Tocar música mejora tu cerebro, incluso en la adultez
¿Siempre has querido liberar al músico que llevas dentro? El escritor Joel Snape pensaba que era demasiado tarde para él, hasta que empezó a jugar con un piano y se dio cuenta de que eso era justamente lo que necesitaba.
Durante más de cinco años, quise tocar el piano de Elton John, específicamente aquel que donó a la estación del tren St. Pancras en Londres y que está abierto al público. Pero nunca pensé que me animaría.
Durante los primeros treinta y tantos años de mi vida, mi relación con la música era, básicamente, la de un ávido consumidor. Sí, cuando era niño aprendí a tocar la flauta como todo el mundo, pero nada más. El piano me llamaba la atención porque puedes tocar cualquier cosa ahí. El Yamaha en cuestión, donado por Elton John, ha sido tocado por figuras como John Legend y Jeff Goldblum, pero cualquiera puede sentarse ahí. En un día normal, puedes escuchar a personas tocando “Sueños de amor” de Liszt o alguna melodía de Abba. Yo quería sumarme.
La cuestión es que estaba pasando el tiempo y no es que me estuviera poniendo viejo, pero sí estaba dejando atrás la etapa en la que resulta fácil aprender nuevas habilidades, o por lo menos eso era lo que pensaba. Durante la mayor parte del siglo XX, los científicos pensaban que la neuroplasticidad, es decir la capacidad del cerebro de cambiar y adaptarse, se presentaba sobre todo en la infancia y se detenía después de un “periodo crítico”. Obviamente, puedes seguir aprendiendo cosas a lo largo de la vida, de lo contrario nadie con más de 20 años aprendería a manejar jamás. Pero aprender mandarín, por ejemplo, puede ser cada vez más complicado.
Sin embargo, en tiempos recientes esta idea ha cambiado. Cada vez está más claro que si bien se ralentiza, la plasticidad no se detiene conforme envejeces. Los estudios demuestran que los adultos pueden aprender nuevas habilidades motoras e incluso si estas se consolidan más lento que en el caso de los niños, eso no necesariamente es algo malo. Una de las investigaciones explica que esto es porque los cerebros de los niños son como esponjas que lo absorben todo, sin distinguir lo que es útil. Los cerebros adultos son más selectivos. Y en lo que se refiere a instrumentos, los adultos tenemos, de hecho, una ventaja frente a los niños. “Si decides aprender a tocar un instrumento como adulto, tiendes a valorar más el aprendizaje y eso significa que te sentirás más concentrado y motivado”, dice Daniel Bowling, director del Music, Brain & Health Lab en la Stanford School of Medicine. “Es más probable que estés dispuesto a lidiar con las partes más aburridas del proceso y analizar lo que estás haciendo bien o mal”. Adicionalmente, las investigaciones confirman que, sin importar a qué edad lo hagas, tocar un instrumento es bueno para ti. Sabemos desde hace mucho que el corpus callosum, la materia blanca que conecta a los hemisferios cerebrales, es más grande en los músicos profesionales y que aprender cuando eres joven mejora la capacidad de razonamiento. Estudios recientes sugieren que la música puede ayudar a preservar tu cerebro incluso si empiezas más tarde en la vida.
“No sabemos con certeza cuáles son los mecanismos que intervienen aquí, pero las evidencias apuntan a la reserva cognitiva, la idea de que cuanto más retas a tu cerebro a aprender nuevas habilidades, más resiliente se vuelve frente al daño asociado al envejecimiento”. Esto de acuerdo con la profesora de la University of Exeter, Anne Corbett, quien ahora mismo está liderando un estudio que se enfoca en la forma en que el cerebro envejece. “Aprender un instrumento pone a prueba diferentes elementos de la función cerebral y ser parte de un grupo musical demanda también habilidades sociales. Creemos que los requerimientos de estas actividades protegen al cerebro de una forma similar a lo que ocurre cuando aprendes un segundo idioma. Al parecer, el piano es el instrumento que más beneficios brinda. Esto podría deberse a que es particularmente retador para la coordinación y la capacidad de realizar múltiples tareas de forma simultánea”.

