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Congelación de esperma: lo que debes saber sobre fertilidad

Parece que no hay límite de edad para ser padre. Sin embargo, la evidencia de un “reloj biológico” masculino impulsa el interés cada vez mayor de muchos hombres por la congelación de esperma. ¿Es necesario almacenar las esperanzas de formar una familia en un laboratorio?

18 mayo, 2026

Cuando Sam Owens cumplió 30 años, decidió contratar una nueva póliza de seguros. Como cualquier otro seguro, desde el de hogar hasta el de vida, no ofrecía una recompensa inmediata por la inversión inicial y requería el pago de una cuota anual de renovación. Además, existía la eterna pregunta: ¿y si nunca fuera necesario utilizarlo? Sin embargo, tras valorar todo esto frente a su pantalla, completó el papeleo y se dirigió a una clínica muy elegante en el Hospital Chelsea and Westminster. Su póliza de seguro no era para evitar sorpresas financieras, sino que se refería a algo mucho más profundo.

Tanto si has pensado en la paternidad o no, probablemente sepas que el sector de la fertilidad masculina ya está muy consolidado. Su rápido crecimiento en los últimos cinco años se ha centrado en pruebas para asegurar que todo funcione correctamente, desde revisiones exhaustivas en clínicas, que pueden costar cientos de dólares, hasta kits caseros que se pueden comprar por una fracción del precio de venta en farmacias.

Sin embargo, existe una nueva opción en el ámbito de la gestación que, según los expertos, podría convertirse pronto en algo habitual para los hombres con visión de futuro que sueñan con ser padres por primera vez o ampliar su familia: la congelación de esperma.

Es probable que hayas conocido a mujeres que se han sometido a la congelación de óvulos, un procedimiento costoso e invasivo que requiere varios días de inyecciones hormonales para estimular los ovarios. En cambio, la congelación de esperma, que se remonta a la década de 1950 en EEUU, es un proceso mucho más sencillo. “Lo obtenemos del semen, generalmente producido por la masturbación”, explica Ippokratis Sarris, director de King’s Fertility en Londres y presidente de la Sociedad Británica de Fertilidad. “Se realiza en una clínica, en un recipiente estéril, para que pueda llegar al laboratorio en un plazo de una hora, lo que garantiza que los espermatozoides se mantengan viables”. En un pequeño porcentaje de casos, como en las afecciones de azoospermia y aspermia, es necesario extraerlo quirúrgicamente.

Antes de congelarla, los médicos analizarán la muestra al microscopio. Comprobarán si la concentración, la morfología (tamaño, forma y estructura) y la motilidad (movimiento) se encuentran dentro de los parámetros normales para una fertilización óptima. Una muestra sana produce más de 15 millones de espermatozoides por milímetro de semen. “Se añade un crioprotector para evitar la formación de cristales y que no muera”, explica George Ndukwe, especialista en fertilidad de la Clínica de Fertilidad de Harley Street en Londres. Posteriormente, se almacena a −196 °C para garantizar que, al descongelarse, la muestra permita un tratamiento de FIV exitoso.

“Principalmente, los hombres recurren a la congelación de esperma por razones médicas”, afirma el doctor Ndukwe. “La quimioterapia o la radioterapia para el cáncer pueden dañar o destruir la producción de esperma”. Además, existen problemas de médula espinal, de eyaculación, diabetes, disfunción eréctil o problemas con ciertos medicamentos. “También la utilizan quienes desempeñan profesiones de alto riesgo, como los soldados”, añade. Otro grupo son los hombres que desean someterse a una vasectomía. Este fue el caso de Sam, de 33 años, quien tuvo dos hijos en su juventud y se operó tras explorar opciones anticonceptivas con su esposa. “No estábamos seguros de querer tener más hijos”, explica.

En México no existe una cifra oficial de cuántos hombres congelan su esperma. Pero se espera que la tendencia vaya en aumento con la llegada de lo que se conoce como la “congelación social de esperma”, que, al igual que la congelación social de óvulos, consiste en la preservación de la fertilidad por razones no médicas, a menudo a una edad temprana, cuando la calidad del esperma es mucho más segura, si aún no se desea tener hijos. Con las publicaciones científicas repletas de crecientes pruebas de un reloj biológico masculino y los titulares que alertan sobre el aumento de las tasas de infertilidad a nivel mundial, los expertos predicen que este tratamiento de fertilidad especializado podría estar alcanzando su madurez.

