Los medicamentos GLP-1 están cambiando drásticamente el deseo sexual. Los científicos finalmente están descubriendo por qué
Lo que revela la investigación sobre los efectos positivos y negativos de los nuevos medicamentos para bajar de peso.
Jorge*, de 35 años, podía pasar fácilmente semanas, o incluso meses, sin tener relaciones sexuales. Eso cambió cuando comenzó a utilizar Mounjaro hace dos años. En cuestión de unos meses había perdido 5 kilos, mientras experimentaba un aumento extraordinario de la libido y erecciones como las de un adolescente.
David*, de 75 años, tuvo la experiencia contraria. Unas semanas después de comenzar a utilizar Wegovy, su deseo sexual disminuyó drásticamente y empezó a tener dificultades para alcanzar el orgasmo.
Estos fueron cambios temporales que parecieron desaparecer a medida que ambos hombres continuaron utilizando sus medicamentos GLP-1. Aun así, sus experiencias plantean preguntas importantes que los investigadores están intentando responder mientras estos tratamientos se vuelven cada vez más populares.
En una encuesta realizada en 2025 por el Instituto Kinsey, más de la mitad de los usuarios de GLP-1 reportaron que el medicamento había afectado su vida sexual, aunque los efectos fueron diferentes: el 16 % afirmó que su deseo sexual disminuyó, mientras que el 18 % señaló que aumentó. Por otro lado, el 16 % indicó que su función sexual mejoró, mientras que el 12 % aseguró que empeoró. Además, los hombres tuvieron aproximadamente el doble de probabilidades que las mujeres de reportar estos cambios, tanto positivos como negativos.
Con el uso de medicamentos GLP-1 en Estados Unidos cuadruplicándose desde 2024, vale la pena analizar si estos cambios pueden atribuirse a los propios medicamentos o simplemente a los efectos físicos y fisiológicos que acompañan al tratamiento.
Qué dice la investigación sobre los medicamentos GLP-1 y la salud sexual
Lo primero que debes saber es que la evidencia clínica es limitada y los estudios disponibles no terminan de aclarar el panorama.
En un estudio observacional de 2025, los usuarios de semaglutida tuvieron mayores probabilidades de recibir un nuevo diagnóstico de disfunción eréctil o una receta médica relacionada con esta afección. Sin embargo, se trata de una correlación, no de una relación causal.
Otros estudios han encontrado que utilizar dulaglutida durante cuatro semanas no tuvo ningún efecto sobre el deseo sexual, mientras que su uso a largo plazo se asocia con un riesgo ligeramente menor de disfunción eréctil de moderada a grave. Sin embargo, el primer estudio contó con una muestra pequeña y el segundo fue financiado por Eli Lilly and Company, fabricante de Zepbound, un medicamento de la categoría GLP-1, lo que plantea posibles preocupaciones sobre conflictos de interés.
Por lo tanto, se necesitan más investigaciones independientes y a gran escala. “Hasta ahora, nada en la literatura científica demuestra que los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 realmente estén provocando cambios en el deseo sexual o disfunción eréctil en esta población”, explica Marsha Novick, médica especializada en medicina familiar y tratamiento de la obesidad, y directora médica de Weight Management & Wellness Online.
Según Jay Luthar, médico internista formado en Harvard y fundador de Lutanen Health, existe otra complicación: la liraglutida, la semaglutida y la tirzepatida suelen agruparse bajo la categoría GLP-1, pero no son medicamentos idénticos. Por lo tanto, los resultados de un estudio sobre uno de ellos no deberían aplicarse automáticamente a los demás.
“Distinguir los efectos de los medicamentos de los efectos de la pérdida de peso, las mejoras metabólicas, las náuseas, la fatiga, los cambios de humor y las disfunciones preexistentes requiere estudios prospectivos que, en gran medida, todavía no existen”, explica Evan Appelbaum, cardiólogo y director médico de Men’s Health Boston.

