Esteroides, péptidos y récords mundiales: los Enhanced Games
Los organizadores afirman que los Enhanced Games son un esfuerzo respaldado por la ciencia para ayudar a los humanos a alcanzar todo su potencial físico. Los detractores los llaman “los Juegos Olímpicos del dopaje” y los ven como una amenaza al deporte. ¿Qué está sucediendo en realidad?
“¡Hay algo sobre esa extensión de codo que no me agrada!”. El entrenador de natación Brett Hawke coloca sus palmas alrededor de la boca y le grita a un atleta que se desliza por el agua frente a él. El sonido de los brazos del nadador golpeando la superficie hace eco en este recinto húmedo con olor a cloro mientras el coach camina de un lado a otro, ignorando el estruendo de la música house que sale de las bocinas. Un asistente filma al atleta desde dentro del agua con una GoPro.
A primera vista, esta escena, que tiene lugar en el Buchanan Natatorium de la University of Las Vegas, parece una práctica normal de natación, algo que verías en cualquier club alrededor del mundo. Algunos atletas hacen vueltas de calentamiento. Otros practican su técnica o realizan trabajo de velocidad. Unos más salen del agua para conversar con Hawke. Hay bromas, camaradería y espíritu competitivo. Pero es ahí donde terminan las similitudes entre este equipo de natación y cualquier otro en la historia. Elegidos cuidadosamente por su potencial para romper récords, estos ocho nadadores, campeones tanto olímpicos como mundiales, se unieron a la creciente lista de atletas, incluidos levantadores de pesas y velocistas, que competirán en el primer evento deportivo que ofrece el siguiente dilema: competir “limpio” (como ocurriría en los JJOO o cualquier otro evento federado) o “enhanced”, es decir utilizando sustancias que promueven el rendimiento (PEDs).
Este evento único se llama Enhanced Games (los Juegos Mejorados o, según sus detractores, “Juegos del dopaje”) y fue fundado en 2023. Desde entonces se ha visto envuelto en controversia y batallas legales. También ha atraído a grandes inversionistas, incluyendo al billonario Peter Thiel, así como compañías relacionadas con Donald Trump Jr. y el príncipe saudí Khaled bin Alwaleed Al Saud. A pesar de haber sido condenado por prácticamente todas las agencias deportivas profesionales del mundo, incluidos World Aquatics y la World Anti-Doping Agency (WADA), el evento sigue en pie, con la misión de realizarse por primera vez este año en una instalación diseñada específicamente para ello en Las Vegas (naturalmente).
“Sabemos que el sistema actual no está funcionando porque casi la mitad de los atletas admiten de forma anónima haber usado sustancias prohibidas y solo se detecta entre el 1 y 2%”, dice el CEO y cofundador de los Enhanced Games, Maximilian Martin, en referencia a una encuesta realizada en 2017 por la WADA. “Lo que estamos haciendo es sacar esta práctica de las sombras e integrarla a la ciencia moderna, brindando supervisión médica para explorar los límites del potencial humano”.
Perseguir ese potencial tiene un costo. Además de posiblemente arruinar sus reputaciones, algunos atletas enfrentarán vetos permanentes de parte de las competencias federadas. World Athletics ha prometido justamente eso para cualquier nadador que participe en una competencia que permita sustancias prohibidas, más allá de si siguió un protocolo “enhanced” o si compitió “limpio”. En Francia las tres principales organizaciones deportivas amenazaron con sanciones a cualquier atleta que se una a los Enhanced Games, como hizo el velocista Mouhamadou Fall en octubre de 2025. Como resultado, “casi todos nos hemos retirado oficialmente de nuestro deporte para estar aquí”, dice el nadador australiano James Magnussen, excampeón de los 100 m estilo libre y tres veces medallista olímpico. Él se unió a los Enhanced Games en 2024. “No puedo hablar por todo el mundo, pero yo puedo decir que no tengo arrepentimientos. Es una de las mejores decisiones que he tomado”.
Cada vez son más los atletas que siguen el camino de Magnussen. No solo los atrae la posibilidad de explorar su potencial atlético, sino los beneficios que vienen con un contrato, incluido un salario que se rumora es de seis cifras, así como premios que te pueden cambiar la vida (250 mil dólares para el primer lugar y un bono de 1 millón por romper el récord de los 50 m en natación o los 100 m planos). A esto se suma entrenamiento y apoyo nutricional, hospedaje y acceso a profesionales médicos dedicados a monitorear su salud y transformarlos en una nueva clase de atleta, superior a uno olímpico.
