¿Tienes niebla mental o sólo necesitas un descanso?
Ya sea por el Covid, el TDAH o el simple agotamiento, cada vez somos más los que sufrimos una persistente nubosidad cognitiva. Pero, con vidas cada vez más frenéticas, ¿cómo podemos distinguir el agotamiento mental de algo más insidioso? ¿Existe algún modo de dispersar esas nubes?
Para Tom Gray, las mañanas son lo peor. No se trata de que no quiera ir a trabajar, que haya dormido mal o necesite una dosis de cafeína para empezar el día, aunque admite que eso le ayuda. Incluso se ha comprado una cafetera exprés para potenciar su infusión matutina y tener una oportunidad de luchar. Tom la llama su “salvadora”. “Con aire fresco y café, a veces, puedo pasar un día normal”, dice. Desde hace cinco años, Tom, de 39 años y profesor de música, padece covid persistente. De una serie de síntomas, como la fatiga física y la depresión, uno de los más omnipresentes y molestos es la niebla cerebral. Tom afirma que le afecta casi todas las mañanas. “Me despierto y sé que está ahí”. Tom pierde el hilo de las tareas, olvida información que le acaban de dar y a veces está en cama con mareos y fatiga. “Entro en una habitación y le digo a mi mujer: ‘¿Qué me pediste? ¿Para qué estoy aquí?’. Es bastante desconcertante”, añade, “porque es algo parecido a los síntomas de la demencia. Físicamente, estoy ahí, pero mentalmente todo parece borroso”. En el peor de los casos, la niebla cerebral puede hacer que Tom se sienta disociado de la realidad, como si lo estuvieran envenenando lentamente. Otras veces, dice, su cerebro “arde”. El efecto es tal que Tom se ha visto obligado recientemente a dejar su trabajo, lo que le ha supuesto un importante perjuicio económico. Antes estaba en forma, era activo y participaba en su comunidad, pero ha tenido que aceptar que ahora tiene una discapacidad. “Es debilitante, pero no solo por ser olvidadizo, que creo que es una idea equivocada”. El término “niebla cerebral” no ha llamado la atención del gran público hasta los últimos cinco años, como uno de los principales síntomas del covid persistente. Sin embargo, desde entonces, el término se ha relacionado con todo tipo de enfermedades, desde la depresión y el TDAH hasta las afecciones autoinmunes, la menopausia e incluso el cansancio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
Cómo cambia el cerebro
Uno de los primeros retos es la definición. Maxime Taquet, del departamento de psiquiatría de la Universidad de Oxford, afirma que “niebla cerebral” se utiliza para describir una “constelación de síntomas cognitivos”, como olvidos, dificultades para la concentración, confusión y una sensación general de lentitud mental. Para empezar a desentrañar sus causas, podemos fijarnos en el covid, el desencadenante de las luchas de Tom. El doctor Taquet estudia sus efectos en el cerebro y afirma que, en el caso del covid persistente, la niebla cerebral suele coexistir con otros síntomas, como falta de aliento y fatiga física. Pero también puede existir de forma aislada. Uno de los pacientes del doctor Taquet no tenía problemas con la actividad física, pero tenía dificultades en las operaciones matemáticas sencillas. Esto le ocurrió poco después de infectarse. “Dirigía su propio negocio y tuvo que dejarlo porque, literalmente, era incapaz de realizar las operaciones aritméticas básicas”, explica el doctor Taquet. Es difícil argumentar que se trata solo de fluctuaciones de la vida cotidiana. Según el especialista, ya existen “pruebas sólidas” que relacionan el covid con problemas cognitivos. Un amplio estudio* realizado el año pasado descubrió que pueden persistir durante un año o más tras la infección. La hipótesis de trabajo del doctor Taquet es que el virus podría causar déficits cognitivos al aumentar los niveles de fibrinógeno, una molécula de la sangre que afecta al cerebro, pero esto puede no aplicarse a todos los pacientes. “Sabemos que, a nivel poblacional, el covid contribuye a los déficits cognitivos”, afirma el doctor Taquet. “Pero a nivel individual, es difícil: podríamos estar atribuyendo erróneamente los déficits cognitivos a la enfermedad ya que no hemos encontrado otra explicación personal”. Pero incluso en el caso de personas con covid persistente, la niebla cerebral puede tener otra causa posible, o verse afectada por una enfermedad concurrenteo por factores relacionados con el estilo de vida. Por eso, según Jessica Eccles, profesora de Medicina Cerebro-Cuerpo en la Facultad de Medicina de Brighton y Sussex, “necesitamos una comprensión más precisa”.
