De vuelta a la naturaleza
Es hora de regresar a casa, a los bosques, selvas, ríos y desiertos; a aquellos lugares a los que solo se puede llegar a pie y de preferencia corriendo. A los paisajes que nos roban el aliento y nos recuerdan que la naturaleza no es un lujo, sino una necesidad. Nos escapamos de la jungla de concreto junto con los ocho corredores del equipo The North Face para sumar kilómetros y compartir historias de trail.
“Aguanta. Aguanta. Esta es la subida más pesada. Ya casi terminas y luego te recuperas. Respira. No te pares”. Así se escuchaba mi monólogo interno mientras subía rumbo a uno de los sitios donde retratamos al equipo de corredores de The North Face para esta edición, dedicada al trail running. Una característica que hace especial a este deporte es que es completamente transparente; revela de inmediato si has estado haciendo el trabajo o no. Y yo definitivamente había dejado pasar demasiado tiempo sin enfrentarme a subidas como esta. Corro, por supuesto, pero en asfalto primordialmente, y la falta de kilómetros en montaña se nota. Los síntomas son claros: la frecuencia cardiaca se dispara, los cuádriceps y pantorrillas comienzan a arder y la temperatura se eleva considerablemente.
He tenido el privilegio de compartir senderos con la mayoría de estos atletas antes (no al mismo ritmo ni en la misma distancia, naturalmente, pero sí en los mismos eventos), y mi conclusión siempre es la misma: los locos, raros y anormales no son ellos, sino nosotros que no hacemos esto más seguido.
Déjame explicarlo. Como ocurre con cualquier palabra, el adjetivo “normal” tiene varias definiciones. Nos interesan particularmente las primeras dos: 1. “Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural”. Y 2. “Habitual u ordinario”. Piensa en el oficinista promedio y su estilo de vida: vive en un departamento de concreto, vidrio y metal, todas las mañanas utiliza un auto para dirigirse a una oficina que se compone de los mismos materiales, pasa ocho horas sentado y, al terminar la jornada, vuelve a casa para mirar una pantalla (o varias) mientras cena. Se va a dormir y al día siguiente lo hace todo de nuevo. Tú y yo consideraríamos eso “normal”. Y, en tanto que este estilo de vida es habitual u ordinario, el adjetivo funciona bien. Pero, ¿es ese el estado natural de una persona? Dicho de otra forma, ¿los seres humanos nacimos para ello? Por supuesto que no. El estado natural del hombre es el movimiento y, particularmente, aquel que se realiza en un entorno que no ha sido modificado al grado de que el verde es la excepción y no la regla.
Tony, Iñaqui, Ángel, Chava, Rober, Karla, Moy y Nay, para quienes correr en la montaña (aquello que nos es natural a todos) es lo habitual y ordinario, están completamente alineados con la definición de “normal”, el que incumple con ella soy yo que no me ensucio las piernas con tanta frecuencia como debería. Pero estoy trabajando en ello.

