Fitness

¿Los días duros te hacen más fuerte?

Influencers de masculinidad, machos alfa y gurús de la autoayuda afirman que la ecuación para endurecerse es simple: las cosas difíciles nos hacen más resilientes. Pero, ¿un mes de despertar a las 5 de la mañana, duchas frías, largas caminatas y correr un ultra aumentarán la resistencia de nuestro colaborador o simplemente lo harán romperse en pedazos?

27 abril, 2026

Cuando mi esposa me compró una colchoneta con púas para mi cumpleaños, pensé que era su modo de decirme que quería el divorcio.

Se llama “mat de acupresión”, una versión moderna de la antigua cama de clavos, con cientos de discos de plástico puntiagudos que se clavan en la espalda y el cuello. Al principio duele, pero al cabo de unos minutos se produce una sensación de calor y resulta extrañamente relajante. Al recostarme en él antes de irme a dormir, me resulta más fácil conciliar el sueño. Primero el dolor, luego la recompensa. Esa no es una perspectiva fácil de mantener en la vida cotidiana hoy en día, cuando basta con deslizar un dedo para obtener otra dosis de dopamina. Una multitud de influencers afirman que si quieres desarrollar resiliencia física y emocional, debes añadir algo de incomodidad a tu vida. En el extremo más extraño del espectro se encuentran los machos alfa, que parecen competir por ver quién se levanta más temprano. El influencer de fitness Ashton Hall se hizo viral recientemente por una rutina ridícula en la que se levantaba antes de las 4:00 am. Solo seguía el camino trazado por Mark Wahlberg, quien hacía lo mismo en 2018: se paraba a las 2:45 am para rezar. Y el de referentes históricos como Benjamin Franklin, quien saltaba de la cama a las 5:00 am: “¡Levántate, lávate y recibe la fuerza divina!”, escribió a finales del siglo XVIII. Mi intención es averiguar si cierto grado de autocastigo puede hacer que una vida normal sea más llevadera. Si mi rutina diaria se vuelve un poco más difícil y doy un salto significativo más allá de mi zona de confort, ¿cómo afectará eso a mi estado mental general?

Foto: Redi Berisha

Haz cosas duras

Me cuesta admitirlo en esta revista, pero soy un macho beta. Seguramente podrías darme una paliza. Tengo la fuerza de una papa frita y paso más horas al año visitando al optometrista que en el gimnasio. Sin embargo, soy un corredor decente, con muchas medallas de maratón en una caja de zapatos, así que sé lo que es entrenar para algo difícil. Pero no diría que me esfuerzo regularmente por salir de mi zona de confort. El autor Michael Easter cree que las personas deben asumir retos con regularidad para ampliar su resiliencia. Él llama a esos retos “misogi”, en referencia al ritual sintoísta japonés de purificación. “Cada vez que nos enfrentábamos a uno de estos retos, superábamos los límites de lo que creíamos que éramos capaces de hacer. Y al traspasar esos límites, descubríamos que éramos capaces de mucho más de lo que pensábamos”, escribió. Para su libro de 2021, The Comfort Crisis, Easter viajó a Alaska para cazar y disparar a un caribú y llevar su pesado cadáver a cuestas hasta el campamento. Esencialmente, señala que los beneficios van más allá de lo físico: “El misogi es un reto emocional, espiritual y psicológico que se disfraza de reto físico”. Del mismo modo, probablemente puedas adivinar el mensaje que contiene Do Hard Things, el libro del entrenador de atletismo de élite Steve Magness. “Las investigaciones demuestran que las personas más fuertes son capaces de percibir las situaciones estresantes como retos en lugar de como amenazas”, afirma. Luego está Anti-Fragile de Nassim Nicholas Taleb, que afirma: “La dificultad es lo que despierta al genio”. Para despertar a mi genio, me pongo en contacto con Farren Morgan. Es un entrenador que sirvió durante una década en el Ejército británico, incluyendo la Queen’s Guard y los paracaidistas. Su negocio de entrenamiento, The Tactical Athlete, va a “apretar el tornillo”, como él dice, en mi estilo de vida durante el próximo mes. Durante este tiempo también voy a participar en un backyard ultra, una carrera en la que los competidores corren una ruta de 6.7 kilómetros cada hora hasta que solo queda una persona en pie. La distancia está fija porque, si consigues completar 24 vueltas seguidas, habrás corrido 100 millas (160 kilómetros) en un día completo. Incluso si logro completar ocho vueltas, habré corrido más lejos que nunca. Morgan tiene una idea más clara que yo de lo que debe ser el dolor de la resistencia a ese nivel. Cuando nos reunimos, acaba de regresar de un desafío para una organización benéfica de veteranos. Recorrió toda Gran Bretaña en 25 días, pero lo hizo más desafiante llevando una mochila de 16 kg y añadiendo distancia para convertir la ruta tradicional de 1,406 km en 1,609. Él atribuye su propia resistencia a las excursiones de pesca y caza de su infancia con su abuelo. “Me levantaba muy temprano y me llevaba a lugares fríos. Quizás si no hubiera tenido a alguien que me pusiera en esas situaciones, no habría desarrollado esa resistencia”, dice. Más tarde, en el ejército, resultó que estar de guardia fue una excelente preparación para tener a su primer bebé. “Montábamos guardia en turnos de dos horas en plena noche vigilando a otro grupo que dormía. Durante el entrenamiento te privan mucho del sueño”, relata. “En medio del proceso, no crees que estás aprendiendo nada, pero lo estás haciendo”. El Ejército británico cuenta con un programa de liderazgo y resiliencia denominado Adventurous Training Leadership and Resilience. Son cursos de formación que incluyen deportes al aire libre y están diseñados para mejorar la resiliencia y el coraje. “El ejército es bueno en esto”, explica Anthony “Staz” Stazicker, un antiguo miembro de las fuerzas especiales que ahora dirige la marca de ropa técnica ThruDark. “Inducen estrés a través del sueño, la comida y el entorno, de modo que estás cansado, hambriento, frío y mojado, y luego te imponen tareas complejas en las que tienes que tomar buenas decisiones. Cuando te despojan de todas las comodidades, se quitan las máscaras y puedes ver cómo son realmente las personas. Y cuando las personas reaccionan en situaciones estresantes, eso fortalece su resiliencia”.

