Fe y fitness: ¿puede la espiritualidad mejorar tu físico?
Una nueva generación de entusiastas del fitness combina religión con entrenamiento físico. ¿Puede la creencia en un poder superior ayudarte a construir un cuerpo más rápido, fuerte y saludable? Lo investigamos.
Para la persona común, el gimnasio Muscle Basin al este de Londres podría parecer como cualquier otro sitio para hacer calistenia. Hay múltiples barras, estaciones de fondos y anillos olímpicos donde los atletas pueden practicar muscle-ups y dominadas. Hay grafiti de animales depredadores en las paredes y repisas llenas de barras y polvos de proteína. Ya que pones atención, te das cuenta de que hay algo distinto aquí. Hay tapetes tejidos acomodados bajo frases motivacionales que no son de Ronnie Coleman o Arnold Schwarzenegger y se escuchan cantos sutiles en árabe que provienen de una serie de bocinas. “Nos consideramos un gimnasio inspirado en el islam, pero no somos un templo religioso”, explica Nahimul Islam, uno de los cofundadores. “En el islam, entrenar el cuerpo se considera ‘sunnah’: algo positivo que merece recompensa. El profeta estaba en buena forma, su pecho era más grande que su estómago. Nuestro gimnasio está basado en el trabajo con peso corporal porque queríamos retomar lo básico. Si las personas podían construir su cuerpo sin herramientas en los tiempos del profeta, nosotros podemos hacerlo también. Se trata de sesiones tipo bootcamp donde entrenamos descalzos. Es simplemente trabajo duro, disciplina y resiliencia”.
El nexo entre la fe y el fitness no es algo nuevo. Desde los orígenes de los Juegos Olímpicos como un festival dedicado a Zeus hasta el movimiento cristiano del siglo XIX que promovía la ganancia muscular y que dio lugar a la YMCA, el cuerpo y las creencias religiosas tienen una larga historia conjunta. Pero en la sociedad secular en la que vivimos actualmente, se creía que este nexo había disminuido. Un vistazo a los influencers del fitness que agradecen a Dios en sus entrenamientos revela que no es el caso.
“La mayoría de las religiones enseñan disciplina y resiliencia”, dice Islam. “Son las mismas cosas que aprendes en el entrenamiento. Cuando las personas escuchan el corán mientras se esfuerzan en una serie al fallo, les recuerda que la vida es una prueba, que hay vida después de la muerte y que pueden esforzarse un poco más”.
Muscle Basin no es el único sitio que combina fe y fitness. Phil Roberts, quien ganó England’s Strongest Man en 2017, creó The Station Gym después de que una experiencia cercana a la muerte lo llevara a volverse cristiano. “Se me cayó una piedra de Atlas encima. Son 160 kg. Casi me mata”, recuerda. “Pesaba 152 kg, estaba lleno de esteroides y tenía un problema con la cocaína. Si no hubiera encontrado la fe en ese momento, creo que no estaría aquí. Jesús llenó el vacío que sentía. Me dio fuerzas cuando me sentía débil”.
Después de abandonar su carrera en el fisiculturismo, Roberts convirtió una estación de bomberos abandonada en un gimnasio cristiano. “Tenemos 1,400 miembros y hay 25 personas que se ganan la vida aquí. En la app, tenemos opciones para estudiar la biblia. Los usuarios pueden entrar si lo desean, pero la decisión es suya. Lo que resulta sorprendente es la cantidad de personas jóvenes que están en busca de algo diferente. No les avergüenza su fe como ocurre con aquellos en sus treintas o cuarentas”.
Las estadísticas son, en efecto, sorprendentes. El 44% de las personas de la Generación Z consideran al fitness como su primera o segunda prioridad*. Por otro lado, la asistencia a la iglesia entre personas de 18 y 24 años va al alza*. El Vaticano canonizó a un adolescente italiano llamado Carlo Acutis, a quien se le llamaba el “influencer de Dios”. Se convirtió en el primer santo de la Gen Z.
