Un terapeuta sexual revela 7 hábitos que están perjudicando en secreto tu vida sexual
Podrías pensar que estos comportamientos conducen a un mejor sexo, pero en realidad pueden afectar tu placer y satisfacción.
Tenemos innumerables expectativas sobre cómo debería desarrollarse el sexo dando vueltas en nuestra mente cada vez que tenemos una relación sexual. A eso se suma la gran cantidad de consejos sexuales que circulan actualmente en internet y que, a primera vista, parecen tener sentido, pero que, al analizarlos con más detenimiento, pueden resultar bastante perjudiciales. Si juntas ambas cosas, obtienes una mezcla de mensajes confusos, desactualizados o simplemente incorrectos que pueden afectar tu placer sin que siquiera te des cuenta.
Aquí, el Dr. Ben Davis, médico general especializado en salud masculina y terapeuta psicosexual y de pareja, revela siete hábitos aparentemente útiles que podrían estar perjudicando tu vida sexual.
Monitorear constantemente tu erección
Si durante el sexo estás pendiente de tu erección, no eres el único. El Dr. Davis explica que muchos hombres “monitorean” constantemente su erección, ya sea yendo al baño o comprobando mentalmente si sigue estando “lo suficientemente firme”. “Con frecuencia existe la idea de que, como hombre, deberías ser capaz de tener una erección cada vez que se presenta la oportunidad de tener relaciones sexuales. Eso puede ser realmente perjudicial”, explica el especialista.
Esa es tu voz crítica hablando. Si le prestas demasiada atención, el sexo puede terminar girando únicamente alrededor de tu erección, haciendo que tu mente entre en un círculo de ansiedad. “La ansiedad disminuye la excitación y dificulta las erecciones porque aumenta la producción de adrenalina y cortisol. Cuanto más aceptes que es natural que las erecciones aparezcan y desaparezcan, más relajado estarás y más podrás concentrarte en el placer”, añade.
Cuando notes que estás monitoreando tu erección, vuelve a concentrarte en las sensaciones y presta atención a lo que realmente estás sintiendo. ¿Y si tu erección desaparece por un momento? Ignora esa voz que intenta convencerte de que has fracasado. Tal vez simplemente esa experiencia sexual no estaba funcionando para ti. Además, es algo que le sucede a todo el mundo en algún momento, así que no tiene por qué convertirse en un drama.
Priorizar únicamente el placer de tu pareja
Procurar que tu pareja disfrute del sexo es una muestra de consideración. Pero no olvides que tu propio placer también importa.
Para empezar a darle el mismo valor a tu satisfacción que a la de tu pareja, es necesario hablar del tema. “Está bien visto que un hombre pregunte qué excita a una mujer, pero parece que no está igual de bien que él comparta qué es lo que lo excita. Muchos hombres sienten que la sexualidad masculina es problemática o poco aceptable, lo que hace que duden en expresarse. Sin embargo, resulta muy positivo sentirse seguro para compartir con la pareja aquello que realmente los excita”, explica el Dr. Davis.
“Lo que observo en terapia sexual es que muchas mujeres desean que sus parejas masculinas sean más expresivas y que muestren con mayor libertad su lado sexual. Jugar con las dinámicas de poder, con lo prohibido y con la dominancia masculina puede ser una parte muy positiva de la vida sexual, siempre que exista comunicación y consentimiento“, agrega.

Creer que deberías adivinar lo que le gusta a tu pareja en la cama
Si fueras un amante de diez sobre diez, ¿deberías saber automáticamente qué le gusta a tu pareja? No necesariamente, afirma el Dr. Davis. “Muchas personas creen que, cuando encuentran a ‘la persona indicada’, ambos satisfarán las necesidades del otro sin necesidad de comunicarse porque todo fluirá de forma intuitiva. Es una fantasía bonita, pero no es la realidad para la mayoría.”
Las mejores parejas sexuales son aquellas que se comunican con honestidad, mantienen la curiosidad por descubrir los deseos del otro y están dispuestas a crecer sexualmente juntas, en lugar de pensar que ya lo saben todo. Preguntarle a tu pareja qué le gustaría que hicieras o cómo prefiere que la toques no es una señal de debilidad ni significa que seas malo en la cama. “Hablar sobre sexo, superar la vergüenza y mostrarse vulnerable requiere valentía”, añade el Dr. Davis. Al final del día, la vulnerabilidad fortalece la conexión emocional, favorece el crecimiento sexual de ambos y, como consecuencia, mejora la vida sexual.
Esperar a que el sexo ocurra de forma espontánea
¿Alguna vez te has encontrado esperando a que tú o tu pareja “entren en ambiente” para tener sexo y terminan frustrados porque sucede con menos frecuencia de la que les gustaría? La realidad es que la mayoría de las personas no tienen el tiempo, la energía ni el tipo de deseo sexual que permita que el sexo espontáneo ocurra constantemente. Y eso es completamente normal. De hecho, planificar los encuentros sexuales puede ser una excelente manera de adaptarse a la realidad de la pareja.