Nivel principiante
Sabía sobre estas investigaciones antes de comenzar, pero lo que realmente me animó a dar el salto fue YouTube y los videos de progreso donde se ven años o meses de avance en unos cuantos minutos. Recuerdo ver, sorprendido, a un hombre llamado Brandon que pasó de tocar la versión de Gary Jules de Mad World (una gran elección para principiantes ya que es sencilla pero suena muy bien) a Fantaisie-Impromptu de Chopin (una locura). Para lograrlo, practicó tres horas diarias durante un año. Sabía que no sería capaz de lograr eso, pero seguramente sí podría con algo como Für Elise o por lo menos el intro de Still D.R.E. También pensé que mis décadas de experiencia jugando videojuegos podrían ayudarme. Sería, pensé, como jugar Guitar Hero: si presionas las teclas correctas en el momento justo, obtendrás los sonidos que deseas. Y si no, lo notarás de inmediato (rápidamente me quedó claro que no es exactamente así, pero sí me ayudó en un comienzo).
Empecé a practicar durante una temporada en la que cuidé a mi padre, quien sufría de cáncer. La televisión y el cine no me llamaban la atención en realidad y no había mucho más que hacer mientras él estaba dormido, lo cual sucedía con mucha frecuencia. En su casa, tenía un viejo teclado de 63 teclas (el estándar es de 88), sin teclas dinámicas (el término técnico para aquellas que suenan más si las presionas con más fuerza). No era la forma ideal de arrancar, pero definitivamente era mejor que nada.
Comencé con el cover de Where is My Mind de Max Cyrin (la canción original es de Pixies). Sonaba fácil, pero en realidad en ese momento era muy complicada para mí. Después de escucharme un par de veces, mi esposa, quien pasó su juventud tocando la trompeta en la escuela, se apiadó de mí y me compró el Alfred’s Basic Adult Piano Course. Más tarde descubrí que es precisamente el libro que más se recomienda en Reddit. Hice los ejercicios básicos prácticamente todos los días y ocasionalmente intentaba cosas complicadas como No Surprises, la versión de Radiohead del soundtrack de Westworld de Ramin Djawadi.
No exagero cuando digo que fue una de las mejores cosas que podría haber hecho por mi salud mental. La mayor parte de mi vida consiste en ver pantallas de diferentes tamaños y preocuparme tanto por lo que ocurre en el mundo como por lo que haré para conseguir dinero en las décadas venideras.
Tocar un instrumento musical tiene efectos positivos como una reducción de la depresión y el estrés. Una explicación posible es que te ves obligado a enfocarte la música durante periodos prolongados.
“Algo ocurre en términos culturales que nos impide tomarnos en serio la música como algo terapéutico”, dice el Dr. Bowling. “La aparición de los medios para grabar la música provocó que esta se redujera a fragmentos fácilmente digeribles y aún más en la actualidad con TikTok. Antes de esto, escuchar música era un proceso más largo, más intencional y de mayor profundidad. Era un viaje emocional. La música ha jugado un rol esencial en la comunicación y las conexiones humanas a lo largo de la historia”.
También podría ayudar a regular los sistemas de recompensa del cuerpo que son alterados por los smartphones. “Tocar música estimula la liberación de dopamina”, dice el Dr. Bowling. “Pero no de la misma forma que, digamos, las redes sociales. Debes trabajar un poco más duro para obtener la misma recompensa. La capacidad de mantenerte enfocado es algo que ayuda”.
