Tom Hiddleston corre como el viento
Ya sea que se trate de hacer dominadas con los Avengers o prepararse para interpretar al montañista Sir Edmund Hillary en la película Tenzing, el actor enfrenta cada reto con determinación e intensidad. En MH nos unimos a una de sus sesiones de entrenamiento en pista. Resulta que se mueve muy bien.
Fue durante la filmación de War Horse en 2010 que Tom Hiddleston comprendió el poder que tiene el running. No como una herramienta para la salud y el fitness, eso ya lo sabía desde que jugaba rugby en la escuela secundaria, sino como una parte esencial de la preparación de una escena. Junto a Benedict Cumberbatch, Hiddleston interpretaba a un oficial de caballería británico durante la Primera Guerra Mundial, preparándose para enfrentar a los alemanes. “La idea de Spielberg, que revela por qué es el maestro, era filmar entre las 6:00 y las 9:00 am para aprovechar esa luz dorada del amanecer”, dice Hiddleston. “Más tarde que eso y la luz se vuelve demasiado plana, carente de romance o melancolía”. El primer día no salió como esperaba. A Tom lo recogieron a las 3:30 am y aún estaba medio dormido cuando empezaron a rodar, así que sentía como que estaba arruinando su oportunidad con Spielberg. “Afortunadamente, las tomas de ese día eran muy abiertas”, dice. Pero el día siguiente no sería así. “Programé una alarma para una hora antes y salí a correr a la mitad de la noche. Corrí junto al río, el Big Ben y el Parlamento. Me bañé, estiré un poco y cuando el chofer pasó por mí, estaba vivo, despierto y listo para trabajar. Me sentía muy bien y esto me permitió ser más generoso en mis interacciones con los demás. Pensé ‘mañana haré lo mismo’”.

Con ambos pies en la Tierra
Ese 5K antes de trabajar se volvió un ritual para Hiddleston, pero la realidad es que el running llegó a su vida desde antes. “Siempre corrí”, cuenta. “Era lo básico, especialmente cuando vivía en Londres, cerca de Regent’s Park. Era mi lugar feliz, mi meditación, el momento en que tenía las mejores ideas y resolvía mis problemas”. También le parece una manera útil de averiguar cómo se encuentran tanto su cuerpo como su mente. “¿Estoy comiendo bien? ¿Me siento estresado? ¿Me muevo rápido o lento? ¿Dormí bien? ¿Estoy calmado? ¿Emocionado? ¿Inspirado? Hay una cierta honestidad que viene con poner un pie delante del otro, una respiración a la vez, un paso tras otro. La pista no miente. Es por eso que me agrada la disciplina y la honestidad de este deporte”. Con eso en mente, no resultó sorprendente que cuando surgió la idea de hacer unas fotos para Men’s Health, Tom sugiriera que nos enfocáramos en correr. Y habría que hacerlo al amanecer, obviamente. Pero una sesión de fotos de running con Tom Hiddleston no es como una sesión de fotos de running con cualquier otro. Usualmente, y lamentamos romper la ilusión, no se corre mucho. En realidad se trata más del posicionamiento y gesto correctos para dar la impresión de movimiento. Ese no fue el caso aquí. Tom quería correr de verdad. Es por eso que a las 6:30 am, me encuentro en una pista de atletismo viendo a Tom Hiddleston hacer su sexta repetición de 200 m con la esperanza de que el fotógrafo capture la acción mientras Tom acelera por las curvas y el sol se eleva, glorioso, a sus espaldas.
Esta dedicación a hacer las cosas de forma auténtica y su atención al detalle son algo que lo caracteriza. No hace nada a medias. Su meticulosa preparación para cada papel puede verse reflejada también en la forma en que abordó esta entrevista. Dedicó el día entero para asegurarse de que “obtuviéramos lo que necesitábamos”. La realidad es que esa fue una muy buena idea, no solo por las fotos, sino por su cualidad de locuaz. Tom habla, y mucho. Cita a Shakespeare y recita poesía con habilidad y a veces utiliza oraciones tan largas que te hacen preguntarte si estás conversando con él o escuchando un monólogo. Echa mano de una larga lista de adjetivos para explicar a detalle lo que quiere comunicar, pero sin excederse. Hay sinceridad en su pasión y genuina curiosidad detrás de cada cosa que dice.
En el mes de diciembre, estará de regreso en el papel de Loki en Avengers: Doomsday, pero antes de eso, estrenará Tenzing, donde interpreta a Sir Edmund Hillary. La cinta cuenta la historia real de cómo Hillary y Tenzing Norgay completaron el primer ascenso exitoso a la cumbre del monte Everest en 1953. Como podrás imaginar, Hiddleston quería asegurarse de estar preparado de verdad para el reto que enfrentaron esos hombres, a pesar de que nunca había practicado montañismo. “Fue mucho correr, carreras mortales, entrenamiento de tren inferior, acondicionamiento, dominadas y core. Quería movilidad y fuerza, estar en buena forma en general para poder enfrentar cualquier cosa que surgiera. Era fitness total”.
¿A qué se refería exactamente con “carreras mortales” y “fitness total”? Estaba a punto de averiguarlo.