En lugar de esperar a que aparezca la inspiración, abre el calendario. Reserva unas horas a la semana, o con la frecuencia que prefieran, para dedicar tiempo a la intimidad, la sensualidad y la conexión, sin la presión de que necesariamente tenga que haber relaciones sexuales.
“Algunas personas lo llaman tiempo en pareja o tiempo para el contacto físico“, explica el Dr. Davis. “Pueden probar el método sensate focus (una técnica en la que se presta atención, uno por uno, a los cinco sentidos mientras tocan o son tocados), o escribir sus deseos en pequeños papeles, colocarlos dentro de un frasco y elegir uno al azar para probarlo juntos.”
Es importante recordar que esos deseos no tienen que implicar necesariamente tener relaciones sexuales completas. De hecho, cuanto menor sea la presión, mejor. “Puede ser algo tan sencillo como ducharse juntos o darse un masaje”, añade.
“Reservarte” únicamente para el sexo en pareja
La idea de que dejar de masturbarse y evitar la pornografía puede resolver los problemas sexuales en pareja —algo que suele asociarse con el movimiento NoFap— existe desde hace años, pero el Dr. Davis asegura que no suele ser la solución.
“Muchos hombres creen que, si dejan de masturbarse o de ver pornografía, sus problemas sexuales, como las dificultades para mantener una erección o la falta de placer durante el sexo en pareja, desaparecerán”, explica.
Sin embargo, la realidad rara vez es tan simple. Las dificultades para disfrutar del sexo en pareja o para mantener una erección generalmente tienen poco que ver con la masturbación o la pornografía.
“Con frecuencia están relacionadas con la dinámica de la pareja, el miedo, la ansiedad por el desempeño, la vergüenza, la sensación de no ser suficiente, la autocrítica, no hacer aquello que realmente genera placer, la falta de comunicación sobre la vida sexual o incluso las críticas de la pareja”, señala el Dr. Davis.
Dejar de masturbarte no resolverá ninguno de esos problemas. “La masturbación y la pornografía pueden convertirse en una forma saludable de explorar tu sexualidad y liberar tensión o estrés”, añade.
En lugar de reservarte únicamente para el sexo en pareja, el especialista recomienda identificar por qué el sexo ha dejado de ser placentero o se ha convertido en una fuente de estrés, y trabajar directamente sobre esa causa.
Asumir toda la responsabilidad de la vida sexual
Probablemente sabes que la responsabilidad de una experiencia sexual no recae únicamente sobre ti. Sin embargo, muchos hombres sienten una enorme presión por asumir un rol que el Dr. Davis denomina “el sostén masculino”.
“Es la creencia de que, por ser hombre, eres responsable absolutamente de todo. Debes mantener el control, hacerlo perfecto y nunca mostrar vulnerabilidad”, explica.
En realidad, muchos hombres subestiman la influencia que su pareja tiene en la experiencia sexual. “Pregúntate cómo llega tu pareja al encuentro: ¿lo hace desde el apoyo o desde la crítica?, ¿cómo vive su propia sexualidad?, ¿qué tan cómoda se siente con el sexo? Muchos hombres ni siquiera consideran estos aspectos”, comenta.
El consejo es dar un paso atrás, dejar de actuar como si fueras el director de cada encuentro sexual y quitarte parte de esa presión. Es posible disfrutar de tu masculinidad sin sentir que debes controlar absolutamente todo lo que ocurre.

Tomar Viagra “por si acaso”
Para quienes han experimentado dificultades ocasionales para mantener una erección, el Viagra puede parecer una solución inmediata desde el punto de vista físico. Sin embargo, eso no significa que resuelva el origen del problema.
“Con frecuencia los hombres entran en un ciclo de preocupación pensando que algo saldrá mal incluso antes de comenzar. Esa ansiedad por el desempeño hace que muchos tomen Viagra ‘por si acaso’, lo que termina alimentando un círculo vicioso”, explica el Dr. Davis.
Aunque tomar una pastilla antes del sexo pueda parecer una forma práctica de evitar un momento incómodo o vergonzoso, también refuerza la idea de que perder la erección sería una catástrofe.
Además, como señala el especialista, muchas mujeres afirman disfrutar de relaciones sexuales que no necesariamente incluyen penetración. Por otro lado, estar pendiente del momento exacto para tomar el medicamento o interrumpir el encuentro para hacerlo puede romper la espontaneidad y hacer que ambos salgan del momento.
¿La recomendación? Evita tomar Viagra únicamente “por si acaso” y resérvalo para cuando realmente lo necesites.
Via Men’s Health UK
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