Autos

Defender Trophy: la aventura off-road llevada al límite

Conducción, resistencia y trabajo en equipo: así fue el selectivo latinoamericano de Defender Trophy en Veracruz.

31 agosto, 2026

Desde hace décadas, la palabra “Defender” inspira respeto entre viajeros y aventureros de todo el mundo. Es el nombre del auto que todo hombre con intenciones de recorrer el mundo desea en su cochera, un auténtico ícono del off-road y el orgullo de la industria automotriz británica.

Por su parte, la palabra “Trophy”, en el contexto del overlanding (travesías a través de terrenos inhóspitos mediante vehículos motorizados), remite a un evento que en su momento se consideraba como “los Juegos Olímpicos de los 4×4”: el Camel Trophy.

Si tomas esos dos elementos y los unes, el resultado, “Defender Trophy”, es la máxima expresión de la audacia, el ingenio y el deseo de exploración. Es, además, el nombre del evento que todos los amantes de la adrenalina sobre cuatro ruedas estábamos esperando desde hace mucho. Estoy feliz de reportar que hace unos días formé parte, como periodista invitado, del selectivo latinoamericano para la primera edición. Esto es lo que ocurrió.

3…2…1… ¡Adelante!

Así comenzaba la primera prueba de Defender Trophy Mexico & Latin America. Eran las 7:00 pm del día uno. Llevábamos apenas unas horas en Jalcomulco, Veracruz, y uniformados todos, cada cual con su bandera en el pecho, un número de participante en la espalda y una linterna ajustada a la frente, arrancamos corriendo a toda velocidad. El reto: un circuito de 3 km que rodeaba al hotel Picocanoa, nuestra sede. En el camino había senderos con subidas, bajadas, agua, rocas, ramas y otros obstáculos naturales, así como una sección de asfalto. Pude evitar torceduras (habría sido una desgracia caer apenas en la primera prueba), y con los pulmones ardiendo, agradecí la imagen a lo lejos de la entrada del hotel: unos metros más y terminaría. Sorpresa: justo antes de poder tocar el Defender Trophy Edition aparcado en la explanada que recibe a los visitantes, tendría que pasar por encima de una barrera de madera, un mensaje, quizás, de parte de la organización: “aquí hay que estar listo para lo que sea”. Arriba, abajo, último esfuerzo… 14:40 marcó el crono. Nada mal considerando la ruta, el calor y la humedad.

Comunicación y habilidad al volante

El día dos finalmente pudimos subir a los autos. Hay pocas cosas tan emocionantes como ver una decena de Defenders en fila, todos con el tanque lleno y listos para acudir a su hábitat natural: la selva. Tomamos turnos para conducir y familiarizarnos con los vehículos, los modos de manejo, la suspensión y las cámaras ubicadas debajo y a los costados, diseñadas para brindarnos una perspectiva del terreno que es imposible tener de otra manera. Previamente habíamos completado una clase sobre señalización y comunicación entre piloto y copiloto, este último abajo del auto, fungiendo como guía. Sí, se nos evaluaría de forma individual, pero la capacidad de colaborar con otros era una de las claves del éxito en esta aventura.

Para poner a prueba todo lo aprendido, nos enfrentamos a un circuito en el que se habían cavado zanjas y formado curvas con gran inclinación. A lo largo del camino había estructuras a los costados desde las cuales colgaban pelotas de espuma: las verdes había que tocarlas con los espejos y las rojas esquivarlas con todo el vehículo. El concepto era simple, pero la ejecución no fue sencilla. Afortunadamente, trabajamos en pares: una persona abajo dirigiendo y la otra al volante. La buena noticia: no toqué ninguna roja. La mala: se me escapó una verde. Mentiría si te dijera que esto no me atormenta por las noches.

Más tarde, tras hacer rafting por los rápidos del río Pescados (una experiencia espectacular), cerramos la jornada con una prueba más en la que teníamos que tirar de una cuerda en equipo para sacar un auto del agua. No sé cuál de los dos conjuntos lo hizo más rápido, pero fue increíblemente gratificante saber que movimos un par de toneladas solo con la fuerza de nuestros brazos.