*Fuentes: The Gym Group, The Bible Society; SPCK
En TikTok, videos que combinan estas temáticas tienen millones de reproducciones y hay retos como el #FaithAndFitnessChallenge que anima a los usuarios a combinar ejercicio con reflexiones espirituales a lo largo de 30 días. Los fisiculturistas Tristyn Lee de 23 años y Alex Eubank de 25 son grandes representantes de este sector y le brindan el crédito por sus físicos a su fe cristiana.
Lee añade versículos a sus videos de entrenamiento y los comparte con sus 1.8 millones de seguidores en TikTok. Por su parte, Eubank comparte reflexiones en torno al soporte que la fe le ha brindado. En un video titulado “God Cured My Anxiety & Depression” (Dios curó mi ansiedad y depresión), explica que la espiritualidad es, para él, una fuente de sanación y estabilidad.
Más allá de las creencias
Este “rebranding” espiritual tiene sus detractores también. En los foros de fisiculturismo, algunos usuarios acusan a estos influencers de hipocresía. Ellos saben que lo que genera los clicks y likes es el cuerpo rayado, no los versículos. Otros cuestionan si combinar religión con redes sociales cae en la autoadoración. “¿Vas a misa los domingos? ¿O solo adoras a Dios para que te adoren a ti también?”. Son el tipo de cosas que pueden leerse en los comentarios en las publicaciones de Lee.
Esto no es nuevo. En la teología cristiana, desde hace mucho se debate el pecado de la vanidad, el cual eleva el cuerpo más allá del alma. En el islam, los teóricos advierten sobre algo llamado riyā, el acto de mostrar la fe para obtener aprobación de los demás, en vez de hacerlo por devoción.
Las redes sociales, con sus algoritmos, likes y shares, hacen que esta línea sea aún más delgada. Para algunos, esta tendencia se percibe como un nuevo ascenso de la religión. Para otros, simplemente reduce las doctrinas a hashtags.

Fe y realización
Kevin Masters, profesor de psicología en la University of Colorado, Denver, ha pasado décadas estudiando el nexo entre la espiritualidad, la motivación y la salud. En la mayoría de las religiones que ha estudiado, “existe la idea general de que el cuerpo es un regalo o incluso un templo y que debe mantenerse. Eso provee una base moral y filosófica para que las personas cuiden de su salud física”.
Uno de los estudios más citados del Dr. Masters se enfocó en un grupo de adultos inactivos durante sus primeros 28 días en el gimnasio. Cada día, los participantes revelaron su humor, nivel de motivación y cuán significativas consideraban que eran sus vidas. Se registró cada ocasión que asistieron a entrenar. En los días en los que se sintieron más conscientes de aquello que le brinda significado a sus vidas, tuvieron una probabilidad 44% mayor de acudir al gimnasio y esforzarse más. Por otro lado, la impresión que tenían del significado de sus vidas previo al comienzo del experimento no tuvo una relación con la asistencia. Lo que importó fue la sensación que tenían en el día a día. Aunque el efecto positivo era inmediato, no necesariamente tenía un impacto en su sentir del día posterior. Esto demuestra que es algo que debe cultivarse día con día.
“Hemos estudiado el significado y el propósito de vida en relación a comportamientos saludables. Las personas que son conscientes de su propósito en el día a día, tienen más probabilidades de ser constantes en un régimen de actividades”, explica el Dr. Masters. “Si sientes que estás en servicio a algo más grande que tú, ya sea Dios o la comunidad, eso le da sentido al esfuerzo”.
Esto va en línea con la experiencia de Roberts. Tenía motivación previo a encontrar su fe y ya había ganado campeonatos de fisiculturismo antes de abrazar la religión, pero su motivación lo estaba conduciendo hacia una espiral de autodestrucción. “Antes de la fe, todo se trataba de mí. Cuán fuerte era, cuánta atención podía obtener. Ahora mi motivación es amar a los demás. Mostrarme generoso, incluso cuando es difícil hacerlo”.
Roberts descubrió su fe después de su lesión y le atribuye a esto su recuperación. No solo recuperó la movilidad, sino que quedó quinto en el UK’s Strongest Man e incluso ganó el evento Power Stairs. “Sin Dios no habría tenido la capacidad de recuperarme. Me habría rendido. Pero en él encontré mi propósito de nuevo”, explica.