Moviendo montañas
Es una mañana cálida de agosto y camino rumbo al Belsize Park junto con Tom. Bebe té negro y me cuenta sobre Tenzing, pero, para ser honesto, apenas le pongo atención, nervioso por lo que me espera. La razón es que accedí a unirme a una de sus famosas “carreras mortales”. Consisten, esencialmente, en 5K de sprints de 100 m. Y Tom decidió que lo hiciéramos en pasto, en vez de la pista. Es, sin duda, uno de los entrenamientos más duros que he hecho. La idea era verlo en su propio ambiente, de manera que pudiera entender mejor quién es y qué lo mueve. Pero después de la sexta repetición, pasé del modo periodista al modo sobrevivir y en vez de notar a la estrella de Hollywood que me rebasaba con facilidad, estaba preocupado por mi propio sufrimiento. Hay una frase de la película Chariots Of Fire que le gusta repetir, con la que el escocés Eric Liddell describe su amor por el running: “Creo que Dios me creó con un propósito, pero también me hizo rápido. Y cuando corro, siento su satisfacción”. Creo que si me viera avanzar lentamente y con una mueca de dolor constante, Dios no estaría muy satisfecho conmigo. Te digo todo esto para dejar claro que Tom está en muy buena forma. Cuando termina la última vuelta, estira con calma mientras yo recupero la compostura. Él me asegura que muy pronto, las endorfinas reemplazarán esas ganas que tengo de vomitar. Me paro lentamente y caminamos rumbo a Primrose Hill para desayunar. Nos sentamos y Tom abre la conversación explicando que siempre se ha sentido “cautivado por la emoción que genera el rendimiento físico”. En su preparación para interpretar a Sir Edmund Hillary, esto implicaba adoptar el físico delgado y fuerte del montañista, así como sus movimientos.
“Si ves a Daniel Day-Lewis en The Last Of The Mohicans, la forma en que corría, él se veía como yo me sentía corriendo. Es como Harrison Ford montando en Indiana Jones. Era un arqueólogo, pero en cuanto subía a un caballo, le creías, ¿no? O Russell Crowe en Gladiator con los movimientos de la espada. Tienes también a Keanu Reeves y Patrick Swayze corriendo por la playa en Point Break, Gene Kelly en Singin´ in the Rain o Tom Cruise en cualquier cosa. Esas son las cosas que me impresionaron cuando era joven y se quedaron conmigo”.

El nombre de Hiddleston podrá no ser sinónimo de físico de superhéroe como, digamos, Chris Hemsworth, pero su presencia física no deja de ser algo definitorio sobre su trabajo. Al abordar cada personaje, se pregunta “¿Quién es esta persona? ¿Cómo se mueve? ¿Dónde está su centro en términos físicos y emocionales? ¿Cómo interactúa una cosa con la otra?”. En The Life Of Chuck, la película de 2024, basada en la novela de Stephen King, la historia depende de un momento en que su personaje hace un baile improvisado. Chuck, un contador, es un tipo conservador y quizá un poco aburrido. Hasta que empieza a bailar. “Recuerdo cuando leí en el guion sobre ese momento, cuando va caminando por la calle, deja su portafolios a un lado y, ataviado en un traje gris, empieza a moverse. Me pareció extraordinario y pensé ‘¡Tengo que hacer esto, es brillante!’”.
“Me pareció una gran metáfora de la vida. Si puedes, muévete. Haz lo que sea que te haga sentir bien. Cualquier cosa que te brinde esa sensación de presencia. No tiene que ser bailar. Puede ser escalar montañas, correr, practicar kickboxing o tocar el piano. Lo que sea que te brinde alegría. Hazlo ahora, mientras puedas”.