Pero hay más en juego que solo dinero, gloria y perfección atlética. Martin visualiza los Enhanced Games como un espectáculo global y también como un estudio sobre fisiología humana, cuyas lecciones podrían eventualmente ayudar a personas normales a vivir más y mejor. Pero primero, el mundo tiene que hacerse a la idea de que atletas rompan récords usando sustancias que no fueron pensadas para el deporte.
El gran debate de los esteroides

El uso de PEDs en el deporte es algo que ocurre desde tiempos inmemoriales. Por ejemplo, hay evidencias de que los antiguos griegos consumían tinturas alucinógenas para incrementar la fuerza y potencia en la arena. Los atletas de la era victoriana, por su parte, preferían los estimulantes como la cocaína y la muy venenosa estricnina, la cual se administraba libremente en eventos deportivos para aliviar dolores y fatiga. Fue hasta el maratón olímpico de 1908 que los oficiales emitieron la primera prohibición de PEDs durante la competencia. Esta se implementó primordialmente por la preocupación sobre los efectos de los estimulantes (sobre todo la estricnina) en la salud de los corredores ya que esa carrera se consideraba extrema en esos tiempos. Desafortunadamente, aunque se impuso la regla, los competidores siguieron consumiendo lo que quisieron. La buena noticia es que esto ayudó a generar conciencia en torno a los riesgos del dopaje y a sentar las bases de futuras regulaciones. Desde entonces, la cantidad de deportes sujetos a las nuevas reglas, y el número de sustancias prohibidas, han incrementado exponencialmente. En la actualidad, las regulaciones impactan a casi cualquier deporte amateur y profesional, desde el bádminton al ciclismo o el atletismo.
Cada país tiene sus propias organizaciones deportivas y agencias antidoping que sujetan a los atletas a pruebas regulares y aleatorias, pero casi todas ellas (700 la última vez que contamos), siguen la pauta de la World Anti-Doping Agency, basada en Montreal. La lista definitiva de “sustancias prohibidas” es la que se utiliza como referencia. Aunque las circunstancias cambian según el país, la WADA sigue siendo el estándar de oro.
Hacer que se cumpla la lista tiene sus complicaciones. No solo no existen pruebas confiables para todas las sustancias, las que sí están disponibles tienen una falla: proveen una imagen de un momento en el tiempo nada más. En consecuencia, si un atleta se está dopando en el entrenamiento, podría pasar una prueba en competencia si se detiene con suficiente anticipación. También hay “agentes enmascarantes” que pueden esconder la presencia de ciertos PEDs en la sangre y orina. Por si eso no bastara, algunos países son conocidos no solo por hacerse de la vista gorda, sino por alentar el dopaje y falsificar pruebas para esconderlo (por supuesto, estamos pensando en Rusia y China).
“Además, hay excepciones para uso terapeútico que permiten a los atletas utilizar ciertas sustancias si comprueban que hay una razón médica”, dice el nadador Shane Ryan, alguien que domina el estilo de dorso y que se acaba de unir a los Enhanced Games. Él compitió por Irlanda en los JJOO de 2016. “Por ejemplo, si consigues que un doctor confirme que tienes baja testosterona, es perfectamente posible que te dejen consumirla”. Todo eso suma para que haya una cantidad reducida de atletas que son sancionados. La encuesta realizada por la WADA en 2017, publicada en Sports Medicine, muestra que si bien solo entre 1 y 2% de los atletas son descubiertos, hasta 57% de ellos admiten de forma anónima haber usado sustancias prohibidas.
La ubicuidad de los PEDs entre los atletas de élite ha llegado al punto que no se trata de una cuestión de quién los toma, sino de quién no. “Al nivel más alto del deporte, el uso de esteroides no se ve como un pecado; es algo normal”, dice Iván Rojas, director de halterofilia en los Enhanced Games y veterano con 44 años en el deporte. “El pecado es dejar que te atrapen. Es ahí donde está la hipocresía”.