Trabajo en equipo

El día tres amanecimos inmersos en la selva. Pasamos la noche en tiendas de campaña, respirando aire fresco y sudando profusamente (el calor y la humedad en Veracruz durante el verano son cosa seria). La mañana estuvo dedicada a pruebas en equipo, divertidas y retadoras en partes iguales. Algunas requerían esfuerzo físico y otras eran cuestión de creatividad y coordinación. Una cosa estaba clara: aquí nadie lograba nada solo, tenías que confiar en tus compañeros y esforzarte para que ellos confiaran en ti. Ese es el espíritu de Defender Trophy, la unión de voluntades en busca de un objetivo común.

África en la mira

De los 24 participantes oficiales, dos fueron elegidos como representantes de la región: Emiliano Flores (México) y Luis Eduardo Aceituno (Guatemala). Lo que buscaba el jurado no era solo aptitud física o habilidad al volante, sino la capacidad de liderar a otros y resolver bajo presión, así como conocimiento técnico sobre las funciones de los vehículos y los momentos idóneos para tomar ventaja de ellas. Tuve la oportunidad de convivir con ambos y me marcho confiado: Latinoamérica estará muy bien representada en el evento global. Este se llevará a cabo en el sur del continente africano durante el mes de octubre. No solo será una aventura épica, sino que se realizará en apoyo a Tusk, una organización sin fines de lucro que busca proteger a la vida salvaje. Este enfoque en la conservación también estuvo presente en el evento en Veracruz ya que tuvimos la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de Naturalia A.C., organización dedicada a proteger al jaguar, el felino más grande de América. Si te emociona todo lo que acabas de leer, más vale que empieces a prepararte para el año próximo. Yo buscaré revancha con esa pelota verde.

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Actualidad

PFG Challenge: una aventura en alta mar con Columbia

Entre marlines, atunes y ocho horas en altamar, acompañamos a Columbia en el PFG Challenge para descubrir por qué el equipo adecuado puede marcar la diferencia cuando la naturaleza también juega.

30 julio, 2026

En la mayoría de los deportes, el resultado depende enteramente de lo que hagan los hombres o mujeres que están en el terreno de juego. La excepción son aquellas disciplinas en las que inciden factores externos como el clima. La pesca deportiva pertenece a estas últimas. Pero no solo eso, aquí también hay un elemento indudable de suerte y, por ende, de paciencia. Eso es lo que descubrimos recientemente cuando acudimos junto con Columbia, la compañía de equipamiento y tecnologías outdoor, a poner a prueba las prendas y calzado de la división Performance Fishing Gear en Cabo San Lucas. Esto fue lo que ocurrió.

Lo primero que hay que decir es que México es un auténtico paraíso. Somos privilegiados porque nuestro territorio cuenta con una extraordinaria diversidad de ecosistemas, climas y sitios que te quitan el aliento. Uno de ellos es Cabo San Lucas en Baja California Sur. Destaca por el contraste visual entre el azul profundo del mar y el terreno desértico. Y hay que mencionar a una de las formaciones rocosas más famosas del mundo: el “Arco”. Fue precisamente en los alrededores de este ícono natural donde tuvo lugar nuestra aventura. 

En estas aguas, donde se encuentran el golfo de California y el océano Pacífico, habita una variedad de especies como atún, dorado y marlin. Pero que vivan aquí no es garantía de encontrarlos. Como mencionaba antes, es ahí donde entra la suerte. Afortunadamente, también la experiencia del capitán juega un rol y nosotros contábamos con un veterano de mil batallas a bordo.

Junto con su tripulación, nos enseñó los fundamentos de la actividad y tuvo el acierto de conducirnos a un área donde pudimos poner a prueba nuestra resistencia en una batalla de 45 minutos con un espectacular marlin rayado. Quizás te parezca difícil de creer si nunca has pescado, pero la adrenalina que se siente cuando finalmente pica un pez y comienza a tirar de una de las líneas es algo extraordinario.

El equipo correcto

No puedes jugar futbol sin tacos y espinilleras (puedes pero no lo harás muy bien y terminarás lesionado). Lo mismo ocurre aquí, solo que el equipo requerido es muy distinto. Primero, el calzado. Debe tener muy buena tracción, estar fabricado con materiales que no dañen la superficie del barco y secarse rápidamente. Eso es lo que ofrecen los Whipray de Columbia.