Poco después del estreno de The Life Of Chuck, le ofrecieron el papel de Sir Edmund Hillary, una oportunidad que sabía que tenía que aprovechar. “Pensé ‘no me van a ofrecer esto por siempre. Hagámoslo. Quiero aprender a escalar grandes montañas’. Mientras que Chuck encontraba libertad y presencia en el baile, para Hillary eso era tener un piolet en la mano”. Al investigar al explorador neozelandés, Hiddleston encontró una descripción de Hillary de parte del fotógrafo de la expedición, Tom Stobart. “Era alto y delgado, con miembros largos y una mandíbula fuerte. Parecía estar fabricado en acero”. En otras palabras, Hillary era alguien con una forma física total: no solo un físico llamativo, diseñado para los algoritmos de las redes sociales, sino uno definido por la capacidad y la determinación. “Es la condición que adquieres cuando subes grandes cumbres sin oxígeno y vives a base de sardinas, duraznos y queso”, dice Hiddleston. “Así que quería tener muy buena condición aeróbica, necesitaba saber que mi corazón y mis pulmones estaban en forma”.
Hiddleston no solo quería tener la capacidad física para hacerle justicia a Hillary, sino también las habilidades. Él y su coestrella, Genden Phuntsok, quien interpreta a Tenzing Norgay, viajaron a Nepal para hacer el mismo trayecto hacia el campamento base. Al llegar, inició el proceso. Hiddleston recuerda que su guía, el Dr. Nima Sherpa, un veterano del Everest, le dijo “interpretas al hombre que construyó la escuela a la que fui cuando tenía cuatro años. Él es la razón por la que sé hablar inglés y hacer matemáticas. Es la razón por la que me convertí en doctor”.
“Fue un honor y un privilegio”, dice Hiddleston, quien aprovechó la travesía para aclimatarse tanto a las condiciones como al personaje. “Por su experiencia como documentalista, Jen (Jennifer Peedom, la directora), decía ‘quiero montañas reales, condiciones reales, hielo, grietas… Lo que importa son los detalles. Quiero que los actores estén en ese ambiente. Creo que todo tendrá sentido si vamos a los lugares de verdad. Nada de estudios o pantalla verde’”. La película es una carta de amor al mundo natural y a lo majestuoso que es el Everest, así como la historia de la amistad entre Norgay y Hillary. Solo hubo una cosa que no replicaron: la falta de oxígeno. Y eso Hiddleston lo agradece.

Voluntad divina
Este diciembre, Hiddleston regresará por séptima vez al Marvel Cinematic Universe para dar vida a Loki. Son 16 años interpretando al Dios del Engaño, la contraparte del Thor de Hemsworth. Es el papel que más atención le brinda, ya sea que esté en casa o en Nepal. “La asociación con Loki es muy fuerte”, explica. “Y es una fuente de satisfacción constante”. Pero las cosas podrían haber sido muy distintas. Originalmente, Hiddleston audicionó para el papel de Thor y llegó a la fase final, junto con Liam Hemsworth, Joel Kinnaman, Charlie Hunnam y Alexander Skarsgard. Chris se presentó más tarde. En ese tiempo, Hiddleston tenía 29 años y era un relativo desconocido. Esa era una de las condiciones para obtener el trabajo. También le faltaban algunos kilos de músculo para dar vida al Dios del Trueno, pero aprendió algo que determinaría el resto de su carrera. “Me dieron seis semanas para ganar tanta masa muscular como pudiera”, dice. “Fue un reto extraordinario. Había audicionado para películas grandes antes, pero nunca había llegado tan lejos. Sentía como que estaba en la semifinal o la final. Por primera vez en mi vida, y lo digo en serio, pensé ‘si no te atreves a ir por esto, el único culpable serás tú mismo. Entrégate en cuerpo y alma y ve qué pasa. Sin dudas ni titubeos. No te digas que no tiene sentido y alguien más lo obtendrá’. Fue algo que disfruté mucho. Cumplí el trato que hice conmigo, así que no había forma de perder”. Tenía razón. No se quedó con el papel de Thor, pero sí con el de su hermano y, desde cierta perspectiva un personaje más rico: Loki. “Llamaron a Chris a las 9:00 am y a mí a las 9:02 am”, dice. Luego, acudió a una prueba de vestuario en Los Ángeles y recibió la visita del presidente del estudio, Kevin Feige. “Le brillaban los ojos. Me dijo ‘siéntate. Escucha. Esto va a ser genial. Estamos muy emocionados por tenerlos a Chris y a ti. Va a ser una gran combinación’. En ese momento, no había una película de Avengers, era simplemente un concepto, una idea. No le había dicho a nadie al respecto. Me dijo: ‘en 1967, en la primera edición del cómic de los Avengers, el antagonista era Loki. Quiero replicar eso en nuestra película. Es por eso que ya hicimos una película de Iron Man, haremos una del Capitán América y luego la de Avengers. Tú serás el villano en esa y en Thor’. Finalmente entendí por qué el proceso de audición había sido tan extenso. La escala del proyecto era intimidante”.
Muy pronto, llegó el momento de dar vida a los hermanos. “Conocí a Chris y fue algo inmediato, una amistad instantánea”, dice Hiddleston. “Nos conocimos en casa de Kenneth Branagh e hicimos una sesión de entrenamiento juntos. Platicamos sobre las diferentes características de los personajes”. En Loki, Hiddleston encontró a alguien sumido en la desesperación. “Estaba en busca de un propósito, de significado y de respuestas. Quería que se sintiera como Run Lola Run, una película sobre una joven mujer que sigue recorriendo el mismo escenario intentando obtener un resultado distinto. Loki se mueve como el viento. Es engañoso y manipulador, alguien que es peligroso a la distancia. Por eso era importante aprender a lanzar cuchillos. A Chris le interesaba el boxeo y dar la sensación de enorme poder. Loki era la contraparte perfecta porque era ágil y rápido. Si Thor era como una roca, entonces Loki era como el agua”.