Las pruebas se vuelven más complicadas (y controversiales) si se trata de un muy buen atleta. Cuanto más arriba llegue un deportista en los rankings mundiales, más probable es que se le añada al grupo de personas que deben estar disponibles todos los días para ser evaluadas y si no lo están se les penaliza. La mayoría de ellos registran su ubicación todos los días mediante una app de WADA llamada ADAMS (Anti-Doping Administration & Management System, por sus siglas en inglés).
Para los atletas que viven en países que tienen una política más laxa, este tipo de listas no son un problema. “Pero para un deportista canadiense como yo, que ha estado en la lista desde la adolescencia, significa que no podría doparme, incluso si lo quisiera ya que constantemente soy evaluado”, dice Boady Santavy, quien pertenece a una familia canadiense de gran tradición en la halterofilia. Ha participado dos veces en los Juegos Olímpicos y ahora ha decidido sumarse a los Enhanced Games. “He perdido medallas enfrentando a atletas que provienen de países que no son tan estrictos y que luego dan positivo. Es frustrante”.
La conclusión: el sistema internacional diseñado para proteger la salud de los atletas y asegurar que el terreno de juego sea parejo podría estar peleando una guerra imposible de ganar. “Ahora imagina otra opción: un sistema que saca al dopaje de la oscuridad y lo regula, sujetándolo a los estándares más elevados en términos científicos y médicos, requiriendo que los atletas consuman solo sustancias aprobadas para uso humano por agencias reguladoras como la FDA y monitoreándolos constantemente para asegurarse de que su salud y bienestar no solo estén garantizados, sino que se maximicen”, dice Martin. “Esa es nuestra visión y va a cambiar la cara del deporte por siempre”.






Un nuevo camino
Es innegable que los Enhanced Game son una idea radical y es entendible la resistencia tanto desde una perspectiva histórica como cultural. Después de más de un siglo de demonización de los PEDs en el deporte, tanto amateur como profesional, la imagen que tiene la gente de ellos es negativa y aunque muchas de esas percepciones están justificadas –consumir drogas cuyo fin original es veterinario es mala idea, por ejemplo–, también hay algunas que están basadas en prejuicios o rumores, en vez de hechos.
“Los riesgos reales de los PEDs se exageran mucho, por parte de los medios y las instituciones deportivas”, dice Michael Israetel, Ph.D., fisiculturista competitivo y cofundador de RP Strength, además de una de las grandes autoridades en este tema. “Sí, muchas de estas sustancias pueden tener efectos secundarios negativos, pero eso siempre depende de la dosis”.
En muchos casos, el riesgo no proviene de las sustancias mismas, sino del uso que se les da. Eso es lo que dice Dan Turner, Ph.D., director de seguridad para atletas de los Enhanced Games y exlíder de ciencia para Red Bull en América del Norte. “Algunos atletas consumen 10 veces más de lo que recetaría un doctor y lo hacen sin supervisión médica”, dice.
Para tenerlo claro: Turner se refiere a sustancias aprobadas por la FDA como la testosterona y otros péptidos que pueden recetarse de forma legal, aunque su propósito original sea tratar el desarrollo retrasado de la pubertad o la pérdida de masa muscular relacionada con el cáncer, no potenciar el rendimiento. Pero algunos atletas consumen mucho más que eso. Ha habido instancias de consumo de drogas peligrosas como el clenbuterol, el cual promueve la hipertrofia, pero está diseñado para tratar broncoespasmos en caballos. También están los esteroides anabólicos como trenbolona y dianabol, los cuales podrían ayudar a los atletas a ganar músculo, pero también incrementan el riesgo de cáncer de próstata y provocan ginecomastia (crecimiento del tejido de los senos), encogimiento de testículos, infertilidad y problemas cardiacos.
“Es como el viejo oeste allá afuera”, dice Rojas, y añade que antes nadie estaba más en contra del dopaje que él. “He estado en la halterofilia por 44 años y he visto los daños que pueden causar los esteroides”. Pero Rojas dio un giro de 180° cuando comprendió el enfoque de los Enhanced Games. Antes de que siquiera se les permita pensar en doparse, a los atletas se les somete a pruebas físicas y psicológicas que incluyen un panel exhaustivo de sangre, análisis de orina, tomografías cardiacas, electrocardiogramas, un DEXA scan (para medir la composición corporal), estudios de imagen musculoesquelética, perfiles de movimiento, resonancias cerebrales y evaluaciones de la función cognitiva. Incluso hay planes de incluir una secuenciación genómica para revelar predisposiciones a desarrollar enfermedades. “Con esa información, nos sentamos con el atleta para discutir sus objetivos y necesidades, así como su nivel de confort con el consumo de sustancias”, dice Turner. “Es un esfuerzo colaborativo y el atleta está al mando”.
