Los wearables ya no sólo cuentan pasos: ahora explican tu salud
La IA y los wearables buscan convertir millones de datos en hábitos que ayuden a cuidar la salud antes de enfermar.
Durante años, los relojes inteligentes se limitaron a registrar pasos, frecuencia cardiaca y horas de sueño. La pregunta nunca fue si podían recopilar información, sino qué hacer con ella. Hoy, esa conversación está cambiando. Gracias a la inteligencia artificial, la nueva generación de wearables busca entender el contexto detrás de cada métrica, ofreciendo recomendaciones más personalizadas y fáciles de interpretar para el usuario.
Esa es la visión que impulsa Google con su ecosistema de salud, integrado por Pixel Watch, Fitbit, Google Health y Gemini. Al frente de esta estrategia se encuentra la Dra. Jacqueline Shreibati, cardióloga certificada y directora clínica de Consumer Health en Google, quien considera que el futuro de la salud digital no consiste en mostrar más datos, sino en ayudar a las personas a comprenderlos mejor.

Más allá de los números: entender a la persona completa
“Ya no se trata de ver una tabla con la frecuencia cardiaca o las horas de sueño“, explica la Dra. Shreibati. El objetivo ahora es entender cómo se relacionan el ejercicio, el descanso, la alimentación y, cuando el usuario así lo decide, incluso sus registros médicos, para ofrecer una visión mucho más completa de su bienestar.
Ese cambio de enfoque es posible gracias a la inteligencia artificial. Google Health Coach, impulsado por Gemini, utiliza la información generada por dispositivos como el Pixel Watch para contextualizar los hábitos diarios del usuario. En lugar de limitarse a decir cuántas horas dormiste o cuántos pasos diste, intenta explicar cómo esos comportamientos se relacionan entre sí y cómo pueden influir en tus objetivos de salud.
La doctora pone un ejemplo muy sencillo. En una consulta médica convencional de apenas 15 minutos, lo habitual es escuchar recomendaciones como “come mejor”, “haz ejercicio” o “duerme más”, pero pocas veces existe el tiempo suficiente para enseñar cómo convertir esos consejos en hábitos sostenibles. Ahí es donde, desde su perspectiva, la tecnología puede convertirse en un acompañamiento cotidiano.
Uno de los ejemplos que más llamó mi atención durante la demostración fue la capacidad de fotografiar un platillo y obtener una estimación de calorías e información nutricional. Para quienes alguna vez han intentado registrar todo lo que comen, saben que el seguimiento manual suele ser una de las tareas más difíciles de mantener. Automatizar ese proceso puede facilitar la adherencia sin convertir la alimentación en una carga.

¿Cuál es la métrica más importante? La respuesta sorprende
Cuando se habla de wearables, es común preguntarse cuál es el indicador más valioso: los pasos, la frecuencia cardiaca, el HRV o las horas de sueño. La respuesta de la Dra. Shreibati fue clara: ninguno por sí solo. Lo realmente importante es comprender cómo interactúan todos esos datos y elegir aquellos que tengan sentido para cada persona.
Por ejemplo, para algunos usuarios el conteo de pasos puede ser suficiente para mantenerse motivados. Sin embargo, la especialista recuerda que no todos los pasos tienen el mismo impacto. Caminar cuesta arriba o realizar actividad física de mayor intensidad genera una carga cardiovascular diferente a un paseo tranquilo. Por ello, Google también incorpora métricas como Cardio Load, que consideran tanto la intensidad como la duración del ejercicio.
Algo similar ocurre con el sueño. Aunque Fitbit fue pionero en popularizar las fases del sueño, la propia compañía reconoce que conceptos como REM o sueño profundo pueden resultar difíciles de interpretar para la mayoría de los usuarios. Por ello desarrolló nuevas métricas, como Sound Sleep, que buscan resumir la calidad del descanso en indicadores mucho más fáciles de entender y seguir a lo largo del tiempo.
Más que perseguir un número perfecto, la propuesta consiste en identificar tendencias. Un cambio sostenido en la frecuencia cardiaca en reposo, una disminución constante en la calidad del sueño o una reducción en la actividad física pueden convertirse en señales útiles para ajustar hábitos o, si es necesario, consultar a un especialista. Ese enfoque representa uno de los mayores cambios que los wearables han experimentado en los últimos años.