Tendencia en aumento

El cambio de enfoque hacia la congelación de esperma para la fertilidad masculina ya es evidente en el material publicitario de muchas clínicas de fertilidad. “La congelación de esperma permite a los hombres preservar su fertilidad hasta que estén listos para formar o ampliar su familia”, afirman algunas en su sitio web. Este sentimiento es compartido por la empresa Legacy, que se ha convertido en la clínica de fertilidad masculina más grande de EEUU desde su fundación en 2018, y es reconocida por liderar la iniciativa de la congelación de esperma en ese país, donde ahora es un mercado próspero. Entre los inversores que confían en su atractiva promesa –“ten la familia que deseas, cuando estés listo”– se encuentran Orlando Bloom y Justin Bieber, y han recaudado 50 millones de dólares en inversiones.

Hasta la fecha, 50,000 hombres han congelado su esperma con Legacy. “Cada vez vemos más personas que lo hacen de forma proactiva porque quieren tener el mejor esperma para hijos más sanos”, afirma Khaled Kteily, su fundador y director ejecutivo. Tom, por ejemplo, no había pensado mucho en la paternidad durante su juventud, pero empezó a preocuparse por ella a finales de sus veintes, cuando vio a familiares y amigos cercanos lidiar con la infertilidad. “Fue duro verlos pasar por tantas rondas de diferentes tratamientos de fertilidad y simplemente no tener el beneficio del tiempo; me di cuenta de que la edad afecta a la fertilidad masculina”, explica este hombre de 38 años, residente en California, sobre por qué decidió congelar su esperma por primera vez a los 28 años a través de una empresa emergente de fertilidad de la que había leído en TechCrunch. Volvió a congelar su esperma con Legacy a finales del año pasado como una medida de precaución adicional ahora que se acerca a los 40.

Kteily predice que la congelación de esperma por motivos sociales, si bien los especialistas en fertilidad afirman que aún es poco común, seguirá pronto la misma trayectoria que la congelación de óvulos. Nick Shipley, cofundador de Jack Fertility, una empresa emergente de fertilidad masculina con sede en Oxford que acaba de lanzar un kit de análisis de esperma para uso doméstico, está de acuerdo. “Vemos una gran carencia en el acceso a la congelación de esperma”, declara. “Legacy ha normalizado la idea de congelar esperma mucho antes”. Una de las maneras en que lo han logrado es a través de la accesibilidad, con kits enviados a domicilio que incluyen un conservante que mantiene el esperma vivo hasta 72 horas, lo que ofrece un amplio margen de maniobra en su tiempo de tránsito promedio de 18 horas. Legacy también se enorgullece de su asequibilidad. “Nuestro producto completo cuesta un par de cientos de dólares”, señala Kteily.

Indicador de salud

El interés por la congelación de esperma surge en un momento en que la célula reproductiva masculina está más presente que nunca. “Está estrechamente relacionado con un interés más amplio en la salud”, afirma Kayleigh Hartigan, fundadora de Seen Fertility. “Quienes trabajan en el ámbito del bienestar ya miden diferentes biomarcadores mediante análisis de sangre o dispositivos como Oura”. Además de controlar los niveles de testosterona y la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC), el esperma es otra forma de medir la vitalidad. Porque, al fin y al cabo, puede ser un indicador de la salud general y, dado que se regenera aproximadamente cada tres meses, existen muchas oportunidades para realizar intervenciones positivas en el estilo de vida, como mejorar la nutrición o ponerse en forma, que pueden marcar una diferencia notable en los resultados. “Nuestros clientes no son personas enfermas; algunos se autodenominan ‘biohackers que quieren invertir en su longevidad’”, coincide Kteily. Algunos llevan la optimización de su esperma al extremo. Un ejemplo es el emprendedor Bryan Johnson, quien, como parte de su proyecto Blueprint, ha recopilado datos exhaustivos sobre su recuento y motilidad espermática.

También están los hombres que ahora toman suplementos prenatales. “Es un cambio notable”, dice Kteily, “en comparación con hace casi una década, cuando el tema aún estaba tan estigmatizado que plataformas como Instagram y TikTok censuraban sus anuncios simplemente por usar la palabra esperma”. Sin embargo, los expertos afirman que las redes sociales son ahora la principal herramienta para crear conciencia y facilitar conversaciones sobre lo que antes era un tabú en la anatomía masculina.

