Sexo

Cómo tener un orgasmo anal, según expertos en sexualidad

Estos seis consejos comprobados te ayudarán a alcanzar el placer por la puerta trasera.

10 julio, 2026

Probablemente ya conoces los beneficios placenteros que puede ofrecer la estimulación de la próstata. Pero ¿sabías que las personas de cualquier anatomía o género también pueden experimentar orgasmos anales?

“Estamos acostumbrados a pensar que los orgasmos provienen de la estimulación del pene o del clítoris, pero podemos alcanzar el orgasmo a través de distintas zonas erógenas“, explica Jon Prezant, LCSW, terapeuta sexual y de parejas en Nueva York. “Y el ano es, sin duda, una de ellas.”

Ya sea que explores la puerta trasera mediante la penetración o simplemente estimules la zona externa del ano, es posible alcanzar un orgasmo gracias a la estimulación anal, ya que esta área está repleta de terminaciones nerviosas. Ni siquiera es necesario estimular los genitales para llegar al clímax, aunque estimular al mismo tiempo el pene o el clítoris “suele intensificar la experiencia”, explica Casey Tanner, LCPC, terapeuta sexual y especialista en sexualidad de la empresa de productos para el placer Lelo. Si estás dispuesto a explorar el sexo anal, hay todo un nuevo mundo de placer esperándote.

¿Cómo se siente un orgasmo anal?

No existe una descripción universal, pero hay algunos puntos en común. Prezant explica que muchos de sus pacientes describen los orgasmos anales como “más envolventes para todo el cuerpo, más plenos, aunque con un pico de intensidad menos marcado que los orgasmos genitales”, además de presentar una fase de excitación y una liberación más prolongadas. Según la experiencia de Tanner, las personas suelen describirlos como “más profundos, más completos, más internos o más penetrantes”, en ocasiones con una sensación que se irradia hacia la pelvis y la parte baja del abdomen.

¿Quieres experimentarlo por ti mismo? Aquí tienes algunos consejos respaldados por expertos para ayudarte a ti y a tu pareja (o parejas) a alcanzar ese memorable clímax.

Cómo tener un orgasmo anal

Límpiate

El primer paso siempre es la higiene. Mantener limpia esa zona beneficia tanto a ti como a tu pareja. Además de ser un gesto de consideración, puede ayudarte a relajar los músculos y sentirte más cómodo, aspectos fundamentales para lograr un orgasmo anal, explica Josh Gonzalez, MD, urólogo y especialista en medicina sexual en Los Ángeles.

Pero ojo: esto no significa que necesites realizar una ducha anal. Un poco de agua y un jabón suave serán suficientes.

Crea el ambiente

Una vez que estés limpio, prepárate para entrar en el estado de ánimo adecuado. Esto puede incluir ver pornografía (producida de forma ética), escuchar música relajante, besar a tu pareja o realizar cualquier actividad que despierte tu deseo sexual.

Explora primero por tu cuenta

Conoce tu cuerpo antes de involucrar a una pareja. Esto puede implicar probar distintas técnicas para descubrir qué tipo de estimulación funciona mejor para ti, explica el Dr. Gonzalez. Tal vez prefieras la penetración con un dedo o con un plug anal, o quizá un vibrador alrededor de la entrada del ano sea lo que más placer te produzca. No existe una única forma correcta de experimentar estas sensaciones; simplemente descubre qué es lo que mejor funciona para ti.

En ese sentido, Prezant recomienda evitar sentir presión por “tener que lograrlo”. Es completamente normal —y, de hecho, esperable— que no experimentes un orgasmo anal en los primeros intentos. “Estás aprendiendo sobre tu cuerpo”, afirma. “Simplemente recopila información.”

Usa lubricante (siempre)

Sin importar cómo decidas explorar la zona anal, ya sea solo o con una pareja, “el lubricante no es negociable”, asegura Prezant. El recto no produce lubricación de forma natural como sí puede hacerlo la vagina, y además el tejido rectal es más delgado, por lo que la fricción puede pasar rápidamente de ser tolerable a resultar dolorosa.