Por qué los GLP-1 podrían aumentar tu deseo sexual, incluso antes de una pérdida de peso importante
Sabemos que la obesidad y las alteraciones metabólicas pueden contribuir a niveles bajos de testosterona y dificultades para conseguir o mantener una erección, y que los medicamentos GLP-1 pueden aumentar la testosterona. Por lo tanto, tiene sentido que el deseo sexual pueda aumentar a medida que disminuye el peso corporal. Según el Dr. Appelbaum, la función vascular y la señalización del óxido nítrico, dos factores que también desempeñan un papel importante en las erecciones, tienden a mejorar con la pérdida de peso.
Sin embargo, existen varios mecanismos que actúan simultáneamente, explica el Dr. Luthar. Más allá de los cambios metabólicos y hormonales, perder peso también puede aumentar la energía y la confianza en uno mismo, lo que puede traducirse en una mayor disposición para iniciar encuentros sexuales o en una mejor resistencia durante las relaciones sexuales.
“Estos cambios psicológicos no son insignificantes. El deseo es una experiencia que involucra a toda la persona y no puede separarse de cómo se siente un hombre consigo mismo“, añade el Dr. Appelbaum.
Christopher*, de 44 años, cuenta que su deseo sexual estaba en su punto más bajo cuando comenzó a utilizar Mounjaro hace tres años. A medida que observaba los cambios en su cuerpo, Christopher empezó a sentirse mejor consigo mismo. Ese aumento de confianza lo motivó a ir al gimnasio y buscar una relación romántica. Incluso asegura que su pene parecía más grande conforme perdía peso. Apenas seis semanas después de comenzar el tratamiento, notó un aumento de su libido, que se intensificó todavía más al cumplir tres meses.
En términos generales, el Dr. Luthar afirma que sospecha que la mayoría de los hombres con obesidad que utilizan medicamentos GLP-1 experimentan efectos positivos en su salud sexual. Dicho esto, reconoce que algunos presentan el efecto contrario y que los investigadores todavía desconocen qué tan frecuentes son esas consecuencias negativas o qué las provoca exactamente.
Por qué los GLP-1 podrían disminuir tu deseo sexual
Náuseas, fatiga, dolores de cabeza, indigestión y diarrea: estos son solo algunos de los efectos secundarios más comunes de los medicamentos GLP-1, lo que podría ayudar a explicar por qué algunos hombres experimentan una disminución del deseo sexual.
“Sospecho que la explicación más aburrida es también la más común”, explica el Dr. Luthar. “Si tienes náuseas, estás cansado, comes muy poco y pierdes peso rápidamente, no vas a sentir muchas ganas de tener relaciones sexuales“.
Otra posible explicación es que los medicamentos GLP-1 favorecen la pérdida de peso, en parte, al reducir el llamado “ruido alimentario» y controlar el apetito, lo que parece estar relacionado con su influencia sobre el sistema de recompensa del cerebro”, explica el Dr. Luthar.
“Disminuyen los antojos de comida”, señala. “Por lo tanto, es razonable preguntarse si también podrían reducir el interés sexual“.
Los estudios en animales sugieren que estos medicamentos pueden modificar los comportamientos relacionados con la recompensa. Sin embargo, como señala el Dr. Luthar, todavía no está claro si esos cambios se traducen en alteraciones del deseo sexual en los seres humanos.
“Esos estudios suelen utilizar dosis y métodos de administración que no coinciden con la manera en que las personas toman estos medicamentos, y no puedes preguntarle a un ratón cómo está su libido“, añade.
Matthew Miller, de 37 años, enfermero de práctica avanzada especializado en medicina familiar y director clínico de Gameday Men’s Health, asegura que su deseo sexual disminuyó drásticamente durante las primeras cuatro semanas después de comenzar a utilizar tirzepatida y durante las primeras seis semanas tras iniciar el tratamiento con semaglutida. Ese cambio coincidió con una sensación más general que compara con la anhedonia, es decir, una disminución del interés y del placer por actividades que antes resultaban satisfactorias. Afortunadamente, Miller afirma que su libido volvió a la normalidad después de alcanzar una dosis de mantenimiento estable.
