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La Belle Epoque: la técnica francesa vuelve a la mesa

Visitamos el restaurante de Max Righi en la Roma Norte, donde la cocina francesa apuesta por técnica, sabor y sencillez.

12 agosto, 2026

La Belle Epoque parte de una idea que parece sencilla: volver a emocionarnos por salir a comer. No solo por descubrir un plato nuevo, sino por recuperar ese ritual de elegir un restaurante, arreglarse un poco más y convertir una cena en algo que esperas desde horas antes. Esa es la intención de Max Righi, el joven chef detrás de este espacio de cocina francesa contemporánea en la Roma Norte.

Con apenas 24 años, Righi tiene bastante claro qué quiere contar desde su primer restaurante. Su relación con la gastronomía comenzó mucho antes de entrar profesionalmente a una cocina y terminó convirtiéndose en una obsesión por todo lo que ocurre alrededor de la mesa: desde el origen de un ingrediente hasta cómo se plancha un mantel o la historia que intenta contar un plato.

El chef Max Righi en acción.

La cocina francesa apareció como el vehículo perfecto para esa idea. No necesariamente porque Righi quisiera reproducir un recetario clásico, sino porque encontró en su técnica justo lo contrario a la cultura de la inmediatez. “Todo lo queremos rápido, todo lo queremos con atajos y la técnica francesa no funciona así”, explica. Una salsa de pimienta, por ejemplo, puede tomarle dos días.

Menos espectáculo, más sabor

Eso se percibe también en la presentación. En una época en la que algunos restaurantes parecen competir por ver quién consigue el video más espectacular para Instagram, La Belle Epoque resulta relativamente contenido. “Lo más complejo es la simplicidad”, recuerda Righi que le enseñó uno de sus mentores. Y tiene sentido: cuando enfrente tienes un filete con salsa de pimienta, no hay espuma, humo o montaje que pueda ocultar una carne sobrecocida o una salsa mal ejecutada.

Nuestra cena comenzó con El Betabel, un cóctel de gin, mezcal, triple sec, betabel, lavanda y limón. Fresco, elegante y con la acidez necesaria para abrir el apetito, funciona como una buena introducción a la propuesta: sabores familiares acompañados de elementos que consiguen sacarlos de lo predecible.

Después llegó el Macaron Foie Gras, una de las entradas que vale la pena pedir desde la primera visita. Sobre el papel, juntar la dulzura de un macaron con la intensidad y untuosidad del foie gras podría parecer excesivo; en la boca sucede lo contrario. Los dos elementos encuentran un equilibrio sorprendente y dejan uno de los primeros grandes momentos de la cena. No por casualidad, Righi lo incluye entre sus recomendaciones esenciales.

Pero la verdadera revelación de la velada fueron las vieiras con beurre noisette y espuma de papa. La mantequilla avellanada aporta profundidad, la espuma acompaña sin intentar robar protagonismo y las vieiras hacen el resto. Si tuviera que elegir un solo plato como imperdible del menú, sería este. De hecho, durante nuestra conversación con Righi, su mención provocó una reacción inmediata: son también uno de los platos que el chef recomienda probar.

Los clásicos también tienen algo que decir

La ensalada de hinojo llega en el momento correcto. Es fresca, ligera y funciona como un descanso antes de entrar a la parte más contundente del recorrido. Después aparece la sopa de cebolla, un clásico inevitable de la cocina francesa que aquí se presenta con queso roquefort y servida en un tazón cubierto con pan.

Entonces llega el Filet au Poivre, probablemente el plato que mejor explica la filosofía de La Belle Epoque. Lo probamos término medio y acompañado de su salsa. No necesita demasiado para funcionar y precisamente ahí está la dificultad: cuando eliminas los adornos, la técnica queda completamente expuesta. Righi lo considera uno de sus favoritos y asegura que su preparación exige tiempo; no hay olla exprés, espesantes rápidos ni trucos capaces de sustituir el proceso.

Los gnocchi de ricotta siguen por un camino mucho más reconfortante. Son deliciosos, rellenos de queso y tienen esa cualidad de los platos que no necesitan demasiada explicación para disfrutarse. Es precisamente aquí donde cobra sentido la insistencia de Righi en que, antes de construir una historia alrededor de un ingrediente o de recurrir al espectáculo, la comida simplemente tiene que estar rica.