Todos los caminos conducen al trail
“Ya llegaste a la parte de las piedras, unos pasos más y llegas a la cima”. En cuanto alcancé el mirador, los vi a todos riendo, saltando de un sitio a otro y admirando la vista que nos regala este sitio, cuatrocientos metros arriba del lugar donde se quedaron los autos. A estas alturas (literal y metafóricamente), no me sorprende que estén tan llenos de energía tras el ascenso, y es que esto es, prácticamente, un calentamiento para ellos. Que las sonrisas y la actitud relajada y juguetona no te engañen: todos ellos son capaces de pasar horas y horas en lo que tradicionalmente se conoce como la “pain cave” o “cueva de dolor”, un concepto sobre el cual hablaremos más adelante. Mientras que para muchos corredores el sueño es sumar 42.2 km en una sola sesión (la distancia del maratón), ellos corren 50, 80, 100 o hasta 160 km en una sentada. Por supuesto, esto no sucede de la noche a la mañana. “Desde chiquito, yo salía a caminar a los cerros frente a mi casa con mi papá y mi abuelo”, me cuenta Tony Rodríguez, poseedor del récord mexicano de las 100 millas (160 km): 16 horas y 59 minutos. “Para mí andar en los senderos era lo más natural. No sabía que era un deporte hasta que cumplí 20 años. Empecé a correr, pero sin la idea de competir. Hasta que me di cuenta de que no es competir contra los otros, sino contra ti mismo, eso me voló la cabeza y a partir de ahí empecé a correr carreras de trail y pasé a la ultradistancia muy rápido. Me fue muy bien, la verdad, y me enganché a las competencias”.
Ángel Cervantes es otro atleta que creció en exteriores, con la montaña como parque de diversiones. “Desde muy pequeño le agarré el gusto”, dice. “A los tres años, empiezo a involucrarme en los entrenamientos de mi papá y convivir con sus amigos que hacían escalada en roca”. Esta afición por pasar tiempo outdoors, rápidamente se convirtió en una manera de ponerse a prueba. “En 2023, me planteé hacer un reto de montaña. El objetivo era subir la segunda montaña más alta del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, Pico Horcones, todos los días”. Realizó 103 ascensos (un récord que tres años después se mantiene vigente). Lo que siguió fue su primer 100K en Oso Negro, un evento célebre (o infame, como quieras verlo) por su dificultad. Ahí supo que el ultratrail era lo suyo. “Lo que me enamoró fue la posibilidad de descubrir hasta dónde puedo llegar y seguir exprimiendo un poquito más. También la emoción de descubrir lugares que el 99% del mundo no conoce. Creo que eso es lo que lo hace mágico”.
Habiendo leído hasta aquí, quizá tengas la impresión de que para tener éxito en el trail tienes que haber nacido con un cerro en tu patio trasero, pero como demuestra Karla Picard, no necesariamente es el caso. “El trail llegó a mi vida de una manera bastante inesperada”, explica. “Para mí todo empezó haciendo triatlones. Desde un sprint y un olímpico hasta un 70.3. Luego, decidí inscribirme a un triatlón que se llama “Patagonman” (3.8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42.2 km de carrera, todo en condiciones extremas). Esto por culpa de uno de mis primos, al cual le agradezco. Es nadar en agua fría, la bici es de ruta, pero con mucha altimetría, y la parte de carrera es trail. Entonces, ahí fue cuando empecé a meterme al mundo del trail porque tenía que entrenar”. Fast forward: Karla es finisher de los 81 km de Transgrancanaria, un evento en el que se acumulan 4,300 m de desnivel positivo. Esto último significa, en pocas palabras, que hay que subir y subir y subir.
Iñaqui González es una muestra más de que nunca es tarde para empezar a correr en montaña. Durante su infancia y juventud pasó por varios deportes: tenis, hockey, voleibol y eventualmente carrera, pero en asfalto primero. “Corrí mi primer maratón en el 2016 y de ahí me seguí. Hace dos años, en mi ciclo para el maratón de Boston (hizo 2:42, por si te lo preguntabas), empecé a meter mucha montaña como base. Me sirvió muchísimo, pero además me di cuenta de que me encantaba, a la par de la calle, y sentía que era algo que se podía complementar. El año pasado me inscribí a mi primer 100K en Chihuahua y en el inter me aventé varias carreras de trail. Lo disfruté mucho y me fue bien, entonces me empecé a clavar más”.