Los atletas también tienen la opción de colaborar en un “protocolo enhanced” con un doctor externo (sobre todo pensando en atletas internacionales que prefieran colaborar con profesionales de su propio país). Pero si siguen el protocolo de los Enhanced Games, el cual incluye solo sustancias aprobadas por la FDA, automáticamente se les incluye en un estudio independiente diseñado para monitorear su salud no solo durante la competencia, sino en los años venideros. Es decir que aquellos que consuman sustancias que no estén aprobadas por la FDA serán descalificados. Las drogas en cuestión pueden ubicarse en cuatro categorías distintas (y algunas pueden reservarse mediante el sitio web de los Enhanced Games).
Turner no revela exactamente qué PEDs se administrarán, pero señala que la elección de sustancias estará más basada en las necesidades de los atletas que en los deportes en los que compiten. Por su parte, Magnussen reveló en una entrevista con The Sydney Morning Herald que “la base son la testosterona y los péptidos. Usamos CJC-1295, ipamorelin y timosina”.
Lo primero que notas al consumir PEDs es la rapidez con que te recuperas, explica Hawke, exnadador competitivo que representó a Australia en los Juegos Olímpicos de 2000 y 2004. “En vez de tener que esperar 24 horas o más para recuperarte por completo, estás listo para entrenar con intensidad de nuevo en la mitad del tiempo”, dice, y añade que esto a su vez incrementa la confianza y el amor por el deporte, ambas de las cuales pueden ayudar al éxito de un atleta tanto como las sustancias mismas. “Por supuesto, también hay ganancias rápidas en fuerza y potencia que puedes sentir casi de inmediato en la alberca”.
En febrero de 2025, Magnussen puso su régimen a prueba en el Greensboro Aquatic Center de North Carolina. Tras solo cuatro meses de entrenamiento con un protocolo “enhanced”, y esto después de seis meses de retiro, se lanzó al agua para romper el récord de 50 m estilo libre. Para esto tendría que bajar de 20.91 s. Mejoró su propia marca en 1.2 s, pero fue otro atleta enhanced, el exolímpico griego Kristian Gkolomeev quien sorprendió a todos cuando rompió el récord por dos centésimas con solo dos y media semanas de preparación usando sustancias.
“Debo reconocer que fue usando un ‘supertraje’”, dice Gkolomeev. Se refiere al traje de cuerpo completo de poliuretano que está prohibido en competencia desde 2010 debido a las ventajas que ofrece. Meses después, tras completar un protocolo enhanced de cuatro semanas, lo intentó de nuevo. Esta vez rompió el récord de 21.04 establecido con un “jammer”. Esto es un traje que va de la cadera a la rodilla. Su resultado: 21.03. “Dos récords en igual número de meses”, dice Gkolomeev quien terminó quinto en los 50 m durante sus últimas dos participaciones en los Juegos Olímpicos. “¿Puedes creerlo? Yo no lo habría imaginado antes de llegar a los Enhanced Games”.
Dinero, controversia y más récords mundiales

Obviamente, los récords de Gkolomeev no son reconocidos por ninguna institución más allá de los Enhanced Games. Casi todas las organizaciones deportivas nacionales e internacionales han condenado a este evento y todo lo que representa. Quizá es por eso que ninguna aceptó cuando las contactamos para que nos explicaran su postura, excepto por una: la WADA. Y la respuesta fue breve y concisa: “WADA está en contra de este concepto peligroso e irresponsable”. En un comunicado de prensa, USA Weightlifting fue más lejos, afirmando lo siguiente: “Los Enhanced Games son un circo que amenaza con hacer retroceder al deporte del levantamiento de pesas; viola el espíritu verdadero del deporte y pone en riesgo de manera innecesaria la salud y seguridad a largo plazo de los atletas”.
