El indicador de salud que no mide tu smartwatch
La presión arterial ha sido la gran olvidada por los wearables. Hasta ahora, porque las empresas tecnológicas han empezado a ponerla de moda.
La calidad de tu sueño es alta es alta, controlas los macronutrientes como si fuera tu trabajo y, por fin, dominas tu VO2 máx y la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC). Gracias a tu pulsera de actividad, estás más sano que nunca. ¿O no? “Los wearables son excelentes para medir datos relacionados con el entrenamiento deportivo y pueden ayudarte a mejorar diversos parámetros de fitness”, afirma el asesor de MH, Christopher Kelly, cardiólogo de la Universidad de Carolina del Norte. Sin embargo, lo que la mayoría de ellos no miden es la presión arterial. “Y eso tiene un efecto mucho mayor en tu salud”, afirma.
En relación con la salud general, tener una presión arterial ideal es mucho más trascendente que, por ejemplo, alcanzar un VO2 máx superior. Sin embargo, sigue siendo muy aburrido. “Medir la presión arterial no proporciona la gratificación instantánea ni resulta tan atractivo como el seguimiento de la actividad física”, afirma Rishi K. Wadhera, cardiólogo del Beth Israel Deaconess Medical Center, pero es la forma más importante de evaluar la tensión a la que están sometidos tus vasos sanguíneos. “Dado que la hipertensión no suele causar síntomas, pasa desapercibida, dañando silenciosamente los vasos que llevan sangre al cuerpo y al cerebro y aumentando el riesgo de sufrir un infarto o un ictus de forma inesperada”. Pero por fin, los nuevos wearables están cada vez más cerca de ayudarte con tu presión arterial. El Apple Watch Series 11 incluye un algoritmo de detección de hipertensión que te avisa que tu presión arterial podría estar alta. No te dará cifras concretas, pero te recomendará que te hagas un chequeo. Whoop Life cuenta con una función llamada Blood Pressure Insights que utiliza diversos datos –como la frecuencia cardiaca, la VFC y los patrones de flujo sanguíneo– para estimar tu presión arterial. Según la empresa, no pretende ser un dispositivo médico que diagnostique una afección, sino una herramienta para ayudarte a comprender cómo influye tu presión arterial en tu vida. Aunque no sustituyen a los medidores de presión arterial estándar, están llamando la atención sobre una cifra crítica a la que no se le da la importancia que merece.
¿Por qué es tan importante?
Con cada latido, el ventrículo izquierdo del corazón bombea sangre a las arterias, que tienen distintos diámetros. Incluso una ligera reducción del diámetro de las arterias puede provocar un gran aumento de la resistencia, lo que obliga al corazón a esforzarse más para hacer circular la sangre por el cuerpo; es como intentar beber un smoothie con un popote para niños. Cuanto más pequeño sea tu popote metafórico, mayor será tu presión arterial. La acumulación de placa, el tabaquismo, una dieta rica en grasas, el estrés crónico y otras variables pueden estrechar tus arterias. “La hipertensión triplica el riesgo de sufrir un ictus o insuficiencia cardiaca y duplica el de enfermedad coronaria”, afirma Kelly. Es más, la hipertensión puede dañar los riñones al alterar el flujo sanguíneo saludable y mermar su capacidad para eliminar los productos de desecho nocivos. El cerebro tampoco se libra de los problemas. Las evidencias se han acumulado, por lo que la Asociación Americana del Corazón (AHA) “hace hincapié en la relación entre la hipertensión y la demencia”, afirma el doctor Daniel W. Jones, presidente del comité de redacción de las directrices y expresidente de la AHA. Incluso las personas más en forma pueden tener problemas, ya que la hipertensión puede ser genética o deberse a problemas renales o a la apnea del sueño, y el riesgo suele aumentar con la edad. “Las probabilidades de que acabes padeciéndola son como las de lanzar una moneda al aire”, afirma Kelly.
Cómo medirla
Puede que Whoop y Apple estén dando más visibilidad a este indicador, pero la verdad es que la única forma de medir con precisión la presión arterial sigue siendo un tensiómetro, colocado en el brazo. Sí, es un método a la antigua usanza, pero es el que podría salvarte la vida. Si ya sabes que tienes hipertensión (e incluso si estás tomando medicación), deberías controlar tus valores por tu cuenta. Y cualquier persona que presente factores de riesgo, como antecedentes familiares de la enfermedad, enfermedad renal crónica, obesidad, diabetes, apnea del sueño o una dieta poco saludable, también debería controlar su presión arterial. Al principio, utiliza el tensiómetro para medir tu presión arterial a la misma hora cada mañana y cada noche durante al menos dos semanas y anota el promedio diario. A partir de ahí, controla los cambios con mediciones semanales o mensuales.
Qué hay que tener en cuenta
Una presión arterial saludable es inferior a 120/80 mmHg (milímetros de mercurio); se considera elevada cuando la sistólica está entre 120 y 129 y la diastólica es inferior a 80 mmHg; y se considera alta cuando la sistólica es de 130 o más y la diastólica es de 80 mmHg o más. Si tus valores son elevados o altos, haz cambios en tu estilo de vida durante tres o seis meses. Si no funcionan puede que necesites medicación. Las bajadas pequeñas marcan una gran diferencia: por cada 10 mmHg de bajada en la presión arterial sistólica, reduces el riesgo de enfermedad coronaria un 17% y el de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca en más de un 25%. Y más buenas noticias: dado que la presión arterial responde a los cambios en el estilo de vida, una vez que empiezas a controlarla, podrás ver cómo pequeños cambios en tus hábitos, como el número de pasos que das o la calidad del sueño, la acercan más al nivel que deseas.

Cómo disminuirla
Haz ejercicio
“Es el mejor tratamiento que existe”, afirma el doctor Wadhera. 150 minutos semanales de ejercicio moderado o 75 minutos de ejercicio intenso suelen reducir la presión arterial sistólica hasta 10 puntos en un plazo de uno a tres meses, y los beneficios perduran mientras se mantenga la actividad física. El entrenamiento de fuerza también es eficaz; un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine en 2023 reveló que los ejercicios isométricos eran muy eficaces para reducir la presión arterial.
Potasio vs sodio
“Hace tiempo que sabemos que el sodio contribuye a la hipertensión, por lo que recomendamos no consumir más de una cucharadita de sal al día”, afirma Jones. Pero también es importante aumentar la ingesta de potasio, ya que cuanto mayor sea esta, más sodio se elimina. Intenta consumir entre 3,500 y 5,000 mg de potasio al día. No es difícil conseguirlo: las papas, las verduras cocidas, la calabaza, los melones y los plátanos contienen grandes cantidades de este mineral.
Pierde peso si es necesario
“Para muchos hombres, perder 4.5 kilos marca la diferencia entre tener la tensión arterial elevada y tenerla normal”, afirma Wadhera.
Vigila el alcohol
Las nuevas recomendaciones sobre la presión arterial son claras al respecto: hayq que abstenerse de consumir alcohol. “El alcohol es un factor de riesgo importante para la hipertensión”, afirma Kelly. “Al principio reduce la presión arterial, pero a medida que desaparece su efecto, se produce una pequeña abstinencia, con niveles elevados de adrenalina y un aumento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Además, puede contribuir a la ganancia de peso, otro factor de riesgo”.
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