Una vez en el set, tenían diferentes horarios para entrenar. Hiddleston prefería correr en las mañanas y Hemsworth optaba por hacer pesas después de rodar. Pero había un workout en particular que generaba competencia entre los dos. “Eran 100 dominadas, 100 lagartijas, 1,000 m de remo y 100 sentadillas, tan rápido como fuera posible. Siempre me ganaba en las dominadas, pero yo lo vencía en el remo”.
Fue hasta 2017 que Hiddleston conoció al entrenador Simon Waterson y llevó su cuerpo a otro nivel. Waterson es el responsable por el cuerpo de Daniel Craig en Bond, así como por otras transformaciones de Hollywood. Él creó el protocolo 5/2 que Hiddleston ha usado desde Kong. Este le permitió lucir como un soldado de las fuerzas especiales.
En la actualidad, no entrena con Hemsworth, sino con sus amigos. Deja a su hijo en la escuela y se reúne con sus colegas en el gym o en la pista. A veces hacen pesas, otros días corren o juegan tenis. Aunque en este momento no tiene un papel específico para el cual entrenar, no deja de hacerlo. “Quiero estar en forma para mis hijos”, explica. “Sé que me observan y quiero ser un buen ejemplo. Ser padre de alguien es un privilegio enorme. Es un honor ser quien les enseñe la importancia del movimiento. Quiero seguirles el paso, jugar con ellos, correr con ellos, jugar futbol, nadar, cargarlos y lanzarlos en el aire. Esa es ahora la motivación, intentar aferrarme tanto tiempo como pueda”.

Entrena como Tom
La carrera mortal
Esta dura sesión de sprints le ayudó a prepararse para interpretar al legendario Sir Edmund Hillary. ¿Quieres competir con él? Intenta terminar cada serie de 10 sprints en menos de 4 minutos. “La recuperación es casi tan importante como el trabajo aquí”, explica el director de fitness de Men’s Health UK, Andrew Tracey. “Evita desperdiciar energía entre repeticiones, concéntrate en recuperar el aliento. Relájate haciendo exhalaciones largas”.
Completa 5 rondas de: 10 x 100m de shuttle sprints, ida y vuelta. Descansa por 2 minutos entre rondas.

Entrena como Tom
El método 5/2
Creado por el entrenador de Hollywood, Simon Waterson, este protocolo “está diseñado para ser corto pero intenso”, de acuerdo con Hiddleston. “Es, esencialmente, un metcon en donde trabajas a una frecuencia cardiaca muy elevada por 30 minutos”. Tomas cinco ejercicios (sentadilla goblet, balanceo de pesa rusa, etc.) y los haces intercalados con series de cardio (carrera, bici, remo). “Es una pirámide que se pone peor cuanto más avanzas”.
EJERCICIO A
+ 2 min de cardio
EJERCICIO A + B
+ 2 min de cardio
EJERCICIO A + B + C
+ 2 min de cardio
EJERCICIO A + B + C + D
+ 2 min de cardio
EJERCICIO A + B + C + D + E
+ 2 min de cardio
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