El cierre podría parecer mucho más sencillo: frambuesas, yogurt y albahaca. Pero termina siendo una de las sorpresas de la noche. Es fresco, equilibrado y los bastones de merengue hacen toda la diferencia al incorporar una textura que rompe con la suavidad del resto del plato. Righi nos contó que suele recomendar las frambuesas por su frescura, aunque reconoce que la Tarte Tatin es la estrella de la casa.

Una experiencia que también pasa por la copa

Las bebidas merecen su propio espacio. La cava de La Belle Epoque reúne más de 480 botellas de vino, y Righi asegura haber probado cada una junto con el sommelier. La lógica detrás de la selección no es acumular etiquetas reconocibles, sino aprovechar la salida a un restaurante para descubrir algo distinto. La misma filosofía se aplica a los destilados y a una carta de coctelería deliberadamente pequeña.

Entre los cócteles está Belle Époque, una interpretación del Negroni con Lillet Blanc, además de propuestas menos convencionales que incluso recurren a técnicas como el fat wash de ron con cebolla caramelizada. Righi reconoce, sin embargo, que algunos perfiles son polarizantes: un Negroni no es para todos, como tampoco lo es un Martini con habanero. Por eso la carta busca ofrecer alternativas suficientemente distintas entre sí.

Y si no quieres alcohol, no estás condenado a terminar con agua mineral. La Soda de Lychee fue otra de las sorpresas: aromática, refrescante y francamente deliciosa. Para Righi era importante que quien no bebe tuviera una experiencia igual de cuidada, razón por la que los mocktails recibieron la misma atención que el resto de la barra.

Al final, La Belle Epoque funciona mejor cuando hace precisamente aquello que su chef defiende: dejar que la comida sea protagonista. No todos los platos buscan sorprender de la misma manera ni necesitan hacerlo. Hay clásicos, interpretaciones más personales y algunos momentos —esas vieiras— que permanecen contigo después de abandonar la mesa. Y quizá ahí esté lo más interesante de la propuesta de Max Righi: en lugar de intentar reinventar la cocina francesa, quiere recordar por qué seguimos disfrutando salir a cenar.

Dónde: Av Oaxaca 80, Roma Nte., CDMX

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PFG Challenge: una aventura en alta mar con Columbia

Entre marlines, atunes y ocho horas en altamar, acompañamos a Columbia en el PFG Challenge para descubrir por qué el equipo adecuado puede marcar la diferencia cuando la naturaleza también juega.

30 julio, 2026

En la mayoría de los deportes, el resultado depende enteramente de lo que hagan los hombres o mujeres que están en el terreno de juego. La excepción son aquellas disciplinas en las que inciden factores externos como el clima. La pesca deportiva pertenece a estas últimas. Pero no solo eso, aquí también hay un elemento indudable de suerte y, por ende, de paciencia. Eso es lo que descubrimos recientemente cuando acudimos junto con Columbia, la compañía de equipamiento y tecnologías outdoor, a poner a prueba las prendas y calzado de la división Performance Fishing Gear en Cabo San Lucas. Esto fue lo que ocurrió.

Lo primero que hay que decir es que México es un auténtico paraíso. Somos privilegiados porque nuestro territorio cuenta con una extraordinaria diversidad de ecosistemas, climas y sitios que te quitan el aliento. Uno de ellos es Cabo San Lucas en Baja California Sur. Destaca por el contraste visual entre el azul profundo del mar y el terreno desértico. Y hay que mencionar a una de las formaciones rocosas más famosas del mundo: el “Arco”. Fue precisamente en los alrededores de este ícono natural donde tuvo lugar nuestra aventura. 

En estas aguas, donde se encuentran el golfo de California y el océano Pacífico, habita una variedad de especies como atún, dorado y marlin. Pero que vivan aquí no es garantía de encontrarlos. Como mencionaba antes, es ahí donde entra la suerte. Afortunadamente, también la experiencia del capitán juega un rol y nosotros contábamos con un veterano de mil batallas a bordo.

Junto con su tripulación, nos enseñó los fundamentos de la actividad y tuvo el acierto de conducirnos a un área donde pudimos poner a prueba nuestra resistencia en una batalla de 45 minutos con un espectacular marlin rayado. Quizás te parezca difícil de creer si nunca has pescado, pero la adrenalina que se siente cuando finalmente pica un pez y comienza a tirar de una de las líneas es algo extraordinario.