La importancia de la fortaleza mental
“Correr en la montaña es maravilloso, pero también duele. ¿A dónde se va tu cabeza cuando estás pasando por momentos difíciles?”, le pregunto a Rober Vidaurri, un hombre amable, de sonrisa fácil, a quien he visto desaparecer rápidamente una vez que decide apretar el acelerador en los senderos. “Siempre me imagino que estoy ya en mi casa acostado o bañándome bajo la regadera. Pienso ‘entre más rápido vaya, más rápido voy a terminar esto’. Sé que el dolor y el sufrimiento van a pasar y voy a llegar, bañarme y descansar”. “Y es una bonita reflexión porque aplica para la vida también, ¿no? Todo va a pasar”, le digo. “¡Si! Todo es parte de un proceso. Estuve estudiando en el extranjero, en la India, un país que te genera un choque cultural. Yo sabía que iba a estar un año. Entonces, la única opción que tenía era disfrutar. Si me quejaba, solo iba a lograr pasarla mal. Yo creo que si lo vemos así, la vida es un instante. Esto va a pasar, entonces a divertirnos mientras se pueda”. Nayeli de la Torre, “Nay”, quien acumula una gran cantidad de podios en pruebas de 30 a 50 km, “distancias más cortas, más explosivas”, como las describe, está de acuerdo. “Lo malo va a pasar y lo bueno también. Tienes que estar siempre preparado para todo. Ese es uno de los aprendizajes que más me llevo. También la vulnerabilidad en la que vivimos todos cuando estamos ahí. Sabes que en ese momento todos somos iguales. Conoces gente que quizá nunca habías visto en tu vida, pero cuando estás ahí sientes como que es tu mejor amigo. Él te ayuda, tú lo ayudas y se motivan juntos. En ese momento todos somos comunidad”. Mientras conversamos, todos aluden en algún momento a ese elemento de compañerismo, incluido Moisés Martínez, quien arrancó el año con una contundente victoria en la distancia de 30K en La Primavera, una de las paradas de Ultra Trail Mexico Series (UTMS). “Lo que he aprendido de la montaña es, primero, el respeto en todos los aspectos y el compañerismo en la comunidad del trail. Es una hermandad y es algo muy bonito”.
Al comienzo del texto, hablé del concepto de “Pain Cave” y es precisamente lo que menciona Ángel cuando le pregunto sobre los momentos duros. “Creo que poquito a poquito empiezas a abrir esa cueva a la que te metes para hacerte más capaz”. “¿Entonces compartes la filosofía de Courtney Dauwalter (una atleta reconocida mundialmente por su rendimiento y por el énfasis en la ‘Pain Cave’)?”. “Sí. Entras en en la ‘Pain Cave’, te pones a trabajar y poquito a poquito va creciendo, es una evolución natural. Los que empezamos a correr, en algún momento un 5K nos pesaba, luego 10K, medio maratón o maratón y llegabas a tu muro. Luego, conoces los ultras y se empieza a expandir. Tan es así que yo ya estoy pensando en carreras de 200 millas”.
Hablando de distancias enormes, la historia de Chava Martínez es una de las más emocionantes. “Si uno corre, por ejemplo, 300 km, la persona que inició esos 300 ya no existe y regresa otra persona diferente”, me dice. ¿Y qué lleva a alguien a tomar la decisión de enfrentarse a una distancia como esa? Para Chava fue descubrir el poder que tienen esos kilómetros para cambiar la vida de los demás. “Yo vivo en el municipio de Guachochi en la Sierra Tarahumara. En plena pandemia, empecé a reflexionar sobre las comunidades alejadas y cómo las personas iban a conseguir alimento estando todo cerrado. Entonces decidí hacer mi primer evento con causa. El Ultramaratón de los Cañones se había cancelado por la pandemia, así que corrí la ruta en solitario para recolectar 63 despensas (una por kilómetro), nada más eso. Al final, se sumaron alrededor de 120 despensas y una tonelada y media de maíz, además conseguí una casa para una familia. De ahí comencé a hacer más eventos, pero también a averiguar qué tanto podría aguantar mi cuerpo por buscar el bien de otras personas. Fue entonces que decidí correr 300 km desde la ciudad de Chihuahua hasta Guachochi. Aunque nunca había corrido tanto, me aventé a hacerlo porque decía ‘Si ya pude correr 170 km en UTMB (Ultra Trail du Mont Blanc, una de las carreras más prestigiosas del mundo en la que participó en 2023), lo puedo hacer’. Entonces, era como buscar mi límite, pero también intentar poner un granito de arena en la sociedad”.

