Open House Burgers: hamburguesas que vale la pena probar
Visitamos Open House Burgers en la CDMX, un restaurante donde las hamburguesas rellenas, los ingredientes y el sabor son protagonistas.
Los hombres amamos las hamburguesas (¿y quién no lo haría?). Son perfectas. Tienen carne, se pueden comer con una mano, mientras en la otra sostienes una cerveza. Perfectas para ver deportes y nada mejor que las hamburguesas para convocar a tus amigos a una parrillada en el jardín. En Open House Burgers entienden muy bien esta pasión por las hamburguesas, y por eso han dedicado los últimos 10 años a perfeccionar sus recetas, experimentar con ingredientes y crear combinaciones que vale la pena probar. Visitamos su restaurante en la colonia Nápoles de la Ciudad de México y descubrimos por qué este lugar merece tu atención.
Detrás del proyecto está Daniel Aguilera, quien decidió abandonar su trabajo de oficina para dedicarse a preparar hamburguesas. El concepto nació hace una década y su primer restaurante abrió en Puebla, antes de establecerse en la Ciudad de México con sucursales en Mercado Independencia, Plaza San Ángel y Parque Lira. La pandemia obligó a cerrar todos los establecimientos y el negocio permaneció inactivo durante un año. Actualmente, Open House Burgers lleva tres años en su ubicación de la colonia Nápoles, donde Daniel ha decidido concentrar todos sus esfuerzos.

El secreto de Open House Burgers está en los ingredientes
¿Qué diferencia a Open House Burgers de otras hamburgueserías? Para Daniel, la respuesta es sencilla: hacer comida con sabores intensos y memorables. “Nos gusta enfocarnos en comida que sepa mucho, o sea, en el sabor”, explica durante nuestra conversación. Su objetivo es que cada hamburguesa tenga una personalidad propia y que los clientes puedan recordar perfectamente lo que comieron. No se trata únicamente de combinar ingredientes, sino de conseguir que cada uno aporte algo al resultado final.
Esa filosofía comienza con la carne. En Open House Burgers nunca la congelan y utilizan una receta propia que incorpora ingredientes como ajo y aceite de oliva. Las salsas también se preparan en el restaurante, mientras que las papas y el camote son naturales. Las hamburguesas regulares contienen 150 gramos de carne, aunque también pueden pedirse en versión slider, de 75 gramos. Todas se acompañan de papas a la francesa, camote a la francesa o ensalada, sin costo adicional.
Otro de los grandes aciertos es el pan, elaborado especialmente para el restaurante por Pancracia, utilizando masa madre. Daniel explica que trabajaron en una receta que fuera suficientemente resistente para mantener la hamburguesa intacta, pero sin resultar dura. Y vaya que lo consiguieron. Antes de probarlas, las fotografías me hicieron pensar que el pan sería demasiado voluminoso y terminaría dominando la experiencia. Ocurrió exactamente lo contrario: es suave, tiene una textura agradable y acompaña perfectamente a la carne sin robarle protagonismo.

Las hamburguesas que tienes que probar
Si hay una hamburguesa que justifica por sí sola la visita, es la Alemana, preparada con carne de res rellena de salchicha de res y queso gouda. Fue una de las dos que probé y, sin exagerar, me pareció espectacular. El queso fundido dentro de la carne aporta una textura cremosa que complementa perfectamente los sabores de la salchicha y la res. Es una combinación intensa, jugosa y bien ejecutada, de esas que recuerdas después de terminar de comer. Si es tu primera visita, esta sería mi recomendación.
La segunda hamburguesa que probé fue la Provolona, otra combinación que merece atención, especialmente si disfrutas los contrastes entre dulce y salado. Su protagonista es el queso provolone, acompañado de cebolla caramelizada que preparan con miel de maple. Daniel explica que no se limitan a cocinar la cebolla durante más tiempo, sino que incorporan la miel para conseguir un dulzor más definido. El resultado es una hamburguesa donde el carácter salado del queso encuentra un buen equilibrio con la dulzura de la cebolla.
Pero las hamburguesas rellenas no terminan con la Alemana. La French combina carne de res, queso gruyère y tocino glaseado, con los ingredientes integrados dentro de la carne para conseguir una mezcla de sabores y texturas. Por su parte, la Chilango apuesta por una combinación mucho más cercana a nuestra gastronomía: carne al pastor y queso Oaxaca. Ambas reflejan una de las características más interesantes del restaurante, que consiste en llevar ingredientes conocidos a un formato diferente.
Otra de las grandes protagonistas es la Western, ganadora del Burgermaster MX 2019, una competencia en la que participaron 40 restaurantes, según recuerda Daniel. Está preparada con carne de res, aros de cebolla, tocino, salsa BBQ y queso americano. También destaca la Ohana, que incorpora piña glaseada, pierna de cerdo, queso Oaxaca y carne de res. Son alternativas para quienes prefieren combinaciones más tradicionales, pero con suficientes ingredientes para ofrecer una experiencia distinta.
Para Daniel, sin embargo, su favorita personal es la Ché, una hamburguesa que destaca por sus sabores intensos y su inspiración argentina. El chef también recomienda especialmente la Western, la Provolona y las opciones rellenas. La variedad permite encontrar alternativas para distintos gustos, desde quienes buscan una hamburguesa con mucho queso hasta quienes prefieren combinaciones donde la carne tenga un mayor protagonismo.