El equipo correcto

No puedes jugar futbol sin tacos y espinilleras (puedes pero no lo harás muy bien y terminarás lesionado). Lo mismo ocurre aquí, solo que el equipo requerido es muy distinto. Primero, el calzado. Debe tener muy buena tracción, estar fabricado con materiales que no dañen la superficie del barco y secarse rápidamente. Eso es lo que ofrecen los Whipray de Columbia.

Quizá te preguntes por qué es tan relevante la tracción. No solo es para que no resbales al caminar por superficies mojadas (importante), sino para que cuando estés sentado en el sitio de honor, el asiento giratorio desde el cual sujetas la caña, puedas colocar tu pie en el borde del barco y sostenerte porque, créeme, un pez que pesa 40 kilos o más tiene mucha fuerza y si no estás en una posición estable, te vencerá sin problema.

En cuanto a las prendas, necesitas cortes y telas que te protejan del sol. Eso es lo primero. Quizá parezca contraintuitivo ya que te encuentras en el mar, pero una camisa de manga larga y un pantalón son tus mejores amigos. Pero no hablamos de cualquier camisa y pantalón, sino aquellos creados específicamente con este propósito: los que pertenecen a la división PFG o Performance Fishing Gear de Columbia.

La camisa Wild Cast Long Sleeve tiene tres características que encontré especialmente útiles: si bien es de manga larga, puedes enrollarla y sujetarla a la altura que requieras; ofrece protección solar UPF 50 y está diseñada para expulsar el sudor a la superficie para que se evapore rápidamente. Por su parte, la Shadowcaster Zero Hoodie lleva esa protección un paso más allá con una capucha y cubrecuello integrados, tecnología de enfriamiento activada por el sudor y orificios para los pulgares que mantienen las mangas en su lugar para una mayor cobertura frente al sol.

El pantalón PFG Pro Guide cumple los mismos propósitos: te protege del sol y te mantiene fresco, pero además repele la humedad y las manchas. Esto gracias a la tecnología Omni-Shield. Aquí algo que quizá no habías pensado si no pescas con regularidad: existe una alta probabilidad de que termines manchado de sangre y que cuando esto ocurra te lamentes por haber arruinado tu ropa. Eso no ocurre con las prendas PFG: simplemente rocía con agua y problema resuelto.

El PFG Challenge

Mientras aprendíamos los fundamentos de la pesca en el barco de medios (léase: principiantes), había dos embarcaciones más en el agua compitiendo por hacerse del trofeo del PFG Challenge 2026 de Columbia. En ambas los tripulantes eran pescadores experimentados que, al igual que nosotros, pusieron a prueba diferentes aspectos de la línea PFG.

La forma en que se define al ganador es pesando lo que consigan sacar los participantes, pero hay que aclarar que no puedes pescar cualquier cosa. Dorado, atún y jurel eran válidos. En caso de sacar un marlin (un “picudo”), tendrían que devolverlo al agua, una práctica conocida como “catch and release” que va en línea con el interés de Columbia por preservar el medio ambiente.

Al final, el ganador se coronó tras haber conseguido un atún de más de 40 kilos. Lo atraparon en los últimos momentos del tiempo asignado a la competencia: 8 horas (te dije que la paciencia era clave aquí). Afortunadamente tanto para los ganadores de la competencia como para el resto de los asistentes, ese atún se convirtió en la cena. Se aprovechó por completo y nos permitió cerrar una jornada memorable.

Lo que aprendimos con este reto

Cualquier oportunidad de entrar en contacto con la naturaleza debe valorarse al máximo. El propósito de nuestras vidas no es pasar todo nuestro tiempo detrás de un escritorio, así que cuando la aventura llama, debemos responder. Lo que sigue es definir cuáles son las necesidades específicas en términos de entrenamiento y equipo.

Con lo primero te ayudamos nosotros. En nuestro sitio puedes encontrar una cantidad casi infinita de rutinas, consejos, protocolos de entrenamiento, etc. En lo que respecta al equipo, acude con los expertos en esa área, con marcas que combinen tecnología con rendimiento y diseño. Cuando se trata de pesca (hiking o trail running también), la opción idónea es Columbia. Explora su sitio haciendo click aquí y si te encuentras en Cabo San Lucas, visita su tienda en Ánima Village, no solo encontrarás las prendas que buscas, sino que podrán orientarte en cuanto a las especies que habitan estas aguas.

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