Foto: Redi Berisha

La alegría de Sísifo

A lo largo de la historia, hay personas que se ganaron el respeto por rechazar las comodidades. Diógenes, un antiguo griego que fue uno de los primeros cínicos, se ganó una fama duradera por andar descalzo, vivir dentro de un barril y atreverse a ser sarcástico con Alejandro Magno. Más tarde llegaron los pensadores estoicos, entre los que destaca el emperador romano Marco Aurelio, quien escribió: “El impedimento para la acción impulsa la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”. ¿O qué hay del pobre Sísifo, que empujaba su roca montaña arriba solo para que volviera a rodar montaña abajo por toda la eternidad? El filósofo francés Albert Camus le dio un nuevo giro a esta historia en su ensayo El mito de Sísifo (1942). ¿Y si el maldito griego se lo estuviera pasando bien? “La lucha misma hacia las alturas es suficiente para llenar el corazón de un hombre”, escribió. “Hay que imaginar a Sísifo feliz”. Así que no se trata de alcanzar la victoria, sino de aceptar la lucha, y Morgan me tiene preparada una buena lucha. Después de una charla por teléfono, me envía el mensaje de WhatsApp más largo que he recibido nunca, con mis instrucciones para las próximas semanas.

Para resumir el nuevo plan, quiere que empiece a levantarme entre las 5 y las 6 de la mañana todos los días y que me acueste alrededor de las 9 de la noche. Pide que apague el teléfono durante la primera hora después de levantarme y la última hora antes de acostarme. Dice que tengo que empezar cada día con una ducha fría durante todo el tiempo que pueda aguantar, intentando mejorar mi tiempo al menos 5 segundos cada día. Antes de empezar a pensar en el trabajo, debería escribir un diario. “Me parece útil despejar la mente por la mañana, sacar las cosas de la cabeza. Además, por la noche, es estupendo escribir cosas antes de dormir para no llevarte esos pensamientos a la cama”, dice. También me envía un plan de comidas para cambiar mi dieta, que admito que es bastante mala debido a que no preparo más que los platillos que mis hijos adolescentes devoran sin chistar. Quiere que aumente las proteínas (muchos huevos) y que reduzca los carbohidratos. Nada de alcohol y muy poco azúcar. Por último, a primera hora de la mañana y también por la noche, me ha planificado unos entrenamientos. Mucho running, lo cual no es ningún problema, pero también estiramientos, que tiendo a descuidar, y ejercicios de fuerza que puedo hacer en casa: muchas flexiones, dominadas, sentadillas, burpees y demás, todos ellos vergonzosamente difíciles. “Como puedes ver, no hay que despertarse a las 3:00 am, no ingieres solo 100 calorías al día ni ninguna de esas locuras que se ven en internet. Es muy estructurado, solo para que adquieras hábitos y te ayude a desarrollar resistencia mental, un poco más de control emocional y confianza en ti mismo”, escribe Morgan.