Consejos para principiantes
Terminamos las fotos y nos dirigimos de vuelta a la ciudad en busca de calorías. En el camino, tengo tiempo para reflexionar sobre aquello que me agrada tanto de los corredores de trail y concluyo que no sólo es el hecho de que disfruto la disciplina misma. Hay algo más ahí, y es algo que no he encontrado en futbolistas, basquetbolistas, boxeadores o pilotos de Fórmula 1 (admirables todos). Quizá los únicos que se les parecen en este sentido son los escaladores y los surfers, personas que también pasan su tiempo en exteriores y en cuya disciplina la naturaleza juega un rol determinante. La mejor forma de describirlo es decir que son personas abiertas y generosas que no se toman demasiado en serio a sí mismas. Eso no significa que no vean su trabajo con seriedad (son profesionales en todo el sentido de la palabra), pero siempre están dispuestos a extenderte una mano, brindarte un consejo y acompañarte si lo necesitas, a pesar de que hablando puramente de rendimiento, están a años luz de la persona promedio. Ellos son los primeros en impulsarte para que persigas tus sueños y nunca demeritan tus tiempos, las distancias que recorres o el equipo que usas. Su amabilidad es directamente proporcional a lo intimidante que resulta verlos hacer lo que hacen mejor. La prueba es lo que ocurre cuando, sentados todos a la mesa, les pregunto qué es lo que debería saber un principiante. “Que es un proceso que requiere paciencia y consistencia”, dice Iñaqui. “Hay que ser perseverantes y si se lucha, si se trabaja, al final los sueños se alcanzan”. Karla, por su parte, explica la importancia de atreverse. “Cuando hago retos o carreras, a mí siempre me sirve dividirlos mentalmente. Si voy a correr 20 km, no pensar que son 20 km, mejor ir pedazo por pedazo, parte por parte, y con eso vas avanzando hasta lograrlo”. Tony hace énfasis en la importancia de no compararse. “Valoren su esfuerzo”, dice. “Háganlo porque lo quieren hacer. Eliminen las comparaciones porque eso mata la llama. Pensar ‘yo estoy corriendo 5 km o 2 km y veo que el otro está corriendo 50 o 100 y en tal ritmo’. Mejor pensemos en nuestros procesos personales y concentrémonos en disfrutar. Si vas a competir, está bien y si vas a ir mejorando poco a poco para ti nada más, perfecto. No tienes que inscribirte en carreras ni hacer retos grandes porque ves que otros lo están haciendo. Dense una palmadita en la espalda por levantarse en la mañana y tomar la decisión de salir a correr. Háganlo porque los llena”. Tony advierte también sobre el riesgo de subestimar las distancias y creer que son lo único que importa. “Existe una percepción errónea de que entre más kilómetros corras eres mejor o vas siendo mejor. Conozco personas que han empezado a correr primero 20 y después en dos meses quieren correr 50 y en tres meses quieren correr 100, se están dejando llevar por lo que ven”. Es un punto en el que Moy coincide. “Se necesita avanzar progresivamente. Hay veces que algunos se sienten muy valientes y quieren empezar con 100 km y necesitas respeto por la distancia y preparación”.
Hay que celebrar los pequeños logros, dice Karla, y describe un proceso por el que hemos pasado muchos apasionados del deporte que es normalizar las cosas, con lo cual les robamos la alegría que nos deberían brindar. “Pasa cuando ya estás bien clavado en algo. Quizás decías ‘no, nunca voy a poder correr, no sé, 25 km’, Los corres y al rato tu normal es correr 25 un fin de semana de entrenamiento. Siento que es muy fácil quitarle el valor a esos pequeños logros que significan mucho en vez de decir ‘wow, mi cuerpo puede con esto. Qué maravilla que lo pueda hacer’. Es muy cliché hablar de agradecimiento, pero pues sí, qué fregon que puedas hacer esto”.
Para recapitular, excederse en las distancias, compararse con los demás y olvidarnos de agradecerle al cuerpo por lo que hace son errores comunes. ¿Cuál es un acierto? Preguntar, de acuerdo con Nay. “A veces nos da pena, pero siempre va a haber alguien que sepa más que tú y que te pueda enseñar algo. Todos pasamos por esa primera vez en que no sabíamos cómo arrancar, cómo inscribirnos, qué calzado usar, hasta la cosa más tonta: ‘Oye, ¿qué es eso? ¿Cómo se toma un gel? ¿Cómo se usan los bastones?’. Siempre va a haber alguien que te conteste y te pueda dar un consejo”. Por supuesto, esto los incluye a ellos. Si tienes alguna duda específica, no dudes en contactarlos vía Instagram.
Terminamos de comer y me despido de este contingente de atletas admirables a los que ahora considero mis amigos. Me siento exhausto y satisfecho. Ha sido un día emocionante que ha reavivado mi pasión por este deporte. ¿Y es que cómo no marcharme motivado después de convivir con personas que han hecho del concepto “Never Stop Exploring” una forma de vida? Después de un baño y unas merecidas horas de sueño, quiero ponerme unos VECTIV Enduris 4 y un chaleco de hidratación Summit Run 10 y salir a conocer el mundo. Quiero sentir frío y calor; quiero que se acelere mi ritmo cardiaco y que me ardan los pulmones por el esfuerzo; quiero ensuciarme las piernas, sudar la camiseta y respirar aire fresco en sitios donde no llega la señal de teléfono. Porque el mundo es mucho más que plazas, avenidas y rascacielos; es más que fechas de entrega, llamadas de Zoom y el scrolling infinito en Instagram. Es hora de adoptar un estilo de vida más normal.

