedo. En Nazaré, Portugal, uno de los escenarios más intimidantes del planeta, el océano no negocia. La escala es brutal. El margen de error, mínimo.
En ese contexto, atreverse no tiene que ver con la euforia ni con la adrenalina mal entendida. Tiene que ver con claridad mental. Con avanzar aun cuando todo sugiere lo contrario. El miedo no desaparece; se ordena, se interpreta, se mantiene bajo control el tiempo suficiente para decidir bien.
Esa idea, la de funcionar bajo presión, cuando todo alrededor es inestable, encuentra eco en una filosofía que TUDOR sintetiza en tres palabras: Born To Dare. No como una consigna ruidosa, sino como una postura frente al desafío: preparación, precisión y la capacidad de responder cuando las condiciones dejan de ser favorables.
Porque en el territorio de las grandes olas, el coraje sin cálculo no es valentía. Es imprudencia.
En 2023, Nic von Rupp surfeó algunas de las olas más grandes registradas en la historia de Nazaré. No fue un gesto impulsivo ni una postal heroica. Fue la consecuencia visible de algo menos espectacular pero mucho más determinante: años afinando lectura del mar, reflejos y toma de decisiones en escenarios donde dudar cuesta caro.
Y cuando algo sale mal, la experiencia se vuelve física. Violenta. Las caídas al surfear olas gigantes implican revolcones interminables, desorientación, apnea forzada. La resistencia ya no es sólo muscular, sino psicológica: mantener la calma mientras el cuerpo exige aire y la mente intenta distinguir arriba de abajo.
Es precisamente donde conviven riesgo, disciplina y precisión, donde la narrativa de Von Rupp y el espíritu Born To Dare de TUDOR se juntan. No en la espectacularidad del desafío, sino en algo más silencioso y más difícil de sostener: rendimiento cuando la presión aprieta.
Precisión bajo presión
En deportes donde el entorno puede cambiar en segundos, la confianza en el equipo deja de ser un detalle estético y se convierte en una extensión de la supervivencia. Desde 2022, Nic Von Rupp forma parte de la familia TUDOR, una alianza que trasciende el patrocinio tradicional.
Ambos comparten un lenguaje común: precisión, fiabilidad y rendimiento bajo condiciones extremas.
Von Rupp se unió a la marca justo antes del TUDOR Nazaré Tow Surfing Challenge, y rápidamente consolidó su vínculo al obtener la Mejor Actuación de equipo. Aquel día recibió un TUDOR Pelagos, un reloj concebido para resistir presión real, no simbólica. Desde entonces, se convirtió en parte de su identidad dentro y fuera del agua.
La conexión entre el surfista y la marca no es casual. El universo TUDOR gira en torno a la idea de herramientas diseñadas para funcionar cuando el contexto deja de ser cómodo. Relojes creados con una filosofía clara: robustez técnica, legibilidad impecable y confiabilidad mecánica.
Cualidades que resuenan directamente con la forma en que Von Rupp enfrenta su disciplina.
Surfear olas gigantes, cada decisión ocurre bajo presión acumulada. Cada lectura del mar es crítica. Cada segundo cuenta. La lógica es similar: cuando las condiciones se vuelven impredecibles, solo sobreviven los sistemas —humanos o mecánicos— capaces de mantener consistencia.

Más allá de Nazaré
Aunque su nombre está inevitablemente ligado a Nazaré, Von Rupp no limita su universo a olas gigantes. Cuando no está enfrentando paredes de agua colosales, perfecciona su técnica en condiciones más pequeñas, más técnicas, más juguetonas.
También ha participado en proyectos audiovisuales que exploran la cultura del surf, la psicología del riesgo y la estética del movimiento. Su aparición en la serie documental de HBO Una ola de treinta metros lo posicionó ante una audiencia global, mostrando no solo la espectacularidad de las olas gigantes, sino la crudeza que lo acompaña.
Vivir en la frontera
Una ola gigante no es solo un fenómeno natural. Es un espejo incómodo. Obliga a confrontar límites, certezas, reflejos. Obliga a decidir.
Nic Von Rupp eligió vivir en esa frontera donde otros apenas se atreven a mirar. Donde el miedo no se elimina, se gestiona. Donde la preparación no es garantía, sino requisito mínimo. Donde cada descenso representa una conversación silenciosa entre cálculo y caos.
Porque en el mundo de las olas gigantes, la valentía no se mide en gritos ni gestos heroicos, sino en decisiones precisas bajo presión extrema… y en regresar.
El compañero de Nic
Nic utiliza un TUDOR Pelagos, un reloj de buceo altamente técnico. Una pieza concebida no solo para adaptarse a la mayoría de entornos submarinos, sino específicamente diseñada para inmersiones de saturación, gracias a su válvula de helio.
Asequible, robusto, fiable y preciso, el Pelagos representa con claridad la filosofía del reloj herramienta dentro del universo TUDOR.
TUDOR Pelagos

Ficha técnica:
- Caja: titanio y acero de 42 mm
- Movimiento: mecánico de cuerda automática, calibre de manufactura MT5612
- Funciones: horas, minutos, segundos y fechador
- Reserva de marcha: 70 hrs
- Hermeticidad: 500 m
- Brazalete de titanio con cierre desplegable. Incluye correa complementaria de caucho negro con cierre de hebilla (ideal para las olas)
El TUDOR Pelagos es más que suficiente para enfrentar olas gigantes. Pero cuando la conversación gira hacia los límites, la marca decidió ir todavía más lejos. El año pasado presentó el Pelagos Ultra, el Pelagos más técnicamente capacitado de su historia: hermeticidad de 1000 metros, caja de titanio de 43 mm, sistema de ajuste de brazalete patentado y certificación Master Chronometer otorgada por METAS.
TUDOR Pelagos Ultra
Ficha técnica:
- Caja: titanio de 43 mm
- Movimiento: mecánico de cuerda automática, calibre de manufactura MT5612-U
- Funciones: horas, minutos, segundos y fechador
- Reserva de marcha: 65 hrs
- Hermeticidad: 1000 m
- Brazalete de titanio con cierre desplegable TUDOR T-FIT. Incluye correa complementaria de caucho negro

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