No sé cómo sea con otros instrumentos, pero el piano definitivamente no brinda una recompensa tan rápida como Reddit. Obliga a tu cerebro a recopilar información de la vista, el oído y el tacto, además de hacer movimientos precisos rápidamente. Lo más difícil para mí, y otras personas están de acuerdo, es controlar las manos. En un comienzo, la idea de interpretar ritmos distintos con cada una parecía imposible. Pero si te esfuerzas, sí puede hacerse, ya sea que lo practiques muy lento o que entrenes cada mano por separado de manera que sea casi automático. Es difícil pensar en otra cosa mientras estás concentrado en esto, lo cual naturalmente impide que te preocupes por tu pensión o que veas una pantalla.
Déjate llevar
Por otro lado, también hay momentos en los que todo fluye y alcanzas lo que el psicólogo húngaro-americano, Mihaly Csikszentmihaly bautizó como “estado de flujo”. Es un punto en el que estás tan absorto en una tarea que el tiempo pasa sin que te des cuenta. Hay evidencias que sugieren que llegar ahí con frecuencia te protege de la ansiedad y la depresión, además de que podría traer bienestar a largo plazo.
“Mi filosofía es que en realidad no sabemos lo suficiente”, dice el Dr. Bowling. “No hay un esfuerzo en términos educativos que ayude a las personas a encontrar la música que les agrada e interactuar con ella. Quizá practiques un instrumento en la escuela, pero no necesariamente te enseñan a seguir un ritmo. Aún faltan investigaciones pero lo que tenemos claro es que la música es un estímulo social evolutivo y neurológico, de manera que interactuar con ella, de la forma que sea, probablemente te traerá beneficios”.
Me tomó más tiempo de lo que esperaba poder tocar el piano de Elton frente a una (muy pequeña) audiencia. Llevaba un poco más de ocho meses practicando y el piano fue removido temporalmente debido al covid. Se temía que fuera un foco de infección. Cuando regresó, me presenté y toqué un pequeño medley de mis mejores canciones: discos de Pixies y Radiohead, así como el tema principal de Jurassic Park de John Williams. Este último por lo divertido que es. Para ese momento, ya había editado mi propio video de progreso y lo había cargado a YouTube. En la actualidad tiene, sorprendentemente, cuatro millones de reproducciones. Cada cierto tiempo, recibo algún mensaje de parte de alguien que pensaba que era demasiado viejo para aprender o que simplemente consideraba que le resultaría imposible más allá de la edad. A todos les digo básicamente lo mismo: atrévanse a intentarlo. Podría ser la mejor decisión que tomen en su vida. Y si lo van a hacer, deberían prender la cámara. Vale la pena.

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Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y ThreadsArte: Peter Crowther at Debut Art. Fotografía: Getty Images. Manipulación digital: Scratchinpost.co.uk.
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Canto
Para efectos de las investigaciones, los científicos también consideran a la voz como un instrumento y para usarla bien se requiere gran control de la musculatura vocal. Pero el mayor beneficio es el que obtienes cuando lo haces en un contexto social. “Sincronizar el canto con otras personas ayuda a fomentar conexiones sociales y beneficia también al sistema de oxitocina y la regulación del humor y el estrés”, dice el Dr. Bowling. “Esto es igual de cierto si cantas en un estadio junto con otros fanáticos de un equipo de futbol o si formas parte de un coro”.
Piano
Sí, puede ser intimidante. La primera vez que ves dos notas que deben tocarse de forma simultánea, parece imposible. Pero vale la pena enfocarse ya que trae beneficios en cuanto a la capacidad de alternar entre tareas. Un estudio* encontró que las personas que tomaron clases de piano mejoraron su flexibilidad cognitiva más que el grupo de control.
Batería
Si tus vecinos son tolerantes, tu pasión por los instrumentos de percusión puede ayudarte a pensar con mayor claridad y mejorar tu humor. En un estudio*, el grupo experimental, compuesto por personas de más de 55 años que practicaron la batería durante cuatro semanas, tuvo mejoras considerables en cuanto al rendimiento cognitivo y la regulación del humor.
*FUENTES: INNOVATION IN AGING; APPLIED SCIENCES
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