¿Las “cheat meals” impiden el progreso en el entrenamiento?
Una comida fuera de la dieta no tiene por qué arruinar tus resultados. La clave está en la flexibilidad y evitar los extremos.
El término se ha vuelto innecesariamente complejo y controversial. Para muchos, acarrea una connotación moral y hace parecer que el consumo de una pizza o un helado de vez en cuando es algo “malo”, mientras que optar por pollo asado con brócoli es “bueno”. Esto genera tensión y plantea un escenario blanco y negro que no es del todo útil. Todo depende de qué signifique “cheat meal” para ti. Hay personas para las cuales implica ir por una hamburguesa y unas papas con amigos y luego volver a la rutina sin sentimientos de culpa. Para otros es como una licencia para devorar todo aquello que han deseado intensamente durante el resto de la semana. Si eres del segundo grupo, está claro que no es la mejor estrategia.
Cuando la pérdida de grasa es el objetivo, llevar tu “cheat meal” demasiado lejos puede anular el trabajo que hiciste para mantener un déficit calórico en los días previos. También puede complicar tu relación con la comida: si constantemente estás pensando en que ya llegue la siguiente ocasión porque el resto de lo que comes se siente como un castigo, caerás en un patrón que es insostenible.
De acuerdo con las investigaciones, la flexibilidad es lo que funciona para alcanzar los objetivos de composición corporal, no las restricciones excesivas. Un estudio publicado en 2025 en Physiology & Behavior revela que la indulgencia controlada, es, de hecho, un método más efectivo para lograr la pérdida de peso. En el transcurso de un año, las personas que incluyeron alimentos que les gustaban en una dieta balanceada redujeron los antojos de dulces y comidas elevadas en grasas como el pollo frito.

¿Deberías programar cheat meals? Depende de qué tan cómodo te sientas con la flexibilidad. Para algunos, un chocolate diario puede ser lo que los mantenga en el plan. Para otros, tener el objetivo de una comida libre el fin de semana hace que el resto del tiempo se pase rápido. Pero también hay un tercer grupo para el que estas no son buenas opciones. Son las personas que tienden a irse a los extremos, ya sea de indulgencia o privación. De acuerdo con la organización de caridad Beat, enfocada en desórdenes alimenticios, un cuarto de los pacientes son hombres y las señales podrían ser una preocupación constante por la comida, obsesión con el peso y evitar ocasiones sociales donde habrá alimentos. Como ocurre con muchos aspectos de la salud, y, por supuesto es el caso con la nutrición, el mejor enfoque tiende a ser uno personalizado.
A fin de cuentas, el objetivo es hallar una forma de comer en la que la mayor cantidad posible de comidas provea los nutrientes que necesitas sin que esto te genere ansiedad y te haga soñar con la llegada del siguiente fin de semana. Si no te sientes muy restringido entre semana y disfrutas una comida social el sábado o domingo, adelante. Pero si pasas de lunes a viernes en agonía por el menú y luego te excedes cuando llega la oportunidad, ese enfoque podría no ser el adecuado para ti.
A lo que queremos apuntarle es a la flexibilidad nutricional de manera que al pensar en comida, no la caracterices de inmediato como buena o mala. Un nutriólogo certificado puede ser tu mejor aliado en este proceso. Aunque el término “cheat meal” podría no ser el ideal, la idea detrás, que un régimen sostenible debería dejarte espacio de maniobra, es vital.
EL EXPERTO
Andrew Tracey, director de fitness de Men’s Health UK.
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