La importancia de tener el equipo correcto
¿Qué pasa si corres un 5K en asfalto con unos tenis que no te acomodan? Nada realmente. Quizá te salga un par de ampollas o te duelan un poco los pies. Estarás incómodo alrededor de media hora. No es ideal, pero tampoco es grave. Pero si hablamos de trail, todo cambia. Cuando estás corriendo en tierra, esquivando piedras y ramas, cruzando ríos, deslizándote por la arena y, sobre todo, pasando horas y horas allá afuera, tener el calzado correcto es vital. Es la diferencia entre una experiencia extraordinaria y una miserable; entre cruzar la meta y un DNF. ¿Cuál es la elección de Tony, Iñaqui, Ángel, Chava, Rober, Karla, Moy y Nay? Depende de la actividad que vayan a realizar. Aquí lo explicamos:
Daily trainer

Para entrenamiento diario, la mejor opción es Altamesa 500 V2, un calzado amortiguado y muy cómodo que cuenta con tacos de 4 mm que brindan agarre adecuado en senderos.
Race day

Si buscas una silueta que funcione bien tanto para entrenar como competir, Vectiv Enduris 4 es ideal. Cuenta con una placa de TPU y espuma DREAM. Estos elementos trabajan en conjunto para hacerlos estables y responsivos.
Ultradistancias

Para eventos de larga distancia (piensa en 50, 80, 100 o hasta 160 km), Vectiv Pro 3 es el elegido. Ha estado en los pies de los atletas de la marca durante algunas de las carreras más exigentes del mundo. Cuenta con un sistema de doble placa VECTIV apilada, además de la espuma DREAM que mencionamos antes.

Si bien el calzado es lo más importante ya que es tu punto de contacto con el suelo, las prendas y accesorios también hacen la diferencia. Necesitas telas cómodas y transpirables como la que ofrecen la playera Summit High Trail y los shorts Summit Pacesetter. La hidratación es clave para rendir en la montaña y es ahí donde entra el chaleco Summit Run 10. Cuenta con suficiente espacio para que guardes alimentos como barritas y geles, así como tu teléfono y una chamarra impermeable como la Summit Superior jacket que ves en las fotos. Es el kit completo que te permitirá llegar tan lejos como desees.
Corredores todoterreno

Nayeli De La Torre
- @na.delatorre
- Distancia: 50 km
Chava Martínez
- @chava_martinezz
- Distancia: 100 mi (160 km)
Iñaqui González
- @inaquigr
- Distancia: 50 km
Roberto Vidaurri
- @rober_vidaurri
- Distancia: 50 km
Karla Picard
- @karlapicard
- Distancia: 80 km
Ángel Cervantes
- @angelcervantesar
- Distancia: 100 mi (160 km)
Tony Rodríguez
- @tony____rodriguez
- Distancia: 100 mi (160 km)
Moisés Martínez
- @moises_mtz95
- Distancia: 30 km
¿Ya te suscribiste al Newsletter de Men’s Health México y Latinoamérica?
Haz click aquí y recibe las mejores rutinas, consejos para bajar de peso, recomendaciones de salud y todo el contenido que necesitas para ser la mejor versión de ti.
Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y Threads