Para quienes están comenzando, Tanner suele recomendar un lubricante de alta calidad a base de agua, ya que es compatible con los juguetes sexuales de silicona. Los lubricantes a base de silicona suelen durar más tiempo y ofrecen una textura más sedosa, pero pueden deteriorar los juguetes fabricados con ese material, por lo que conviene revisar primero de qué están hechos tus productos para el placer.

También recomienda evitar los productos anestésicos, especialmente si eres principiante en el sexo anal. Conocer tu propio umbral de dolor es una referencia importante, y ocultarlo aumenta las probabilidades de avanzar demasiado rápido o ir más allá de lo que resulta cómodo para ti.

Si tienes pene, estimula la próstata

La próstata (también conocida como punto P) es una glándula del tamaño de una nuez ubicada aproximadamente entre cinco y siete centímetros dentro del ano, entre la vejiga y el recto. Su función principal es producir el líquido que forma parte del semen durante la eyaculación, pero también está rodeada por miles de terminaciones nerviosas que generan una intensa sensación de placer cuando se estimulan correctamente.

De hecho, algunas personas pueden eyacular únicamente mediante la estimulación de la próstata. Esto se conoce como orgasmo prostático, el cual es ligeramente diferente de un orgasmo anal. “Todo orgasmo prostático implica estimulación anal, pero no todo orgasmo anal involucra la próstata“, explica Prezant. En pocas palabras, los orgasmos prostáticos son un tipo de orgasmo anal, pero las personas que no tienen próstata también pueden experimentar orgasmos anales (más adelante hablaremos de ello).

Respecto a por qué la estimulación del punto P puede sentirse tan intensa, mucho tiene que ver con la forma en que la próstata está relacionada con la excitación y el orgasmo. “El sistema nervioso parasimpático se activa durante la excitación y la erección”, explica Michael Ingber, MD, urólogo y uroginecólogo de Garden State Urology, en Nueva Jersey. “Después de estimular los nervios prostáticos, esto puede provocar la activación del sistema nervioso simpático, dando lugar a un orgasmo intenso y a la emisión de semen (eyaculación).”

En realidad, el mecanismo por el que esto ocurre no es lo más importante. Lo que debes saber es que la próstata puede generar mucho placer cuando se estimula, y existen varias maneras de hacerlo, explica el Dr. Ingber. Una opción es la estimulación manual, introduciendo cuidadosamente un dedo aproximadamente cinco centímetros dentro del recto. “Asegúrate de tener las uñas cortas y las manos limpias, o utiliza un guante”, recomienda el especialista. Lo último que quieres es lastimar el interior del ano con las uñas.

Si cuentas con la ayuda de una pareja, acuéstate boca arriba y pídele que introduzca un dedo mientras realiza un movimiento de “ven hacia acá”, similar al que suele utilizarse para estimular el punto G.

Otra opción es colocarte en la posición de “perrito”. Después, tu pareja puede introducir suavemente un dedo en el ano (asegurándose de utilizar abundante lubricante) y ejercer una ligera presión hacia abajo, en dirección al suelo, explica el Dr. Ingber.

También puedes probar con un masajeador prostático, un juguete sexual curvo diseñado para introducirse en el ano y utilizar vibración para estimular el punto P.

Si tienes vulva, experimenta para descubrir qué te resulta placentero.

Aunque no tengas una próstata que estimular, existen varias formas (¡muy placenteras!) de experimentar un orgasmo anal.

Una posibilidad consiste en estimular los nervios sensibles que rodean el ano, incluido el nervio pudendo. Estos nervios suelen encontrarse cerca del esfínter, razón por la cual el anilingus puede resultar tan placentero para las personas con vulva.