Foto: Redi Berisha

Ponte cómodo estando incómodo

Me doy cuenta de que, al menos en esta primera fase del plan, lo que necesito para hacer mi vida más difícil es que otra persona me la complique. Morgan me envía mensajes casi todos los días para preguntarme qué he estado haciendo y cómo me va. En cuanto a mi objetivo en el running, hace tiempo que siento curiosidad por las carreras de ultrafondo y me pregunto si se me daría bien correr distancias muy largas, pero hasta ahora solo me había inscrito y retirado de algunas pruebas de 50 km antes de que se celebraran, porque sentía que no había tenido tiempo suficiente para entrenar. Si Men’s Health no me hubiera animado a participar en el backyard ultra, probablemente seguiría meditándolo por años. A medida que me voy acostumbrando a mi nueva rutina, empiezo a disfrutar de las mañanas. La verdad es que no consigo levantarme a las 5:00, pero al menos tengo una hora completamente para mí antes de que el resto de mi familia se despierte, e incluso empiezo a disfrutar de las duchas frías. El agua me da energía y después tengo una sensación increíble, como si todas las células de mi sangre se apresuraran a devolverme el calor. Quedo con Morgan para ir a hacer rucking (una mezcla de senderismo y trote con mochilas de 16 kg) y me resulta más fácil de lo que esperaba. Sin embargo, me doy cuenta de que en realidad no estoy ganando una hora extra, porque la pierdo al final del día. Al caer la tarde, me siento agotado, me cuesta mantener conversaciones y me estresa no poder acostarme a la hora habitual porque aún me queda mucho por hacer. Uso menos el teléfono, pero eso significa que no he devuelto la llamada a mi padre y he perdido mi impresionante racha en Duolingo. También me siento mucho más sano gracias a la dieta, pero tengo hambre con más frecuencia, lo que me pone de mal humor durante todo el día. Por esa razón, y también por la carrera de ultrafondo, estoy más irritable con mi familia. En el club de running, un amigo me dice que nunca me había visto nervioso antes de una carrera. Normalmente, lo único que tengo que hacer es correr tan rápido como pueda, e incluso un maratón se acaba en un espacio de tiempo relativamente corto, por lo que el dolor es finito. En un backyard, el objetivo es seguir hasta que no puedas dar un paso más, y no sé cómo será eso. Morgan me pregunta qué espero lograr. Le digo que me conformaría con 12 vueltas, u 80 km, lo que sería casi el doble de lo que he recorrido nunca. Él dice: “De acuerdo, entonces ahí es donde empieza la carrera”. Quiere que encuentre mi límite, pero, al mismo tiempo, yo no quiero llegar a ese límite. Tengo cosas que hacer la semana que viene. Romperme en mil pedazos sería un gran inconveniente.

