¿A dónde te llevarán tus piernas?
Caminar por la naturaleza puede ser una experiencia extraordinaria. Pero para disfrutarlo al máximo y garantizar la seguridad hay que hacerlo bien: acompañado de expertos y con respeto al suelo que pisamos. Eso es lo que promueve Columbia.
La mejor forma de descubrir el mundo, y en particular aquellos parajes naturales dignos de postal que distinguen a nuestro país, es a pie, avanzando con calma pero con confianza por terrenos retadores. Este mes, mis piernas me llevaron al Sótano de Popocatl en la Sierra de Zongolica, ubicada en la frontera entre los estados de Puebla y Veracruz. Esto como parte del programa Hike Society Columbia México. Así lo viví.

Todos entendemos a grandes rasgos la importancia de la preservación del medio ambiente. Pero una cosa es pensar en la naturaleza como algo abstracto que está allá afuera, vulnerable pero apartado de nuestra vida diaria, y otra muy distinta es conocerla y valorarla de verdad. Para que esto último ocurra, es preciso recorrerla, sentirla y observarla de cerca. Esto no se puede hacer mediante una película o una fotografía, la naturaleza debe vivirse. En Columbia, la compañía de equipamiento y tecnologías outdoor fundada en 1938, lo tienen claro. Ese es el impulso detrás de Hike Society, una iniciativa de la marca que busca llevar a más personas a la naturaleza, pero de forma responsable, brindándoles herramientas para mantenerse seguros y haciendo énfasis en prácticas de sostenibilidad.
Es en ese contexto que emprendí una aventura hace unos días. ¿El destino? El Sótano de Popocatl en Veracruz. Se trata de una sima (una cueva vertical) de 75 metros de altura en la que desemboca el río Coatl a través de una impresionante cascada. La brisa que esta genera es lo que da nombre al lugar: Popocatl significa “agua humeante”.

Junto con un grupo de entusiastas de las actividades outdoor, seleccionados para formar parte de esta edición de la Hike Society de Columbia, viajé hasta la Sierra de Zongolica. Tenía tres objetivos para la expedición:
- Descender en rapel hasta la parte más baja del sótano sin contratiempos.
- Subir de vuelta a la superficie por la misma cuerda impulsándome con un ascensor de puño (una herramienta que sujeta la cuerda, impidiendo que se deslice hacia abajo, y permite subir poco a poco).
- Poner a prueba las prendas y el calzado de senderismo de Columbia en condiciones reales de alta exigencia.
Inmersión total
No puedes hacer un hike en una zona remota sin acceso a la red de teléfono y seguir pensando en la junta de los jueves o las facturas que tienes por hacer. Esto es especialmente cierto para una actividad que implica riesgos, como el rapel que realizamos durante esta expedición. Sí, es increíblemente divertido y emocionante, pero es algo que demanda seriedad. “Esta es su vida”, nos explica uno de los guías durante las lecciones previas al descenso. Se refiere al extremo de la cuerda que tras pasar por el rack o “marimba”, un dispositivo diseñado para controlar el ritmo del descenso mediante fricción, debemos sujetar a un costado del cuerpo.

“Esta cuerda no se suelta por ningún motivo”. El punto de la advertencia no es asustarnos, sino invitarnos a otorgarle nuestra atención plena a lo que estamos haciendo. Es una situación similar a lo que ocurre al conducir un vehículo, especialmente en una autopista. Soltar el volante o presionar el pedal incorrecto podría traer consecuencias serias, pero si tienes el foco puesto en lo que importa, no hay razón para que eso ocurra.

El decálogo de Hike Society
Poner atención a los guías para comprender el aspecto técnico de la actividad que realizaríamos era solo una de las 10 claves que nos presentó Columbia para disfrutar esta experiencia al máximo, contenidas en el decálogo de Hike Society México. Aquí las tienes todas:
- Exploramos con respeto.
- Descubrimos la montaña.
- Somos responsables de nuestra huella.
- Nos preparamos con responsabilidad.
- Fomentamos el aprendizaje continuo de la mano de expertos.
- Construimos comunidad.
- Practicamos el mínimo impacto.
- Valoramos el silencio y la observación.
- Inspiramos con el ejemplo.
- Caminamos con gratitud.
En primera instancia, esos puntos pueden parecer simples buenas intenciones, pero ya que estás allá afuera entiendes su trascendencia. Si te apegas a ellos lograrás sentirte seguro, te divertirás y, lo más importante, te asegurarás de que estos espacios se mantengan en buen estado para que quienes vengan después puedan disfrutarlos también. Porque la montaña no es nuestra, tú y yo nada más estamos de paso. La idea es que nuestros hijos y nietos tengan también la oportunidad de disfrutarla.