Otras posibles causas
Desde antes de la pandemia, la doctora Eccles ha estado estudiando la niebla mental como síntoma del síndrome de taquicardia postural (PoTS, por sus siglas en inglés), una anomalía del sistema nervioso simpático (que regula la respuesta de lucha o huida). Recientemente, ha estado trabajando para desentrañar los intrincados vínculos entre la niebla mental y el covid persistente, la inflamación corporal, la neurodivergencia e incluso la hipermovilidad.
“Hemos demostrado que si una persona es hipermóvil, tiene un 30% más de probabilidades de desarrollar covid persistente”, explica la doctora Eccles. Su trabajo, que “relaciona todas estas cosas”, está ayudando a esclarecer por qué el covid afecta tanto a unas personas y no a otras, así como la interacción de factores mentales y físicos que se manifiesta en forma de niebla cerebral. Aunque todavía está analizando los datos, Eccles sugiere que el vínculo común puede ser la laxitud del tejido de sostén, como ocurre en la hipermovilidad, que provoca un flujo sanguíneo inadecuado al cerebro. La niebla cerebral es también un síntoma común de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple y la fibromialgia, todas ellas asociadas a la laxitud del tejido de sostén. Uno de los retos para los investigadores es que la atribución rara vez es directa. Por ejemplo, la niebla cerebral también está estrechamente relacionada con el TDAH (trastorno de déficit de atención con hiperactividad). También es un síntoma muy común de la depresión y un efecto secundario de algunos medicamentos. Cuando tantas de estas cosas pueden coexistir, llegar al fondo del asunto puede ser un campo minado.

¿Cuándo hay que actuar?
En muchos casos, según la doctora Eccles, la niebla cerebral puede no ser motivo real de preocupación; también puede ser inducida por experiencias cotidianas, como la interrupción del sueño. “Cuando hablo con los estudiantes, les digo que probablemente hay dos tipos de situaciones en las que habrán experimentado niebla cerebral”, dice. “Una es el jet lag de un vuelo de larga distancia… y la otra es la resaca”. En ambos casos, la confusión cerebral es distinta de la falta de sueño o se suma a ella. También se asocia al trabajo por turnos.
¿Cómo saber si vale la pena investigarlo? “Si es persistente, especialmente en ausencia de una causa obvia, como en un recién nacido, y si tiene un impacto significativo en tu vida”, dice Eccles. Gary Small, catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina Hackensack Meridian y autor de varios libros sobre entrenamiento cerebral, también opina que la cuestión del impacto es clave. “Podría ser un indicio de que algo va mal en nuestro cerebro o podría no ser tan grave”, dice. Muchas personas que tienen problemas de memoria pueden pensar en el peor de los casos que sufren demencia o la enfermedad de Alzheimer, pero la demencia, por definición, “interfiere en la capacidad de la persona para cuidar de sí misma”, afirma el doctor Small. A diferencia de la niebla cerebral, estas enfermedades también empeoran progresivamente. Además, el envejecimiento conlleva un deterioro cognitivo leve. “A los 45 años, el rendimiento de la memoria de una persona es significativamente peor que cuando tenía 20 años”. Para evaluar el funcionamiento cognitivo de una persona, el doctor Small empieza con una evaluación médica antes de profundizar en los síntomas de la niebla cerebral, su aparición, progresión y desencadenantes. Los antecedentes psiquiátricos del paciente también son importantes, sobre todo los de depresión (o la predisposición a padecerla). “Pero a menudo”, dice, “la niebla cerebral se debe a factores relacionados con el estilo de vida”. El ejercicio, la dieta, el sueño, la gestión del estrés e incluso las relaciones sociales desempeñan un papel en la protección de la salud cerebral, al igual que lo hacen en la del organismo. “Si nos fijamos en el alzhéimer, o en la demencia en general, el estilo de vida contribuye más al riesgo para la persona promedio que la genética, por lo que se trata de intervenciones muy importantes”, afirma. “Sin embargo”, prosigue el doctor Small, “a menudo no ven la conexión entre sus comportamientos y rutinas cotidianas y su confusión mental. La dificultad para recordar información, por ejemplo, puede deberse simplemente a que no se estaba mentalmente presente cuando se escuchó por primera vez”.