El esperma también está bajo la lupa en un momento en que los hombres están experimentando un cambio en el calendario de la paternidad. Cifras recientes revelan que más hombres que mujeres de entre treinta y cuarenta años suelen estar solteros o nunca se han casado, e incluso si tienen pareja, las investigaciones muestran que criar a un hijo nunca ha sido tan caro. Tiene sentido, entonces, que el rango de edad típico de los hombres que congelan su esperma a través de Legacy sea de 33 a 43 años. “A menudo escuchamos a hombres más jóvenes con resultados normales, que tal vez han estado en un proceso de mejora de su estilo de vida para optimizar la salud de su esperma, que quieren conservarlo”, señala Shipley. “No están pensando en tener hijos ahora mismo, pero les daría mucha tranquilidad  tenerlo almacenado”.

La herencia de papá

Existe una razón aún más relevante por la que la congelación de esperma se presenta como una decisión acertada: el ya mencionado reloj biológico masculino. La edad promedio de paternidad ahora es de 34 años, frente a los 27 de 1970, y los hombres son cada vez más conscientes de los riesgos de la paternidad a una edad avanzada. Esto ocurre a pesar de que celebridades como Mick Jagger, Robert De Niro y Al Pacino han tenido hijos en etapas avanzadas de sus vidas, a los 73, 79 y 83 años, respectivamente.

Si bien los hombres suelen ser físicamente capaces de concebir a cualquier edad, el deterioro natural de la salud del esperma con los años puede afectar negativamente no solo la concepción y el embarazo, sino también la salud de la futura descendencia. En octubre, un estudio del King’s College de Londres reveló que los padres de 45 años o más tienen un mayor riesgo de transmitir mutaciones que acarrean riesgos. Anteriormente, una investigación publicada en junio vinculó el reloj biológico en hombres mayores de 45 años con los abortos espontáneos en la fecundación in vitro, y una revisión neozelandesa de 90 estudios también señaló que el recuento de espermatozoides comienza a disminuir entre los 35 y los 40 años. Todo esto es importante debido a la evidencia de que las concepciones de hombres mayores no solo tardan más, sino que tienen más probabilidades de terminar en aborto espontáneo y muerte fetal. Además, los hallazgos publicados en JAMA Psychiatry vincularon a los padres mayores de 45 años con hijos con mayor probabilidad de autismo, TDAH, trastorno bipolar, abuso de sustancias y bajo rendimiento académico. También se han mencionado en la literatura mayores probabilidades de esquizofrenia, TOC, leucemia, cáncer cerebral, cáncer de mama y defectos congénitos, como el labio hendido. “Los hombres no dejan de producir esperma, siempre que no haya ningún problema médico, pero eso no significa que la calidad sea la misma a los ochenta que a los veinte”, reconoce el doctor Sarris. “La fragmentación del ADN espermático se produce cuando el material genético empieza a romperse, y a medida que los hombres envejecen, empiezan a acumular más roturas, junto con mutaciones adicionales”. Además, el doctor Ndukwe añade: “Los estudios han demostrado una menor cantidad de espermatozoides con la edad, y el porcentaje de espermatozoides con formas normales, los que entran más fácilmente en los óvulos, disminuye”. La congelación social de esperma como estrategia para reducir los daños asociados al avance de la edad paterna se debatió por primera vez en un artículo de 2015, y el mensaje de Legacy de que “la fertilidad disminuye con cada cumpleaños” es algo que Kteily ha presenciado de primera mano con los resultados de sus propias pruebas. Los riesgos potenciales fueron lo que lo impulsó a congelar 100 viales de su esperma desde los 27 años. Ahora, a los 37, planea tener hijos algún día con su pareja, utilizando su esperma “más joven”. Más allá de la edad, existe otro componente clave en el panorama actual de la fertilidad masculina. En 2017, una investigación que sugería que el recuento de espermatozoides en hombres occidentales se había reducido a la mitad en 40 años provocó titulares alarmistas como “espermagedón”*. Desde entonces, diversos estudios han teorizado sobre las posibles causas, desde cambios en la dieta y estrés hasta la contaminación y el plástico. “Una de cada seis parejas tiene problemas para concebir, y la mitad de ellos están relacionados con los espermatozoides”, afirma el doctor Sarris. Se estima que uno de cada cinco hombres tiene un recuento bajo de espermatozoides y que entre el 10% y el 15% de los hombres infértiles carecen por completo de espermatozoides.

