¿Qué pasa cuando… sigo la curva del cortisol?
Esta es tu guía para comer, entrenar y trabajar con el cortisol, en lugar de en su contra.
El cortisol suele tener mala fama, pero en realidad es una hormona esencial para el funcionamiento del organismo. Más que intentar reducirlo a toda costa, la clave está en entender cómo cambia a lo largo del día y adaptar hábitos como el entrenamiento, la alimentación, el descanso y la exposición a la luz a su ritmo natural. Esta guía explica cómo aprovechar la llamada “curva del cortisol” para mejorar el rendimiento, favorecer la recuperación y mantener un mejor equilibrio físico y mental.
1. Te estresas

El cortisol es una hormona producida por el cuerpo que ayuda a movilizar la energía, regular la presión arterial y mantener el estado de alerta, permitiendo que el organismo responda eficazmente al estrés físico y psicológico. Su nivel suele ser más alto entre los 30 y 60 minutos posteriores a despertarse, antes de disminuir a lo largo del día. Alcanza su nivel más bajo por la noche, creando lo que se conoce popularmente como la “curva del cortisol”.
2. Bajo vs. alto

La forma obvia de entrenar según la curva de cortisol es realizar sesiones de alta intensidad o duración por la mañana temprano. Un estudio* observó que los entrenamientos de alta intensidad cuatro horas antes de acostarse pueden alterar el sueño y dificultar la recuperación. También debes tener en cuenta la autorregulación y ajustar el entrenamiento a cómo te sientas. Si bien las sesiones intensas se pueden programar de acuerdo con la curva de cortisol, no ignores el efecto de estar descansado y bien alimentado.
3. Adaptación

El cortisol no es algo que deba suprimirse. Desempeña un papel esencial para ayudar al cuerpo a responder a las actividades diarias. El problema a menudo no radica en el cortisol en sí, sino en cómo el estrés elevado, la falta de sueño y la falta de recuperación pueden alterar su ritmo natural. Para los adultos sanos, el objetivo no es eliminar la hormona, sino trabajar en armonía con sus fluctuaciones naturales a lo largo del día.
4. Alimenta tu calma

Si bien no existe una forma específica de alimentarse para controlar la curva de cortisol, el factor clave para mantenerla regulada es satisfacer las necesidades energéticas y controlar los macronutrientes. Consumir carbohidratos ayuda a prevenir respuestas de estrés exageradas, sobre todo durante el entrenamiento. Y una alimentación insuficiente altera más los patrones de cortisol que cualquier elección de alimentos u horario de las comidas.
5. Exponte a la luz

Los estudios* demuestran que la exposición a la luz es uno de los reguladores más importantes del ritmo circadiano. La luz del día por la mañana favorece el estado de alerta, mientras que la luz brillante por la noche –como la que se produce al navegar por internet– puede alterar el sueño. Priorizar la luz del día durante las primeras horas y limitar el uso de pantallas brillantes antes de acostarse puede favorecer la calidad y la duración del sueño y la recuperación.
*FUENTES: JOURNAL OF CLINICAL ENDOCRINOLOGY & METABOLISM/NATUR.
¿Ya te suscribiste al Newsletter de Men’s Health México y Latinoamérica?
Haz click aquí y recibe las mejores rutinas, consejos para bajar de peso, recomendaciones de salud y todo el contenido que necesitas para ser la mejor versión de ti.
Síguenos en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, X (Twitter) y Threads