Otra manera de alcanzar un orgasmo anal es combinar el juego anal con la estimulación del clítoris. “Aunque los orgasmos anales no siempre requieren estimulación genital, combinar ambos tipos de estimulación suele intensificar la experiencia“, explica Tanner, dando lugar a lo que se conoce como orgasmo combinado.

Si recibir distintos tipos de estimulación al mismo tiempo te resulta demasiado intenso, puedes intentar estimular indirectamente las estructuras internas de la vagina mediante la estimulación anal. Debido a que el recto y el canal vaginal comparten una pared, algunas personas sienten que la penetración anal genera una presión interna o una sensación de plenitud que coincide con zonas de placer vaginal, como el punto G y el punto A, explica Tanner.

¿Qué es el punto A?

También conocido como zona erógena del fórnix anterior, el punto A es un área sensible ubicada dentro de la vagina, cerca del cuello uterino. Generalmente, los orgasmos del punto A se alcanzan mediante la estimulación vaginal directa, aunque en algunos casos la estimulación anal también puede estimular esta zona. Dicho esto, según Prezant, todavía existe poca investigación científica sobre el punto A, por lo que gran parte de lo que se sabe proviene de los testimonios de las personas y de la forma en que describen sus experiencias.

Aunque en este caso la vagina se estimula de manera indirecta, el ano sigue siendo estimulado de forma directa, por lo que conviene avanzar poco a poco. El Dr. Ingber recomienda comenzar con estimulación externa alrededor del ano antes de introducir un dedo o un plug anal.

Si tu pareja está disfrutando la estimulación con un juguete sexual o con tus dedos, entonces —siempre con su consentimiento explícito y entusiasta— pueden considerar la penetración con el pene. Como siempre, utiliza abundante lubricante (los lubricantes a base de silicona suelen ser una mejor opción para el sexo anal porque son más espesos) y avanza lentamente. Y recuerda que, si a tu pareja le gusta, mantén la estimulación externa del clítoris, ya sea con los dedos o con un juguete sexual.

Lo último que debes saber antes de explorar el sexo anal

Tómate tu tiempo.

Tanner advierte que apresurar la penetración puede provocar microdesgarros en el ano y generar una experiencia negativa que complique futuros intentos. Ya sea que estés solo o con una pareja, comienza con estimulación externa y avanza gradualmente hacia la penetración.

La persona que recibe marca el ritmo.

Según Tanner, el sexo anal funciona mejor cuando existe excitación, relajación y buena comunicación. Si eres quien recibe la estimulación, eso significa que tú decides la velocidad, la profundidad y cuándo hacer una pausa o detenerte por completo.

Todo gira alrededor del lubricante.

Recuerda que, como señala Prezant, el lubricante “no es negociable”. Utiliza más del que crees necesario y vuelve a aplicarlo tantas veces como sea necesario.

El dolor es una señal para detenerse.

Una ligera sensación de presión puede ser normal, explica Tanner. Sin embargo, dolor intenso, ardor, entumecimiento, sangrado o la sensación de estar forzando el cuerpo son señales para detenerse de inmediato. El sexo anal no debería doler.

No te obsesiones con alcanzar el orgasmo.

Los orgasmos anales suelen aparecer cuando disfrutas las sensaciones y permites que tu cuerpo construya gradualmente la excitación. “Sé curioso, no ambicioso”, recomienda Prezant.

Conoce a los expertos

Jon Prezant, LCSW, CST, es terapeuta sexual y de parejas certificado por la AASECT y trabajador social clínico con licencia en Nueva York.

Casey Tanner, LCPC, CST, es terapeuta sexual certificada por la AASECT y especialista en sexualidad para la empresa de productos para el placer Lelo.

Josh Gonzalez, MD, es urólogo y especialista en medicina sexual en Los Ángeles.

Michael Ingber, MD, es urólogo y uroginecólogo en Garden State Urology, en Nueva Jersey.

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