La lucha contra la niebla
Este último asunto, en particular, es un problema. Desde emails y mensajes de WhatsApp hasta notificaciones de apps, nuestros dispositivos exigen continuamente nuestra atención. “Cuando la gente hace varias cosas a la vez, tiene la impresión de que hace más cosas, pero en realidad comete más errores y es menos eficiente”, afirma el experto. Es una prueba de que la vida moderna va en contra de nuestro bienestar. La prevalencia generalizada de la niebla cerebral –al margen de un covid persistente o cualquier otro problema físico– puede reflejar un agotamiento generalizado y unas expectativas poco realistas de lo que podemos conseguir en un día. “Las personas disponemos de una cantidad limitada de recursos cognitivos”, afirma Gloria Mark, profesora de Informática de la Universidad de California en Irvine y autora del libro Attention Span. “Cuando se agotan, tenemos que reponerlos”. Mark lo compara con el esfuerzo físico. “No podemos levantar pesas todo el día sin que nuestro cuerpo se agote; y nuestra mente funciona de la misma manera. No podemos estar encendidos todo el día… Cuando nuestra mente se agota, empezamos a mostrar síntomas. Muchas personas, sin embargo, optan por ignorar las señales, como la niebla cerebral, y siguen esforzándose”, dice Mark. En este mundo hiperconectado, es fácil subestimar la carga cognitiva que soportamos, y más difícil aún tomarse un descanso verdaderamente reparador. Mark señala que incluso cuando nos desplazamos sin pensar por las redes sociales estamos procesando información, aunque de forma muy superficial. “Lo mejor para refrescar la mente es meditar, caminar y estar al aire libre. Pero un cambio duradero empieza por conocer nuestros límites y respetar nuestra necesidad de descanso. Puede que la tecnología haya ampliado e intensificado nuestra jornada laboral”, afirma Gloria Mark, “pero la mente humana sigue siendo un cuello de botella”. Según ella, la niebla cerebral puede justificar una investigación más profunda cuando persiste sin una causalidad aparente; por ejemplo, si te sientes distraído o agotado al principio de la jornada laboral, y no al final. También es motivo de preocupación si la niebla cerebral interfiere en la vida cotidiana, el trabajo o las relaciones. “Independientemente de la causa, puede considerarse una señal,” afirma Eccles. “Es la forma que tiene el cerebro –o el cuerpo– de decirte que quizá necesites no seguir yendo a toda marcha, sintiéndote agotado. Básicamente, no hay que ignorarlo ni dejarlo pasar”. Para quienes llevan mucho tiempo con covid, sigue siendo una incógnita si la niebla cerebral desaparecerá para siempre. Un estudio* realizado por el doctor Taquet analizó a pacientes dos o tres años después de haber sido hospitalizados y no halló signos claros de mejora cognitiva. “No son buenas noticias”, admite, “pero dos o tres años no son cinco o 10; puede que haya una mejora continua que aún no hayamos visto”. Tom ha experimentado cierta mejoría en estos cinco años. “Al principio, incluso ver la televisión era demasiado agotador. Ahora”, dice, su niebla cerebral es “menos grave y menos frecuente”. Pero el progreso no ha sido lineal, y sus síntomas siguen requiriendo un tratamiento con reposo, ejercicio diario suave y cannabis medicinal. Pronto, Tom volverá al trabajo, como profesor de piano a tiempo parcial. Por ahora, tiene que tomarse cada día como viene. “‘Niebla cerebral’ es, al menos, un nombre adecuado”, añade Tom. “Cuando desciende, es como si no pudieras ver tu camino por la vida… Tienes que esperar a que desaparezca”.

Técnicas para un reseteo mental
Algunas causas pueden ser médicas, otras veces puede que te beneficie un poco de descanso. Prueba con esto.
Conoce tus límites
Identifica mejor cuando tus esfuerzos por seguir adelante son contraproducentes. Tras un periodo de autorreflexión, Gloria Mark reconoce ahora con más facilidad cuando ha terminado la tarea del día. “Si no soy capaz de escribir, no se me ocurren palabras, leo lo mismo una y otra vez… es una clara señal de que estoy agotada”, dice.
Sal a la naturaleza
Un estudio realizado por Mark descubrió que las personas eran más creativas y tenían mejores ideas después de solo 20 minutos al aire libre, mientras que otro estudio de la Universidad de Utah descubrió que un paseo de 40 minutos por la naturaleza producía mejoras cuantificables en la capacidad de concentración de los participantes.
Cierra los ojos
Según un estudio de la Universidad de Leiden, algunas técnicas de meditación no solo sirven para aliviar el estrés, sino que también pueden mejorar el pensamiento creativo. Los participantes obtuvieron mejores resultados en sus tareas después de hacer meditaciones en las que se les animaba a permanecer receptivos a cada pensamiento y sensación.
Entrena la atención
A menudo lo que interpretamos como olvido es en realidad falta de atención. Como señala Gary Small, la falta de memoria suele ser el resultado de no permanecer en el momento. “Si estás muy ocupado, distraído o estresado, esa es una de las principales razones por las que la gente no recuerda las cosas”. Nota si tu mente está en otra parte.
*FUENTE: NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE
*FUENTE: THE LANCET
¿Ya te suscribiste al Newsletter de Men’s Health México y Latinoamérica?
Haz click aquí y recibe las mejores rutinas, consejos para bajar de peso, recomendaciones de salud y todo el contenido que necesitas para ser la mejor versión de ti.
Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y Threads