Fitness

5 errores de gimnasio que los principiantes cometen cada enero (y cómo evitarlos)

Estos errores comunes pueden frenar tu progreso muy rápido.

12 enero, 2026
hombre sentado con el celular en la mano

El modelo de negocio de muchos gimnasios comerciales es bastante simple: inscribir a la mayor cantidad de miembros posible y esperar que no todos se presenten al mismo tiempo. Nosotros pensamos un poco diferente. Queremos que todos entrenen.

Así que, ya sea que regreses al gimnasio después de una larga pausa o que pises la sala de pesas por primera vez este enero, nos alegra sinceramente que estés aquí. Dicho esto, hay algunos errores comunes que vemos en principiantes durante la avalancha de enero. No porque sean flojos. No porque no les importe. Sino porque nadie les enseñó una mejor forma de hacerlo.

Estos son los errores más grandes que vemos en principiantes y las soluciones simples que acelerarán tu progreso.

1. Entrenar demasiado fuerte, demasiado pronto

Lo entendemos. Es enero. La energía de los propósitos de Año Nuevo está al máximo.

Entras al gimnasio y te exiges al límite. Primer día. Primera semana. Primer mes. Al inicio se siente increíble, como si realmente estuvieras progresando. Pero tarde o temprano, esa sensación se transforma en agotamiento.

La mayoría cree que eso no le pasará. A todos nos gusta pensar que somos diferentes. Por experiencia, eso rara vez termina bien.

El entrenamiento duro, de alto volumen y brutal puede funcionar. Pero solo si puedes repetirlo. La constancia siempre supera a las sesiones heroicas aisladas.

La solución

Empieza desde donde estás y entrena por debajo de tu máximo. Deja una o dos repeticiones en reserva en la mayoría de las series. Aumenta el peso, las repeticiones o el volumen de forma gradual. Construye una base que puedas repetir antes de perseguir esfuerzos al límite.

Tómate al menos 24–48 horas de descanso a la semana. No creces en el gimnasio; creces mientras te recuperas. Prioriza también el sueño. No tiene sentido entrenar a las 4 a.m. si no te acuestas hasta las 10 u 11 p.m. Ese es un camino rápido hacia el desgaste.

Conoce tus límites. Respétalos. No hay medallas por agotarte.

2. No entrenar lo suficientemente fuerte

Sí, sí. Contradicción aceptada. Pero existe un punto medio.

Algunos principiantes se van al extremo opuesto. Llegan, hacen algunas series “educadas”, caminan un poco, tal vez platican, y dan por terminada la sesión. Si nada se siente desafiante, tu cuerpo no tiene razón para adaptarse.

No buscas castigo, pero sí necesitas estímulo. Y el estímulo, por definición, es incómodo.

La solución

Al menos una o dos series de cada movimiento deben sentirse cerca de tu límite. Deberías pensar: “probablemente no podría hacer muchas repeticiones más”.

El crecimiento muscular está estrechamente ligado a la proximidad al fallo, es decir, qué tan cerca estás de quedarte sin repeticiones. La mayoría de las series debería terminar a una a tres repeticiones de ese punto. Llegar ocasionalmente al fallo está bien, pero si podrías haber hecho cinco o seis repeticiones más, esa serie probablemente solo te calentó.

Controla tus repeticiones. Descansa lo necesario. Pero si pasas más tiempo scrolleando que levantando, y sales del gimnasio más fresco de lo que entraste, el progreso será lento.

hombre entrenando en el gimnasio
Getty

3. No llevar registro de tu progreso

Si no sabes qué hiciste la semana pasada, ¿cómo sabes cómo mejorar esta semana?

La variedad se siente emocionante, pero el entrenamiento aleatorio produce resultados aleatorios. Necesitas algo que puedas repetir, medir y progresar.

La solución

Escríbelo. Usa la app de notas. Usa una libreta. Usa lo que realmente vayas a mantener.

Registra las variables clave: ejercicios, pesos, repeticiones, series y tiempos de descanso. Esto te permite monitorear el volumen y la intensidad del entrenamiento y te da algo concreto que superar la próxima vez.

Por ejemplo, si apuntas a cinco series de diez en press de banca y terminas con 10, 10, 8, 6, 4. Buen esfuerzo. En la siguiente sesión intentas mejorar ese total. Una vez que logres 10, 10, 10, 10, 10 con el mismo peso, sabes que es momento de cargar más.

Algunas personas pueden hacerlo de forma intuitiva. La mayoría se beneficia de llevar registro. El progreso en el papel suele reflejarse pronto en el espejo.

4. Especializarte demasiado pronto

Levantar pesas es divertido. No tienes que vivir en la sala de cardio. Pero incluso dentro del entrenamiento de fuerza, diferentes rangos de repeticiones y herramientas cumplen funciones distintas.

Si solo levantas muy pesado, pierdes tamaño muscular y resistencia. Si solo persigues el “pump”, pierdes fuerza máxima. Si siempre descansas demasiado, pierdes los beneficios de mantener el ritmo.

Lo mismo aplica para el equipo. Máquinas, barras y mancuernas tienen su lugar. Usar solo uno limita tu progreso.

La solución

Cubre todas las bases a lo largo de la semana. Incluye trabajo pesado de fuerza, series de hipertrofia con más repeticiones, algo de levantamiento a mayor ritmo para acondicionamiento y, ocasionalmente, sesiones de cardio más largas.

No necesitas convertirte en atleta híbrido de la noche a la mañana. Pero un enfoque equilibrado genera progresos más sólidos y resistentes, de esos que no te dejan fuerte pero sin aire en las escaleras, o en forma pero incapaz de abrir un frasco difícil.

5. Ignorar la nutrición

Este es importante.

El entrenamiento y la nutrición no son cosas separadas. La comida que comes alimenta tus entrenamientos y dirige tu recuperación. Si uno falla, el progreso se estanca.

La nutrición es un multiplicador del entrenamiento.

La solución

Puedes entrenar duro todos los días, pero si comes mal, las ganancias serán de corta duración. La fuerza se estanca, la fatiga se acumula y el riesgo de lesión aumenta.

Implementa un enfoque nutricional sensato: suficiente proteína para la recuperación, suficientes carbohidratos para rendir en el entrenamiento y grasas saludables para apoyar las hormonas y la salud general. La diferencia es abismal.

Comer bien simplemente te da más retorno por tu esfuerzo en el gimnasio.

La conclusión

No te limites a “hacer rutinas”.

Hazte responsable de todo el proceso: entrenamiento, recuperación, nutrición y progresión. Así es como los principiantes —y todos los demás— dejan de dar vueltas en círculos y comienzan a ver resultados que realmente se mantienen.

Vía Men’s Health UK

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