Quizá te preguntes por qué es tan relevante la tracción. No solo es para que no resbales al caminar por superficies mojadas (importante), sino para que cuando estés sentado en el sitio de honor, el asiento giratorio desde el cual sujetas la caña, puedas colocar tu pie en el borde del barco y sostenerte porque, créeme, un pez que pesa 40 kilos o más tiene mucha fuerza y si no estás en una posición estable, te vencerá sin problema.

En cuanto a las prendas, necesitas cortes y telas que te protejan del sol. Eso es lo primero. Quizá parezca contraintuitivo ya que te encuentras en el mar, pero una camisa de manga larga y un pantalón son tus mejores amigos. Pero no hablamos de cualquier camisa y pantalón, sino aquellos creados específicamente con este propósito: los que pertenecen a la división PFG o Performance Fishing Gear de Columbia.

La camisa Wild Cast Long Sleeve tiene tres características que encontré especialmente útiles: si bien es de manga larga, puedes enrollarla y sujetarla a la altura que requieras; ofrece protección solar UPF 50 y está diseñada para expulsar el sudor a la superficie para que se evapore rápidamente. Por su parte, la Shadowcaster Zero Hoodie lleva esa protección un paso más allá con una capucha y cubrecuello integrados, tecnología de enfriamiento activada por el sudor y orificios para los pulgares que mantienen las mangas en su lugar para una mayor cobertura frente al sol.

El pantalón PFG Pro Guide cumple los mismos propósitos: te protege del sol y te mantiene fresco, pero además repele la humedad y las manchas. Esto gracias a la tecnología Omni-Shield. Aquí algo que quizá no habías pensado si no pescas con regularidad: existe una alta probabilidad de que termines manchado de sangre y que cuando esto ocurra te lamentes por haber arruinado tu ropa. Eso no ocurre con las prendas PFG: simplemente rocía con agua y problema resuelto.

El PFG Challenge

Mientras aprendíamos los fundamentos de la pesca en el barco de medios (léase: principiantes), había dos embarcaciones más en el agua compitiendo por hacerse del trofeo del PFG Challenge 2026 de Columbia. En ambas los tripulantes eran pescadores experimentados que, al igual que nosotros, pusieron a prueba diferentes aspectos de la línea PFG.

La forma en que se define al ganador es pesando lo que consigan sacar los participantes, pero hay que aclarar que no puedes pescar cualquier cosa. Dorado, atún y jurel eran válidos. En caso de sacar un marlin (un “picudo”), tendrían que devolverlo al agua, una práctica conocida como “catch and release” que va en línea con el interés de Columbia por preservar el medio ambiente.

Al final, el ganador se coronó tras haber conseguido un atún de más de 40 kilos. Lo atraparon en los últimos momentos del tiempo asignado a la competencia: 8 horas (te dije que la paciencia era clave aquí). Afortunadamente tanto para los ganadores de la competencia como para el resto de los asistentes, ese atún se convirtió en la cena. Se aprovechó por completo y nos permitió cerrar una jornada memorable.

Lo que aprendimos con este reto

Cualquier oportunidad de entrar en contacto con la naturaleza debe valorarse al máximo. El propósito de nuestras vidas no es pasar todo nuestro tiempo detrás de un escritorio, así que cuando la aventura llama, debemos responder. Lo que sigue es definir cuáles son las necesidades específicas en términos de entrenamiento y equipo.

Con lo primero te ayudamos nosotros. En nuestro sitio puedes encontrar una cantidad casi infinita de rutinas, consejos, protocolos de entrenamiento, etc. En lo que respecta al equipo, acude con los expertos en esa área, con marcas que combinen tecnología con rendimiento y diseño. Cuando se trata de pesca (hiking o trail running también), la opción idónea es Columbia. Explora su sitio haciendo click aquí y si te encuentras en Cabo San Lucas, visita su tienda en Ánima Village, no solo encontrarás las prendas que buscas, sino que podrán orientarte en cuanto a las especies que habitan estas aguas.

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