Mochila de hidratación vs. botella de agua: ¿qué es mejor para correr?
Un análisis basado en la experiencia de un corredor sobre botellas, chalecos y mochilas para mantenerse hidratado durante las carreras de larga distancia.
Una gran pregunta que se hacen los corredores, incluso aquellos que llevan bastante tiempo practicando este deporte, es cómo diablos van a mantenerse hidratados durante las carreras más largas. El entrenamiento en sí ya representa un desafío, pero determinar qué vas a hacer durante una competencia es una preocupación todavía mayor (a menos que decidas simplemente tomar vasos de agua en los puestos de hidratación).
¿Cuánta agua deberías beber mientras corres? Nuestro punto de partida es la recomendación oficial de hidratación de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que establece una ingesta de 3.7 litros de líquidos al día para los hombres. Sin embargo, considerando que obtenemos aproximadamente el 80% del agua que consumimos a través de las bebidas, esto equivale a unas 100 onzas, es decir, aproximadamente 3 litros de agua al día. Lo importante es que esta cantidad cambia según tu peso, nivel de actividad y temperatura ambiental. Además, hablamos del consumo total de líquidos durante el día, no únicamente mientras haces ejercicio.
Personalmente, suelo salir a correr distancias cortas sin llevar agua (a menos que haga calor). Por lo general, puedo recorrer ocho millas (12.9 kilómetros) o menos antes de empezar a considerar un plan de hidratación. Pero conozco a otros corredores que no pueden salir sin agua ni siquiera para recorrer cinco millas (8 kilómetros), así que todo es bastante subjetivo y depende de cada persona. Es algo que deberías determinar mediante una prueba de tasa de sudoración u otras herramientas disponibles en línea.
Actualmente estoy entrenando para la carrera más larga que he hecho hasta ahora, de 18 millas (29 kilómetros), y he estado probando mochilas de hidratación, chalecos y botellas de agua para encontrar la configuración ideal para el día de la competencia. Entonces, ¿qué opciones tienes disponibles?
Botellas de agua de mano
Las botellas de agua que puedes sujetar a la mano mediante una correa son una alternativa económica, no requieren ningún tipo de preparación y son fáciles de utilizar. Básicamente, se trata de una botella flexible con una correa integrada que colocas alrededor de la mano.
Probé la HydraPak SkyFlask Speed de 500 ml durante varias carreras de entre ocho y 12 millas (12.9 y 19.3 kilómetros). Fue agradable llevar agua conmigo durante esas distancias, especialmente porque en dos ocasiones hacía calor y, de no haber tenido la botella, probablemente habría intentado completar el recorrido sin hidratarme.
Pero ahí terminaron prácticamente sus ventajas. Correr con una botella en la mano requiere acostumbrarse, y yo nunca lo conseguí. En todas las ocasiones, alrededor de la quinta milla (8 kilómetros), se me entumecía la mano, mi forma natural de correr se alteraba considerablemente y ajustar mi ropa se volvía prácticamente imposible. Era el equivalente, pero en la mano, a sentir que tienes un chicle pegado en la suela del zapato y que cada paso resulta incómodo.
El acto de beber en sí no representó ningún problema. Funciona como cualquier otra botella flexible: muerdes o succionas la boquilla para beber. Aunque algunas personas quizá no se sientan tan limitadas al llevar una botella sujeta a la mano, cuando corro suelo mantener los brazos bastante cerca del cuerpo y los codos flexionados; esa es mi postura natural. Por eso, prefiero tener las manos libres, especialmente si voy a aumentar el ritmo en algún momento.
Sí, también existen cinturones para correr con compartimentos para botellas flexibles, y Brett Williams, editor sénior de fitness y entrenador certificado por la NASM, es partidario de utilizarlos “para carreras más cortas, siempre que la cintura del cinturón sea lo suficientemente resistente como para evitar rozaduras”. Sin embargo, personalmente no me gusta usar cinturones para correr, así que no probé ninguno (además, también rebotan mientras corres, algo de lo que hablaremos a continuación).
Chalecos y mochilas de hidratación

Aunque probablemente ya estés imaginando cuál es mi opción favorita, debes tener en cuenta que los chalecos y las mochilas de hidratación tienen un gran inconveniente: el rebote. Las botellas de agua (o una bolsa de hidratación) sujetas al pecho (o a la espalda) van a rebotar hasta cierto punto. La intensidad de ese movimiento depende del diseño y la fabricación, el ajuste, la cantidad de líquido que contienen y la velocidad a la que corres. Así que tampoco es una elección tan sencilla.