El equipo
Durante la expedición, tengo la oportunidad de poner a prueba diferentes cualidades del calzado y las prendas de Columbia. A diferencia del día a día en la ciudad, donde el estilo es lo único que importa al vestir, en la naturaleza, elegir correctamente es clave para evitar problemas como quemaduras, rozaduras o caídas. Sí, el estilo también es relevante y me agrada la estética de las prendas outdoor, algo que por cierto ha adquirido popularidad en los últimos años en el streetwear y que en el mundo de la moda se conoce como “gorpcore”, pero primero está la funcionalidad.
Mis botas son las Peakfreak II Mid Outdry, diseñadas específicamente para senderismo. La primera ventaja que ofrecen es que protegen los tobillos, a diferencia de unos tenis. Otro punto muy relevante es la tracción. Cuando caminas sobre piedras y ramas cubiertas de lodo o musgo; cuando necesitas avanzar sobre una pared de roca que se mantiene húmeda permanentemente por el rocío de la cascada que rompe más abajo o en aquellos momentos en que debes atravesar tierra o arena, necesitas una suela con tacos que te brinde buen agarre. Eso es lo que hace la tecnología Adapt Trax.

Nunca resbalé ni estuve cerca de hacerlo y mis tobillos están agradecidos por ello. Pero no solo es cuestión de evitar accidentes, sino prescindir de las distracciones. Aunque no caigas, si no puedes caminar con confianza porque tu calzado no es adecuado, no te estás concentrando en lo que sucede a tu alrededor y eso es en sí mismo un riesgo.
Durante la primera parte de la expedición, la caminata rumbo al sótano, utilicé la camisa Silver Ridge Utility II LS. La elección no fue casualidad. A pesar de la temperatura, que rozaba los 30 °C, contar con una camisa de manga larga era clave. La razón es que la exposición directa al sol puede provocar quemaduras en cuestión de minutos. La camisa no solo te cubre, sino que incorpora la tecnología Omni-Shade UPF 100. Esta bloquea una gran cantidad de rayos UVA y UVB.
Al caminar por la selva en pleno verano, indudablemente vas a sudar, pero otro elemento que agradecí de esta camisa es algo conocido como Omni-Wick, esta tecnología absorbe el sudor y permite que se evapore rápidamente. A esto se suma la ventilación que ofrece en sitios estratégicos como la espalda. Soy una persona que suda mucho, lo cual en ausencia de enfermedades, es una señal de buen acondicionamiento (lee más aquí), pero en ningún momento me sentí incómodo. En lo que a mí respecta, esta camisa merece un 10/10 para actividades de intensidad moderada en ambientes calurosos.
El descenso se realiza en un sitio sin exposición directa al sol, gracias a la cobertura de los árboles y, más abajo, de la cueva misma. De manera que me cambié la camisa por una polo Alpine Chill Pro Polo. Esta me mantendría fresco también y me daría mayor rango de movimiento en los brazos. Al alcanzar la superficie del agua en la parte baja de la cueva, hay que nadar unos metros para salir hacia el sitio donde puedes caminar. Es decir que tanto la polo como las botas y el Silver Ridge Elite Short que llevaba terminaron sumergidos.
Una vez concluido el paseo abajo, inicié el ascenso y para cuando emergí de la cueva, las prendas ya habían empezado a secarse. Me recosté un rato mientras el segundo grupo hacía su descenso y para cuando nos reunimos de nuevo, estaba completamente seco. Jamás habrías adivinado por mi aspecto que me había metido a nadar.

La importancia de salir a explorar
Con su dimensión y exuberancia, la montaña tiene la capacidad de poner las cosas en su justa proporción, recordándonos que somos diminutos y nuestros problemas del día a día lo son aún más. Cada día que podemos pasar allá afuera es un regalo y no importa si la actividad que eliges es de alto riesgo o no. Para conectar con la naturaleza no se precisa un rapel de 75 m o un ascenso a una cumbre nevada. Cualquier caminata en un sitio verde, lejos del smog y el ruido de las ciudades, tiene la capacidad de devolverte a tu centro y reducir el estrés.
Si tienes experiencia en este ámbito, puedes aventurarte solo, aunque la recomendación siempre es ir acompañado. Unirte a un grupo como la Hike Society de Columbia te permite aprender de los expertos y conectar con personas afines. Debido a que los lugares son limitados y cada edición busca integrar nuevos miembros a la comunidad, conviene seguir las redes sociales de la marca para enterarte de futuras expediciones. Para mí, esta experiencia es solo el comienzo. No puedo esperar a la siguiente.
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