Sexo

Cómo cerrar la brecha del placer

Así que tu pareja tuvo un orgasmo. Bien, pero ¿en verdad disfrutó tener sexo contigo?

Por: Mark Hay
24 abril, 2026

Durante años, el sexo se ha medido con una lógica equivocada: llegar al orgasmo como si fuera la única meta que importa. Pero en ese enfoque se pierde algo mucho más relevante: la conexión, el disfrute y la experiencia compartida. La llamada brecha del placer no sólo habla de frecuencia, sino de cómo muchos encuentros terminan siendo más una tarea que un momento genuino de intimidad. Entender esto es el primer paso para cambiar la dinámica y empezar a disfrutar el sexo desde un lugar mucho más completo.

¿Estás cerca?

¿Ya llegaste?

Christine estaba teniendo sexo con un tipo al que conoció en un club, el cual estaba determinado a no terminar hasta que ella lo hiciera, tanto así que varias veces le preguntó qué tan cerca estaba de lograrlo. Para ella, quien suele tener problemas para relajarse con una nueva pareja, el sexo no estuvo ni cerca de ser placentero. Fue estresante.

“Era como si hubiera visto toda una serie de películas porno y hubiera compilado una lista de posiciones”, recuerda. “Se la pasaba preguntándome, ‘¿Cuánto te gusta esto? Dime exactamente cuánto’. ¿Qué quería que le respondiera, 8.34 de 10?”. Mientras el tipo monitoreaba el progreso de Christine (o falta de), pidió un receso de cinco minutos de la acción para evitar terminar antes de cumplir con su deber.

El hombre tenía una misión, y no importaba que Christine se estuviera sintiendo miserable.

Es fácil ver por qué algunos hombres abordan el sexo de esta manera, dice el educador Lawrence A. Siegel. “Es lo que le enseñamos a los hombres que deben hacer: tener objetivos en mente y mantenerse enfocados. Todo debe estar basado en una meta clara”. Las investigaciones sugieren que los hombres pueden sentirse menos masculinos cuando sus parejas no alcanzan el orgasmo. Se sienten avergonzados o inadecuados cuando piensan en la incapacidad de conseguir que una mujer llegue al clímax.

Y para ser claros: a los hombres sí les debería importar el orgasmo de su pareja, no sólo el suyo. Seguramente has escuchado sobre la brecha de orgasmos, la indudable realidad de que las mujeres tienen orgasmos con mucha menos frecuencia que los hombres durante los encuentros heterosexuales, posiblemente debido a que los hombres con los que están –ya sean desconocidos o sus esposos– no están escuchando lo que ellas necesitan.

Pero en ocasiones, los hombres toman ese mandato y lo convierten en sexo terrible, como el de Christine con ese tipo del club, insistiendo en que la mujer tiene que terminar –y usualmente hacerlo antes– incluso si eso no resulta práctico o deseable para ella.

Esto crea lo que los investigadores llaman un “orgasmo imperativo”, la creencia de que el sexo que no termina en un orgasmo para ambas partes es un fracaso total.

Nada le quita la diversión y pasión al sexo como un tipo que está intentando ganar la medalla en las olimpiadas del orgasmo. Las mujeres dicen que esto les pone presión innecesaria, lo que provoca justamente que sea más difícil que lleguen ahí y que disfruten la experiencia. La terapeuta sexual, Renée Burwell, L.C.S.W., dice que ambas personas terminan en un “ciclo de vergüenza y ansiedad” que reduce la conexión y el placer de las experiencias sexuales.

Así que olvidémonos del requisito del orgasmo y mejor pensemos en cómo reducir la brecha del placer. “Eliminar el objetivo del orgasmo puede reducir la presión y retomar la diversión del acto sexual”, dice la educadora Lisa B. Schwartz, Ph.D., L.M.F.T. Cuanto menor presión experimente una mujer, más podrá disfrutar la experiencia. Irónicamente, dejar ir el orgasmo imperativo podría hacer que el orgasmo femenino sea más probable.

Primer paso: detén todas esas preguntas. A la mitad del sexo no es un buen momento para preguntarle sobre su orgasmo. En vez de eso, tengan la plática antes de que comience la acción, dice la terapeuta Vanessa Marin. Hazle saber que estás dispuesto a hacer cualquier cosa que la haga sentir bien, siempre y cuando esté dentro de tu propia zona de confort, y que te gustaría provocarle un orgasmo, pero estás totalmente de acuerdo con detenerte si ella dice que ha tenido suficiente. Luego, durante el sexo, puedes concentrarte en disfrutar la experiencia. Elisabeth Lloyd, Ph.D., una de las investigadoras líderes en la biología del orgasmo femenino y pionera en el concepto de la brecha del orgasmo, dice que puedes preguntarle cómo está, pero con preguntas menos insistentes como “¿Qué se siente bien o qué se sentiría bien ahora mismo?”, en vez de “¿Qué tan cerca estás de terminar”.

Ambos pueden hacer listas de deseos para intentar en la cama. Puede ser algo tan simple como pasar cierta cantidad de tiempo masajeándose, haciéndose caricias o besándose, dice Lloyd. De esa forma, pueden concentrarse en explorar juntos en vez de enfocarse en el orgasmo, lo cual reduce la presión para ambos.

Si aún tienes problemas para priorizar el placer sobre el clímax, siempre está la idea de Lawrence A. Siegel: no terminen. “Prohíban los orgasmos, de manera que todo lo que hacen con y para el otro sea con el propósito único de experimentar placer”, dice. No hay reglas sobre cuánto debería durar, pruébenlo por unos días o unas semanas. “A veces sólo tenemos que crear una nueva imagen de lo que esperamos hasta que ese comportamiento quede establecido”.

Una prohibición puede sonar temible, pero hay más en el sexo que 10 a 20 segundos de orgasmo. Muchas mujeres encuentran placer intenso en la intimidad, pasión y diversión de una sesión. Concentrarse únicamente en el orgasmo es como “comerse un sundae y enfocarse sólo en la cereza”, dice Renée Burwell. “La cereza es genial, pero la experiencia en realidad está en el helado”.

Ilustración: Gerardo Castillo

Incrementa el placer

Tres estrategias para hacer aún más divertido el sexo.

1. Prepara tus manos

Toma el aceite y dale un buen masaje. Es una gran forma de explorar el potencial erótico de partes del cuerpo que usualmente son olvidadas.

2. Lanza los dados

Los dados sexuales te dicen qué hacerle a tu pareja y dónde. Quizá te parezcan infantiles, pero ayudan a diversificar tu repertorio y evitar ir directo al orgasmo.

3. Revoluciona las cosas

Un vibrador no sólo funciona en el clítoris, sino que ofrece una nueva forma de estimulación para cualquier zona erógena, masculina o femenina.

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