Nadar o hundirse

¿Todo esto es razón suficiente para congelar el esperma? Como mínimo, las probabilidades están a tu favor. “Aunque la cantidad de espermatozoides que sobreviven al proceso de descongelación sea baja o haya algunos anormales, a menudo aún tienes suficiente esperma para el tratamiento”, señala el doctor Ndukwe. “Solo necesitas uno”. Las investigaciones indican que entre el 50% y el 66% de los espermatozoides pueden no sobrevivir a la descongelación, pero que los que sí lo hacen son igual de efectivos en la FIV. Sin embargo, el doctor Sarris argumenta que congelar el esperma de un hombre promedio de treinta y tantos años probablemente sea “excesivamente precavido e innecesario”, ya que aún no se sabe lo suficiente sobre cómo cambia la fertilidad masculina a lo largo de los años. Además, Tomasz Lukaszewski, consultor en medicina reproductiva en London Gynaecology e IVI London, insiste en que la calidad del esperma disminuye gradualmente, no de forma drástica. “La edad paterna explica solo una fracción de los riesgos generales para la salud del bebé; por eso muchos hombres mayores tienen hijos sanos”.

El doctor Lukaszewski señala que la congelación social de esperma podría brindar cierta tranquilidad, pero aún así, no hay garantías, ya que implicaría depender de la reproducción asistida en el futuro. “La FIV es una montaña rusa impredecible e incierta”, subraya Marie

Prince, psicóloga clínica especializada en fertilidad. En este sentido, el doctor Ndukwe enfatiza que un resultado positivo depende de la edad de la mujer. “A los 30 años, hasta el 30% de los óvulos pueden presentar anomalías cromosómicas, lo que significa que nunca habrá un embarazo exitoso; este porcentaje aumenta al 80% a partir de los 40”, explica.

Kteily está seguro de que la aceptación aumentará. “Es cierto que no es médicamente necesario congelar el esperma a los 25 años, pero muchas mujeres tampoco necesitan congelar sus óvulos”, afirma. “Hay muchos tipos de seguros en la vida que no son necesarios, pero sí preferibles”. Shipley coincide: “Nuestra visión a largo plazo es que todo hombre tenga la opción de preservar su fertilidad desde joven, y que la conservación del esperma se normalice tanto como cualquier otra forma de planificación de la salud a largo plazo”.

En última instancia, serán los hombres quienes decidan qué es lo mejor. “Cuantos más chequeos de fertilidad realicemos, más casos de bajo recuento de espermatozoides veremos, y más se recomendará la congelación”, plantea el doctor Ndukwe. Para Tom, que trabaja en el sector tecnológico en Silicon Valley, la decisión de congelar su esperma se facilitó gracias a que su empresa lo ofrece como beneficio. “Es reconfortante tener esa opción de respaldo”. Ha mantenido en secreto su decisión de congelar su esperma, en consonancia con un estudio de 2021 en el que el 54% de los hombres afirmaron que solo hablarían de su fertilidad con su médico de cabecera o su pareja*. Sin embargo, si la tendencia de congelar esperma se populariza, esto podría cambiar, y los expertos afirman que es muy positivo que estemos hablando de la fertilidad masculina. La congelación de esperma es un tema delicado, afirma Prince, porque la paternidad es algo muy personal y emotivo. También pone de relieve un problema muy actual. “El dilema moderno es que las personas no siempre están en condiciones de tener un hijo cuando su cuerpo está más preparado”, dice Prince, quien señala que todo esto ocurre en un momento en que los hombres experimentan un escrutinio sin precedentes sobre sus cuerpos. ¿Es la congelación de esperma otro ejemplo de mercantilización de las preocupaciones sobre la salud masculina o una decisión responsable para quienes no saben cuándo podrán formar una familia?

Cuatro formas de mejorar la calidad del esperma

Deja de fumar

Un estudio* de 2015 encontró que los hombres que fuman más de 20 cigarros por día tienen una reducción de 19% en la concentración de esperma a comparación de los no fumadores.

Reduce el alcohol

Una investigación* de 2023 muestra que los hombres que consumen más de siete unidades de alcohol por semana impactan de forma negativa el volumen del semen. Mejor modera tu consumo.

Haz ejercicio

hombre haciendo curl de bíceps
Getty

Un estudio de 2016 descubrió que hacer por lo menos media hora de actividad física tres veces por semana podría mejorar el conteo de esperma. Aunque ten cuidado con el sobreentrenamiento ya que podría tener el efecto opuesto.

Consume proteína

beneficios de comer huevos
Getty

De acuerdo con la European Fertility Society, el consumo de proteína de alta calidad, como la de la carne de res, pescado y huevos, está relacionado con mayor concentración de esperma y mejor motilidad.

*Fuentes: Grand View Research/The Guardian/Heliyo/BBC News/European Fertility Society/Postgraduate Medicine/British Journal of Nursing.

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