La respuesta breve de la WADA podría deberse también a que los Enhanced Games presentaron una demanda por 800 millones de dólares en su contra, así como de World Aquatics y USA Swimming. En esta alegan que esas tres organizaciones realizaron una campaña para obligar a los involucrados a boicotear el evento. World Aquatics incluso publicó un nuevo estatuto, ratificado en 2025, que promete vetar a cualquier persona que esté asociada de cualquier forma con competencias que permitan el uso de sustancias para mejorar el rendimiento.
“Es una locura”, dice Martin, claramente frustrado, mientras explica que el veto aplica incluso para los atletas que opten por mantenerse “naturales” (es decir, libres de PEDs). “¡Simplemente mostrar apoyo por los Enhanced Games te hace acreedor a un castigo más severo que dar positivo por dopaje en los Juegos Olímpicos!”.
La respuesta de parte de los atletas Enhanced ha sido clara y casi unánime: “Adelante, vétenme”, dice el nadador Marius Kusch, campeón europeo de los 100 m mariposa que representó a Alemania en los Juegos de 2020. “Estoy exactamente donde debo estar”.
Para Kusch y los otros atletas Enhanced, este evento no solo brinda la posibilidad de alcanzar la gloria deportiva, sino que les permite protestar por los malos tratos que han recibido a lo largo de su carrera. “Es la oportunidad de tener un terreno de juego parejo y ver de qué soy capaz mientras obtengo seguridad financiera”, dice Ryan, recordando las dificultades que tuvo que enfrentar antes de unirse a los Enhanced Games. “Soy uno de los mejores nadadores del mundo y vivía a base de pasta y malteadas de proteína porque solo ganaba 21 mil dólares al año”.
El levantador de pesas Wesley Kitts, dos veces olímpico y ganador de una medalla de oro en los Juegos Panamericanos, además de poseedor de cinco récords estadounidenses, está de acuerdo. “Se espera que compitamos por amor al deporte”, dice. “Eso está muy bien, pero no paga las cuentas cuando eres esposo y padre. Esa situación te deja un muy mal sabor de boca cuando estás en tu mejor nivel y ves que los líderes de las organizaciones ganan salarios muy generosos”.
Al unirse a los Enhanced Games, los atletas no solo reciben un salario, alimentación y vivienda, sino que tienen acceso a instalaciones de primer nivel, equipo médico y entrenadores de élite. Eso es cierto tanto para los atletas que consumen sustancias como los naturales. El velocista estadounidense Fred Kerley, quien ganó la plata en los 100 m planos en los Juegos de 2020 y actualmente tiene el cuarto mejor tiempo de la historia en los 400 m, es uno de estos últimos. “Por primera vez en mi carrera, estoy recibiendo los recursos que necesito para tener éxito”, dice. Con 30 años, ya es un veterano en un deporte en el que la edad promedio en el nivel de élite es de 26 años. “Por primera vez, me tratan como el profesional que soy”.
Los Enhanced Games podrían ser la única opción de competencia para Kerley en los próximos dos años después de que lo suspendieron por haber fallado tres veces en 12 meses al reportar su ubicación. Dice que espera vencer el récord de Usain Bolt: 9.58 s en Las Vegas. “Dejaré que los atletas Enhanced se diviertan”, dice sonriente. “Competiré como atleta natural y le demostraré al mundo que soy el más grande”. Lo dice sabiendo que si lo logra, el récord no será reconocido por USA Track & Field o World Athletics.
Kitts, quien consumirá PEDs por primera vez en los meses previos a los Enhanced Games, espera divertirse y romper algunas marcas. “Espero superar mis récords estadounidenses por un 10% cuando menos”, afirma, y añade que eso lo pondría al nivel de los récords mundiales actuales tanto en el snatch (196 kg) como el clean and jerk (237 kg) en su división: 110 kg.
“Me gusta su confianza, pero esperar un incremento de 10% es poco razonable”, dice Israetel, y explica que aunque los PEDs pueden tener un impacto enorme en el tamaño de los músculos, su efecto en la fuerza es mucho menor. “Cuando haces a un lado el fisiculturismo, te das cuenta de que las drogas no son tan efectivas como las dos variables más importantes: el tiempo de entrenamiento y la genética”.
Como resultado, aunque consumir estas sustancias puede mejorar el rendimiento cuando se le combina con una buena preparación, los atletas Enhanced no necesariamente van a dominar cada evento, de acuerdo con Israetel. “Pero pase lo que pase, será divertido verlo”.