Foto: Redi Berisha

Sufrir produce perseverancia

La mañana de la carrera, en Stanmer Park, cerca de Brighton, la gente monta tiendas de campaña y prepara comida y bebida como si fueran a estar allí mucho tiempo. Suena la campana para empezar la primera vuelta. “Todos avanzamos a un ritmo de unos 7:30 min/km, y luego empezamos a caminar en la primera cuesta. Durante muchas horas, lo disfruto. El ritmo lento me permite charlar con los que me rodean. Como reiniciamos cada vuelta a la misma hora, no hay momentos de soledad. Nadie se siente rival porque, incluso después de horas, extrañamente no hay forma de saber quién va ganando. Podrías terminar cada vuelta de 6.7 km en 35 minutos o en 59 y tener las mismas posibilidades de ser el ganador. Los tramos de una hora se convierten mentalmente en segmentos más pequeños: 10 minutos hasta la puerta, caminar aquí, 8 minutos más hasta el retorno. Los kilómetros pasan sin que parezca que estoy tan lejos. Sé que veré caras amigas en la base durante unos 10 minutos cada hora: una sucesión de compañeros de carrera locales y mi increíble esposa. Descubro entonces que un elemento crucial de la resiliencia es haber sufrido antes, lo que podría explicar por qué las personas mayores suelen ser buenas en las carreras de ultradistancia. Me doy cuenta de que puedo esforzarme más recordándome que me he sentido peor de lo que estoy ahora al intentar correr un maratón rápido. Me han dolido mucho más las piernas en el pasado. Poco a poco, mis objetivos cambian. A medianoche, después de 12 vueltas, quiero dar tres más para superar los 100 km. Entonces empiezo a pensar en la vuelta de las 5:00 am porque sería maravilloso correr mientras sale el sol. Pero poco después de las 4:00, a punto de empezar la vuelta 17, doy la vuelta y vuelvo a la salida. No estoy del todo destrozado, pero un cansancio profundo me invade de repente. Simplemente siento que ya he hecho suficiente y me siento orgulloso por haber recorrido 107 km, mucho más de lo que esperaba.

Foto: Redi Berisha

La mirada del tigre

En los días siguientes, siento como si me hubiera quitado esa mochila de 16 kg. Me siento más ligero, más alegre y mucho más amable con todos en casa. He logrado algo realmente difícil y puedo disfrutarlo. Con mi carrera, siento como si se hubiera abierto una nueva puerta después de muchos años haciendo lo mismo. ¿Qué más podría lograr? ¿Adónde podría ir? Mi mentalidad en general también se siente un poco más positiva. Antes de participar en el Backyard Ultra, llamé a Mark Cockbain, uno de los mejores en Reino Unido para lograr que víctimas voluntarias hagan cosas horribles al idear carreras aterradoras que ponen a prueba la resistencia física y mental. La más conocida es The Tunnel, que consiste en 320 kilómetros de ida y vuelta a través de la oscuridad dentro del túnel de Combe Down con 1.5 km de longitud en Bath. Quería saber qué características comparten los hombres y mujeres que participan en sus pruebas. “Es un poco cliché, pero se nota que algunos tienen la mirada del tigre”, dice. “Sabes que lo desean”. Personalmente, no creo que mi fuego interior arda con tanta intensidad. Sin embargo, sigo con mis entrenamientos matutinos, saliendo al aire libre cuando casi no hay nadie, con la tenue luz del sol filtrándose entre los arbustos y mi sombra extendiéndose frente a mí. Todavía me describiría como un hombre beta (¡oye, las dominadas son difíciles!), pero al menos ahora soy uno con más confianza en sí mismo. “Algunos llegan a su punto más bajo y ahí es donde se dan por vencidos, pero otros salen adelante y descubren que pueden seguir avanzando”, dice Cockbain. “Si de verdad quieres, puedes lograr mucho más de lo que crees”.

Foto: Redi Berisha

La rutina diaria de resilencia de David

5:00 am

Despertar y darse una ducha fría.

5:30 am

Escritura. Reflexiona sobre cómo te sientes al comenzar un nuevo día. Piensa en tu desafío. Visualiza tu éxito.

6:00 am

Carrera fartlek. 10 min de calentamiento, 3 min de zona 3-4 + 1 min de zona 1-2, 5 veces. Enfriamiento.

7:00 am

Desayuno: pan integral, 4 huevos revueltos, 2 salchichas de pavo.

7:30 am

Permiso para encender el teléfono.

8:00 am

Estiramientos. Flexores de cadera, dorsiflexión, estiramientos de pantorrillas e isquiotibiales.

12:00 pm

Almuerzo: 200 g de pechuga de pollo, 150 g de camote, 150 g de frijoles.

3:00 pm

Opciones de snacks: frutos secos mixtos, yogur proteico, manzana, 20 g de chocolate.

6:00 pm

Cena: 150 g de arroz, 150 g de chícharos, 150 g de carne picada de ternera.

7:00 pm

Entrenamiento. 5 rondas: 25 lagartijas con liberación de manos, 35 sentadillas, 5 dominadas.

8:00 pm

Apagar el teléfono y todas las pantallas.

8:30 pm

Escritura. ¿Qué tal el día? ¿Cuándo te sentiste mejor o peor?

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