No todo son hamburguesas: acompañamientos y bebidas
Uno de los detalles que más vale la pena destacar son los aros de cebolla preparados con témpura casero, una mezcla que también utilizan para las tiras de portobello. El rebozado se prepara en el restaurante y los aros se hacen al momento, lo que permite conseguir una textura agradable sin recurrir a una cubierta excesivamente gruesa. También hay alitas y bowls con distintas combinaciones de pollo, papas, camote, aros de cebolla y portobello empanizado con hojuelas de maíz.
Las salsas merecen una mención aparte. BBQ, Mayohabanero, Honey Chipotle, Chimichurri, Macha y Salsa Italiana forman parte de las opciones disponibles para acompañar las preparaciones. Todas se elaboran en casa y aportan distintos perfiles de sabor. Eso sí, una advertencia: si no eres un guerrero del picante, ten mucho cuidado con la de habanero. Su intensidad no es ninguna broma y podría hacerte pasar un mal rato si no estás acostumbrado.
También hay alternativas para quienes prefieren evitar la carne de res. Cualquier hamburguesa puede prepararse con pollo empanizado con hojuelas, mientras que las opciones vegetarianas permiten sustituirla por tiras de portobello empanizadas o por un portobello completo asado. Esta flexibilidad amplía considerablemente las posibilidades del menú y permite que personas con distintas preferencias alimentarias encuentren algo que les resulte atractivo.
En cuanto a las bebidas, Open House Burgers trabaja con tres cervecerías artesanales mexicanas: Omni, de Coyoacán; Porfiria, de Guadalajara; y Dos Aves, de San Miguel de Allende. Daniel explica que seleccionan opciones que acompañen bien los sabores de sus hamburguesas. También ofrecen micheladas, agua del día y un tinto de verano preparado con una receta propia. Para quienes prefieren algo dulce, mi recomendación es complementar la comida con una malteada de chocolate o de Oreo. También hay malteadas de temporada y brownies para cerrar la experiencia.

¿Vale la pena visitar Open House Burgers?
Uno de los aspectos que más me sorprendieron fue la relación calidad-precio. Las hamburguesas están bien servidas, los ingredientes tienen un papel importante en cada preparación y existe un trabajo evidente detrás de la carne, el pan, las salsas y los acompañamientos. Además, puedes elegir entre papas a la francesa, camote o ensalada sin pagar un extra. Si prefieres probar varias opciones sin ordenar hamburguesas completas, los sliders son una alternativa interesante. El restaurante también anuncia una promoción de dos por uno en sliders los miércoles.
Otro detalle que me llamó la atención fue que, a pesar de sus dimensiones y de la cantidad de ingredientes, las hamburguesas no me resultaron tan pesadas como esperaba. Yo me comí dos y terminé satisfecho, pero sin esa sensación de haber exagerado que a veces acompaña a este tipo de comida. Daniel considera que el pan de masa madre y la receta de carne contribuyen a que resulten más fáciles de digerir. Más allá de esa explicación, mi experiencia fue la de una comida abundante que disfruté de principio a fin.
Open House Burgers es uno de esos lugares a los que regresaría sin pensarlo demasiado. La Alemana es una razón suficiente para hacerlo, aunque la Provolona tampoco se queda atrás. Hay buenos ingredientes, combinaciones interesantes, un pan que cumple perfectamente su función y una atención evidente al sabor. Si estás buscando una hamburguesa diferente en la Ciudad de México, este restaurante de la colonia Nápoles merece un lugar en tu lista. Y si decides visitarlo, llega con hambre: probablemente terminarás queriendo probar más de una.
Dónde: Milwaukee 66, Nápoles, CDMX
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