Por qué tus erecciones y tu deseo sexual podrían cambiar en direcciones opuestas
Primero, es importante distinguir entre la líbido, la función eréctil y el orgasmo.
“El deseo y las erecciones están relacionados, pero son sistemas diferentes”, explica el Dr. Luthar. “El deseo se origina principalmente en el cerebro. Tiene que ver con la motivación, las hormonas, el estado de ánimo, la energía y cómo marchan las cosas en tu relación. Las erecciones dependen principalmente de las conexiones y los mecanismos físicos, es decir, de vasos sanguíneos y nervios saludables, mientras que el cerebro es el encargado de activar el proceso”.
Por lo tanto, es completamente posible experimentar erecciones más firmes o frecuentes a medida que mejora tu salud vascular y, al mismo tiempo, sentir menos interés por el sexo porque estás cansado, tienes náuseas o experimentas cierto aplanamiento emocional.
Un ejemplo de ello: el Dr. Appelbaum cuenta que trató a dos hombres que perdieron alrededor de 18 kilos cada uno. Sin embargo, mientras uno experimentó un aumento del deseo sexual y una mejoría en sus erecciones, el otro notó que su deseo disminuía, a pesar de que seguía teniendo erecciones funcionales y sus niveles de testosterona no habían cambiado.
El orgasmo es otra pieza del rompecabezas. Un análisis de 2025 de los reportes de eventos adversos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) identificó algunas quejas relacionadas con el orgasmo, aunque los investigadores todavía no han podido determinar si los medicamentos son los responsables.
“Algunos hombres que utilizan tratamientos con GLP-1 describen una disminución de la intensidad del orgasmo: pueden alcanzarlo, pero les resulta menos satisfactorio”, añade el Dr. Appelbaum. “Otros describen orgasmos tardíos o que requieren un mayor esfuerzo”.
¿Estos cambios serán permanentes y qué puedes hacer al respecto?
En algunos de los hombres con los que hablamos, los cambios sexuales mejoraron a medida que desaparecieron otros efectos secundarios. Dicho esto, los expertos coinciden en que cualquier cambio molesto, especialmente si afecta negativamente tu estado de ánimo o tu relación de pareja, siempre debe comunicarse al médico que te recetó el tratamiento. Asegúrate de decirle cuándo comenzaron los síntomas y si parecieron empeorar conforme aumentaba la dosis.
Según el Dr. Luthar, también es importante considerar cualquier cambio en el estado de ánimo y el sueño, ya que ambos pueden estar relacionados con el deseo y el impulso sexual. Tu médico también podría solicitar estudios hormonales y pruebas para evaluar la salud cardiovascular, puesto que los problemas de erección de aparición reciente pueden ser señales de niveles bajos de testosterona, así como de enfermedades cardiovasculares.
“También queremos descartar problemas de tiroides, consumo de alcohol, estrés y dificultades en la relación de pareja”, explica.
La buena noticia es que podría existir una solución relativamente sencilla que no implique abandonar el medicamento ni renunciar a sus beneficios. Por ejemplo, el Dr. Luthar señala que esto podría significar aumentar las dosis más lentamente, comprobar si existen deficiencias nutricionales y tratar causas subyacentes, como los niveles bajos de testosterona.
“Tengo pacientes en esta categoría que han mejorado al reducir la dosis”, explica el Dr. Appelbaum. “En otros casos, hemos tenido que sopesar los beneficios metabólicos de continuar con el medicamento frente al impacto que una disminución persistente de la libido tiene sobre su calidad de vida”.
Hagas lo que hagas, no asumas que las dificultades para conseguir una erección o alcanzar el orgasmo son problemas que no merecen tomarse en serio.
“Tu vida sexual es parte de tu salud”, afirma el Dr. Appelbaum. “Tu médico necesita saberlo”.
*Los nombres han sido modificados para proteger la privacidad de las fuentes.
Vía Men’s Health
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