Su historia está alineada con una investigación reciente del Bekwai Municipal Hospital en Ghana. Una encuesta realizada en 2024 a 58 pacientes de diferente fe (cristianos, musulmanes y practicantes de religiones tradicionales de África) buscaba explorar la forma en que las prácticas religiosas impactan el proceso de sanación. Los investigadores encontraron que la mayoría de los pacientes acudieron a la oración, meditación y música espiritual para lidiar con sus padecimientos. La mayoría de ellos afirmó que estas prácticas contribuyeron a su recuperación. Mencionaron paz interior, trascendencia y una conexión con un poder superior como las bases de su resiliencia.
Una reseña de 2023 publicada en BMC Palliative Care encontró que el bienestar psicosocial-espiritual, una métrica que combina salud mental con conexión social y fe, tuvo una correlación significativa con la resiliencia entre los pacientes que enfrentaban padecimientos que ponían en riesgo su vida. Esto sugiere que la fortaleza espiritual no solo brinda confort, sino que activamente mejora la capacidad de lidiar con dificultades y esto ayuda a la recuperación.
Esto nos lleva de vuelta a lo que el Dr. Masters descubrió con sus investigaciones: el propósito y significado de la vida son más que ideales abstractos. Ya sea que estén anclados en la religión o no, proveen un catalizador que permite a las personas persistir, ya sea en el gimnasio o en la vida diaria.
Fuerza en los números
Durante su investigación, el Dr. Masters también notó que la comunidad es algo que tiene un impacto en la fe y el fitness y es algo que resulta importante para entender el comportamiento de una nueva generación que está abrazando la religión.
“Hay una epidemia de soledad, especialmente entre los jóvenes”, dice. “Comunidad es algo que ofrecen tanto la religión como el fitness. Los miembros de la Generación Z se están inscribiendo a maratones y no solo en busca de endorfinas, sino de pertenencia. Los clubes de running, los gimnasios y los grupos religiosos son formas de encontrar una tribu”.
El ascenso de las comunidades de fitness ha sido vertiginoso. En 2024, Strava reportó un incremento de 59% en la participación de los clubes de running. Los rituales de la fe y los del entrenamiento se refuerzan mutuamente. En ambos casos, lo que se te pide es que te presentes una y otra vez, incluso cuando es difícil hacerlo. “¿La fe otorga una ventaja psicológica en el entrenamiento?”, se pregunta el Dr. Masters. “Si con ventaja nos referimos a nuevas marcas, quizá no sea el caso. Pero si con eso nos referimos a la capacidad de persistir, entonces sí”.
Si le preguntas directamente a los atletas obtendrás múltiples respuestas positivas. Tyson Fury, Anthony Joshua, Bukayo Saka y Steph Curry son algunos de los deportistas contemporáneos que atribuyen sus capacidades físicas a un poder superior. Lo mismo con el saltador olímpico Jonathan Edwards. En 1995, escribió su nombre en los libros de historia con un salto triple de 18.29 m. Con esto no solo rompió su propio récord, sino que consiguió una marca que perdura hasta hoy. Él ha dicho que su fe cristiana es uno de los fundamentos de su rendimiento. “Mi fe en Dios es fundamental para todo lo que hago”, ha dicho. “Creo que Dios me dio un talento y a través de él, la posibilidad de compartir sus enseñanzas”.
Su fe y su entrenamiento estaban íntimamente ligados. Este sistema de creencias fue esencial para su toma de decisiones. “Ahora veo que mi fe no solo fue fundamental para que probara con el deporte, sino para mi éxito. Nunca me interesó la psicología del deporte cuando competía, pero ahora veo que ese era el rol que desempeñaba mi fe”.
En 2007, Edwards renunció a su fe de forma pública. “Simplemente dejé de creer en Dios. Creo que no tiene por qué ser más complicado que eso”. A pesar de esto, aún piensa que la fe que tenía lo impulsó mucho más de lo que habría conseguido simplemente con motivación.