Y añade también que espera que se establezcan varias marcas nuevas en los Enhanced Games.
Sin importar cómo decidan competir los atletas, los premios son iguales. Cada evento tendrá una bolsa de 500 mil dólares y la mitad de ese dinero será para el ganador. Aquellos que rompan un récord recibirán otros 250 mil, a menos que compitan en los 50 m estilo libre o los 100 m planos. En ese caso, el premio será de 1 millón (como ya lo descubrió Gkolomeev).
A menos que seas un atleta que tiene un contrato millonario en alguna de las cinco ligas más importantes (NBA, MLB, MLS, NHL, NFL), ese incentivo económico es difícil de resistir, con lo cual los Enhanced Games resultan atractivos incluso para atletas “limpios”. Martin espera que los beneficios económicos basten para tentar a nadadores, velocistas y levantadores a tiempo para los primeros Enhanced Games que se celebrarán este año en Las Vegas. “Mi visión de los Enhanced Games es un evento que esté al nivel del Super Bowl o un Gran Premio de Fórmula 1”. Es una barra muy alta, pero como demostró la pelea entre Jake Paul y Mike Tyson, con suficiente marketing puedes atraer a millones de espectadores.
Martin espera también que sus juegos eventualmente impacten a más disciplinas y pruebas que las que están agendadas por ahora, las cuales incluyen natación (50 m y 100 m estilo libre; 50 m y 100 m mariposa), atletismo (100 m planos; 100 m/110 m vallas) y halterofilia (snatch y clean and jerk). “Eventualmente, queremos comenzar a trabajar con atletas de otro tipo”, dice. Por ejemplo, quisieran hacer una alianza con los atletas de más alto nivel en Ironman para hacerlos aún más rápidos. También está el potencial de generar avances médicos más allá del ámbito deportivo. “Conforme crece y evoluciona nuestro programa de investigación, también lo harán los beneficios”, dice, y se refiere a avances médicos que puedan impactar a la salud general y el bienestar de toda la población. “Quizá podamos reducir el riesgo de lesiones o acelerar la recuperación para las personas normales”, continúa. “Esto podría ser especialmente interesante para los atletas de edad avanzada. Imagina poder recuperar tu cuerpo joven, pero con la experiencia y sabiduría que vienen con décadas de competencia”.
Con las batallas legales que tienen pendientes y los problemas de relaciones públicas que necesitan resolver, por ahora los Enhanced Games deberán enfocarse en materializar el primer evento. Ya habrá tiempo para soñar. “No podemos olvidar que se llevarán a cabo en Las Vegas”, dice Kusch. “Así que, por ahora, es entretenimiento”.

Laboratorio del rendimiento humano
Esteroides anabólicos
El foco aquí serán probablemente la testosterona y los ésteres de testosterona, los cuales son una forma modificada de este compuesto que puede incrementar la hipertrofia y acelerar la recuperación, según explica Turner. La dihidrotestosterona (DHT) y sus derivados, los cuales amplifican los efectos de la testosterona en el cuerpo, también entran en esta categoría, añade. Ejemplos son el estanozol y la metenolona, ambos de los cuales están aprobados para uso en humanos en los Estados Unidos.
Péptidos
Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos que se comportan como moléculas de señalización. Ayudan a regular múltiples funciones, desde el metabolismo al crecimiento de tejidos y cada vez son más populares entre los atletas de élite. Algunos de los más conocidos son CJC-1295 y otro llamado ipamorelin. “Lo que buscan estas sustancias es incrementar la hormona del crecimiento”, dice Turner, “lo cual puede tener un impacto significativo en el crecimiento muscular y la recuperación”.
Estimulantes
Ejemplos de esta categoría son dextroanfetamina (un ingrediente activo contenido en Adderall) y metilfenidato (conocido comúnmente como Ritalin). “Lo que buscan es mejorar el enfoque”, dice Turner, “especialmente en días de entrenamiento donde se trabaja la técnica y la agilidad”.
Moduladores metabólicos
Las drogas en esta categoría (por ejemplo, AICAR, una sustancia que no se ha aprobado para su uso en humanos) priorizan la quema de grasa para la obtención de energía. “También se enfocan en la mitocondria, elevando la producción de energía”, dice Turner.
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