Esta es la cantidad de ejercicio que necesitas para protegerte contra el cáncer, según la ciencia
Digamos solo que toma más tiempo que terminar un episodio de Netflix.
El ejercicio te aporta muchos beneficios, por supuesto. Pero hay uno que no puedes ver en el espejo ni sentir justo al terminar: mantenerte físicamente activo puede preparar a tu cuerpo para combatir el cáncer.
Ya sabemos que las personas que se mueven con regularidad tienen un 26 por ciento menos de probabilidades de desarrollar 13 tipos de cáncer. El riesgo disminuye aún más si realizas actividades de intensidad moderada o alta. Ahora, en un estudio reciente publicado en el International Journal of Cancer, los científicos calcularon exactamente cuánta actividad diaria necesitas para reducir el riesgo de cáncer.
La cantidad mínima de ejercicio para protegerte contra el cáncer
¿Cuál es el número mágico? 10 minutos.
Sí, lo leíste bien. Los investigadores del nuevo estudio descubrieron que 10 minutos de ejercicio son suficientes para inducir cambios biológicos que ayudan a mantener el cuerpo sano. Aquí están los detalles.
Los investigadores analizaron a 30 hombres y mujeres de entre 50 y 78 años. Todos cumplían con los criterios de tener sobrepeso u obesidad. Cada persona realizó una prueba corta pero intensa de ciclismo que duró aproximadamente 10 minutos.
Después, los investigadores tomaron muestras de sangre de todos los participantes y las analizaron para detectar 249 proteínas. Trece de esas 249 proteínas aumentaron después del ejercicio. Entre ellas se encontraba la interleucina-6, que ayuda a reparar el ADN dañado. El ejercicio también elevó los niveles de otras moléculas en la sangre que reducen la inflamación, favorecen la salud de los vasos sanguíneos y mejoran el metabolismo.
¿Cómo se traduce esto en el riesgo de cáncer? Cuando los investigadores expusieron células de cáncer de colon en el laboratorio a sangre que contenía estas moléculas, observaron cambios genéticos generalizados. En concreto, más de 1,300 genes modificaron su actividad, relacionados con la reparación del ADN, la producción de energía y el crecimiento de células cancerígenas.
Según los investigadores, la evidencia mostró que 10 minutos de ejercicio son suficientes para apoyar la reparación del ADN y reducir el riesgo de cáncer de colon. Eso sí, hay que tener en cuenta que se trató de esfuerzos cortos pero intensos. Un paseo lento y relajado no entraría en esta categoría.
La conexión entre el ejercicio y el cáncer
Se cree que el ejercicio protege contra el cáncer de varias maneras.
Como mostró el estudio, la actividad física estimula procesos involucrados en la reparación de mutaciones que podrían convertir una célula en cancerosa. “La reparación del ADN es una forma importante de ralentizar la progresión del cáncer de colon”, explica Anton Bilchik, MD, PhD, oncólogo quirúrgico, jefe de medicina y director del Programa Gastrointestinal y Hepatobiliar en Providence Saint John’s Cancer Institute. “Al mismo tiempo, el ejercicio puede tener un efecto protector, posiblemente al estimular el sistema inmune para combatir las células cancerosas o retrasar su progresión”.
También está la capacidad del ejercicio para reducir la inflamación. Con el tiempo, la inflamación crónica puede dañar células sanas. Esto puede provocar que las células se dividan y transmitan ADN dañado, lo que podría dar lugar a un tumor. “Cualquier cosa que ayude a reducir la inflamación —como el ejercicio— probablemente reduzca el riesgo de cáncer”, señala Bilchik.
Aunque este estudio en particular se centró en el cáncer de colon, los médicos aseguran que no es descabellado extender los hallazgos a otros tipos de cáncer. “Cuando realizamos este tipo de estudios, nos gusta enfocarnos en los cánceres más frecuentes”, explica Eduardo Vilar Sanchez, MD, PhD, profesor del departamento de Prevención Clínica del Cáncer en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas. “Es más fácil medir los resultados”. Excluyendo el cáncer de piel, el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común tanto en hombres como en mujeres en Estados Unidos (y además está aumentando en personas menores de 30 años).

¿Qué pasa con el entrenamiento de fuerza?
Este estudio se centró en una forma muy específica de cardio, por lo que Sanchez señala que no está claro a partir de estos resultados si el entrenamiento de fuerza tendría el mismo impacto. Dicho esto, considera que es muy probable.
Desde hace tiempo, el entrenamiento de fuerza se ha relacionado con un menor riesgo de cáncer. Según la National Foundation for Cancer Research, las personas que realizaron entrenamiento de fuerza dos veces por semana redujeron la probabilidad de cáncer en 31 por ciento. Además, este tipo de entrenamiento disminuye el riesgo de otras enfermedades comunes del envejecimiento, como la demencia y las enfermedades cardíacas.
Aun así, cualquier tipo de ejercicio puede ayudar. “Los cambios en el estilo de vida, como el ejercicio, son una forma potencial de prevenir el cáncer o ralentizar su progresión, además de mejorar la respuesta al tratamiento después del diagnóstico”, afirma Bilchik.
Sanchez coincide y quiere ver más investigaciones como esta, aplicables al público general. “Necesitamos crear estudios con intervenciones muy concretas para poder ofrecer recomendaciones muy claras”.
Vía Men’s Health
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