Claridad
De vuelta en Muscle Basin, está atardeciendo. “Es hora de rezar”, dice uno de los miembros. Hombres de veintitantos se quitan los cinturones con pesas, se alejan de las barras y colocan los mats en el suelo, viendo hacia Mecca. Los asistentes que no son musulmanes (alrededor del 30% del gimnasio) hacen espacio y se van al vapor o a la sala de pesas al lado.
Los jóvenes inclinan la cabeza y cierran los ojos mientras uno de ellos canta. Es un momento impactante. Hay algo que los une a todos, como un club de corredores que avanza al mismo ritmo o un grupo de atletas de HYROX que entrenan juntos. El lema del gym es “La solidaridad construye la fuerza”. Tiene todo el sentido.
“Para mí, rezar después de entrenar me trae paz. Una vez que la sesión termina, los rezos son como un entrenamiento espiritual. Esto mantiene tanto mi mente como mi corazón limpios”, explica Jahedul Islam, entrenador personal y cofundador del gimnasio, quien comparte su fe a sus 250 mil seguidores.
Esta sensación de equilibrio entre cuerpo y espíritu es lo que define el ethos del gimnasio. “Cuando estás en buena forma y eres fuerte, eres capaz de hacer más cosas y proveer para tu familia”, señala Islam. “Ser religioso no solo es algo que me mantiene motivado, sino que me brinda disciplina. Evita que coma y beba cosas que dañan a mi cuerpo”.
Sus reflexiones hacen eco de las investigaciones del Dr. Masters: los rituales, la disciplina y la comunidad son algo tan central para la religión como para el fitness. Así como un plan de entrenamiento provee estructura, lo mismo hace el acto de rezar. Es algo constante que te obliga a trabajar hacia algo más grande que tú mismo.
¿Tener un propósito, ya sea una carrera en la que quieres participar, un objetivo de composición corporal o alguien por quien mantenerte saludable ofrece lo mismo? ¿O se necesita el toque divino para alcanzar niveles a los que no pueden acceder quienes no tienen fe? No está claro. Cualquiera que sea la respuesta, si tu fe es lo que hace que vayas al gimnasio, te da claridad y ofrece el camino para volverte tu mejor versión, entonces adelante. Sin importar en qué creas.

Alabado sea el señor
Muchos atletas agradecen a un poder superior cuando consiguen sus más grandes logros.
Djed Spence
Defensa del Tottenham
“Primero lo primero. Dios es el más grande. Rezo mucho y le doy gracias. Siempre he creído que Dios está conmigo en los momentos más duros”.
Mo Farah
Cuatro veces campeón olímpico
“Creo que mi forma de ser, el hecho de que soy alguien relajado, tiene mucho que ver con mi fe musulmana”.
Derek Lunsford, Mr. Olympia
“Soy el hombre que él eligió para que fuera Mr. Olympia. Comparto mi testimonio, mi fe y le doy la gloria a él, en vez de glorificarme a mí mismo”.
La fe y el fitness: una línea de tiempo
776 a.C. – Juegos Olímpicos de la antigüedad
Según los registros disponibles, los primeros fueron un festival religioso en honor a Zeus. Los atletas compitieron desnudos, demostrando tanto su capacidad física como su devoción religiosa.
Siglos I a IX, Cristiandad y ascetismo
Los ascetas cristianos promovían la disciplina del cuerpo (ayuno, celibato, trabajo manual) como una forma de glorificar a Dios, asociando la fortaleza espiritual con la moderación en lo físico.
Siglo VII, tradiciones islámicas
El profeta enfatizaba la capacidad física, promoviendo la arquería, natación, equitación y lucha como prácticas benéficas para cuerpo y espíritu.
Siglo XII a XV, Caballería medieval
Los caballeros entrenaban para la batalla, pero veían su disciplina diaria como un deber espiritual. Esto combinaba la fe cristiana con la fuerza para la guerra.
Siglo XIX, Cristiandad y músculos
Un movimiento protestante asociaba la moralidad con la masculinidad y la fuerza física. Esto dio lugar a organizaciones como la YMCA.
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