Los wearables no sustituyen al médico, pero sí pueden cambiar la conversación
Hasta ahora, una de las principales críticas a los relojes inteligentes era que acumulaban información sin que el usuario supiera realmente cómo interpretarla. Para la Dra. Shreibati, el verdadero valor aparece cuando esos datos se analizan a lo largo del tiempo, ya que permiten identificar patrones que difícilmente podrían detectarse con una medición aislada realizada durante una consulta médica.
“En una clínica podemos estudiar el sueño durante una sola noche o monitorear el corazón durante unos días“, explica la cardióloga. En cambio, un wearable permite observar semanas, meses e incluso años de información, ofreciendo un contexto que complementa —pero nunca reemplaza— la evaluación de un profesional de la salud.
Esa diferencia resulta especialmente relevante en el ámbito cardiovascular. La especialista señala que dispositivos como el Pixel Watch permiten a muchas personas dar seguimiento a la evolución de su frecuencia cardiaca y compartir esa información con su médico cuando es necesario. Incluso menciona que existen investigaciones en pacientes con fibrilación auricular, donde los wearables se utilizan como apoyo durante el proceso de recuperación bajo supervisión médica.
Eso sí, Google insiste en un mensaje que conviene recordar: ni el Pixel Watch ni Google Health Coach son dispositivos de diagnóstico. Su función es ofrecer herramientas para promover el bienestar, facilitar el seguimiento de hábitos y ayudar a las personas a comprender mejor su salud. De hecho, la compañía afirma que sus algoritmos son sometidos a procesos de validación y que gran parte de sus métricas ha sido publicada en revistas científicas revisadas por pares, aunque aclara que no sustituyen una valoración clínica.
El futuro no consiste en medir más, sino en vivir mejor
Si existe un riesgo asociado con los wearables, reconoce la Dra. Shreibati, es que las notificaciones terminen generando ansiedad. Una alerta sobre el sueño, las calorías o la actividad física puede convertirse en una fuente de estrés si el usuario siente que debe cumplir cada objetivo al pie de la letra. Por eso insiste en que la tecnología debe adaptarse a las personas, y no al revés. Cada usuario debería decidir con qué frecuencia quiere recibir información y cómo desea interactuar con ella.
La propia Google ha comenzado a explorar distintas formas de interacción. Un ejemplo es Fitbit Air, un dispositivo sin pantalla pensado para quienes prefieren registrar su actividad sin recibir constantes notificaciones. La idea, explica la doctora, es que el wearable sea una herramienta que empodere al usuario, no una fuente adicional de presión.
Más allá de la tecnología, la entrevista terminó con una respuesta sorprendentemente sencilla. Cuando le pregunté cuál sería el único hábito que recomendaría a nuestros lectores, respaldado tanto por la evidencia científica como por los datos que Google observa en millones de usuarios, no habló de inteligencia artificial ni de sensores avanzados. Su respuesta fue: salir a caminar más. Pequeñas decisiones cotidianas, como ir caminando a la tienda o recoger a un hijo sin usar el automóvil, pueden tener un impacto significativo en la salud cardiovascular y el bienestar mental.
La conversación también desmonta uno de los mitos más populares del fitness: los famosos 10,000 pasos. Según explica la cardióloga, esa cifra nació como parte de una campaña de marketing y no de un estudio médico. La evidencia más reciente sugiere que los beneficios para la salud comienzan a estabilizarse alrededor de los 8,000 pasos diarios, aunque aclara que, si recorrer 10,000 pasos resulta motivador para una persona, no existe ninguna razón para dejar de hacerlo. Lo importante, insiste, es mantenerse en movimiento.
Después de escuchar a la Dra. Jacqueline Shreibati queda claro que la siguiente evolución de los wearables no dependerá de incorporar más sensores, sino de ofrecer información útil para tomar mejores decisiones. En ese sentido, el Pixel Watch, junto con Fitbit, Google Health y Gemini, refleja una nueva filosofía: menos obsesión por los números y más interés por entender cómo el sueño, la alimentación, el ejercicio y el corazón se relacionan entre sí. Al final, la mejor tecnología no es la que más datos recopila, sino la que consigue ayudarte a vivir de una forma más saludable.
Conoce a la experta

Dra. Jacqueline Shreibati, MD, es cardióloga certificada y Directora Clínica de Consumer Health en Google, donde lidera un equipo multidisciplinario de médicos y científicos encargado del desarrollo de experiencias de salud impulsadas por inteligencia artificial para Google Health, Fitbit, Gemini y los dispositivos Pixel Watch. Anteriormente fue Chief Medical Officer de AliveCor y profesora adjunta en Stanford University, con una trayectoria enfocada en salud digital, investigación clínica y atención centrada en el paciente.
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