Probé bastantes chalecos (y mochilas) durante mis entrenamientos de verano, en recorridos de distintas distancias, desde 12 hasta 36 kilómetros. Enseguida compartiré algunas observaciones sobre cada uno, pero, en general, descubrí que los chalecos son mucho más fáciles de manejar y, además, ofrecen espacio adicional para llevar alimentos, el teléfono o las llaves.
El Nathan AeroZip Race Vest 1L fue uno de los mejores chalecos que probé (de hecho, quedó en segundo lugar). Está diseñado para ajustarse más como una camiseta, ya que tiene un cierre frontal y está confeccionado principalmente con tejido de malla. Incluye dos botellas flexibles de 500 ml y el ajuste en mi talla habitual de camiseta (chica) fue prácticamente perfecto. Utilicé los cordones de ajuste de la espalda para apretarlo un poco más, y esto ayudó a que casi no rebotara. No sentí que me restringiera los movimientos y, en los días calurosos, tampoco resultó excesivamente abrigador, aunque tiene más material que la mayoría de los chalecos, algo que debes considerar cuando hace calor.
Otro chaleco que probé fue el Nathan Pinnacle Featherlight 1.5L. Con este no me fue tan bien, ya que las dos botellas de 14 onzas (aproximadamente 414 ml cada una) rebotaban tanto durante una carrera de 16 millas (25.7 kilómetros) que, para la tercera milla (4.8 kilómetros), tenía el pecho bastante irritado (e incluso terminé con algunas rozaduras y pequeños moretones). Este problema demuestra directamente la importancia de elegir la talla correcta y conseguir un buen ajuste. Era un chaleco que teníamos en la oficina y estaba en talla L/XL. Cuando me lo probé ahí, parecía quedarme bien, pero está claro que no existe una talla que funcione para todos. El Featherlight era un modelo que realmente quería que me gustara, ya que tenía varios elementos interesantes, como los materiales, los cierres, los sistemas de ajuste y los compartimentos de almacenamiento bien pensados. Probablemente, con la talla adecuada, habría sido un competidor digno de considerar.
También he estado utilizando la mochila de hidratación Nathan QuickStart 3.0 4L para mis carreras más largas, en las que me adentraba bastante en el bosque. Fueron recorridos de entre 14 y 22 millas (22.5 a 35.4 kilómetros) por el sendero Batona Trail, donde, durante los días calurosos, me preocupaba llevar más agua de la que pudiera necesitar. La bolsa de hidratación de 1.5 litros rebota un poco cuando está llena (como sucede con cualquier bolsa de este tipo), pero conforme bebía agua, el rebote disminuía cada vez más (porque así funciona la física). Este modelo ofrece muchísimo espacio de almacenamiento, con suficiente lugar para llevar alimentos incluso únicamente en las correas. Tuve un pequeño problema con los ajustes de las hebillas del pecho, que se deslizaban demasiado hacia abajo y provocaban que el chaleco se aflojara. Sin embargo, finalmente descubrí cómo volver a subirlas hasta una posición lo suficientemente alta para evitar que siguieran deslizándose.
Veredicto
Para que quede claro, tanto un chaleco de hidratación como una botella de mano van a modificar, hasta cierto punto, tu forma natural de correr. Personalmente, prefiero los chalecos y las mochilas porque me permiten mantener las manos libres y no tener que pensar en la posición de mis brazos durante cada zancada. Esta es, en realidad, la mayor ventaja de un chaleco o una bolsa de hidratación frente a una botella de mano. Y estas pruebas simplemente me lo confirmaron.
Lo que debes buscar cuando necesitas llevar agua durante una carrera es el accesorio que menos interfiera con tu forma de correr. Si para ti es una botella de mano, asegúrate de elegir una que se ajuste cómodamente y que puedas regular con facilidad. Si prefieres no llevar nada en las manos, entonces la opción es un chaleco (o una mochila). En ese caso, busca un diseño que se ajuste firmemente al cuerpo, pero sin restringir tus movimientos, y asegúrate de elegir la talla correcta para reducir el rebote tanto como sea posible.
Vía Men’s Health
¿Ya te suscribiste al Newsletter de Men’s Health México y Latinoamérica?
Haz click aquí y recibe las mejores rutinas, consejos para bajar de peso, recomendaciones de salud y todo el contenido que necesitas para ser la mejor versión de ti.
Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y Threads








